Vivimos en un momento en el que cada vez es más difícil concentrarse. Nos vemos obligados a poner nuestra atención en muchas cosas a la vez y esto hace que, cada vez, nos cueste más tener un mínimo de concentración.

Aunque pueda parecer extraño, la concentración es una actividad cognitiva, se lleva a cabo a través del razonamiento. Esta actividad consiste en la capacidad de centrar nuestra atención, de manera voluntaria, sobre una actividad o un objeto, sin que intervengan pensamientos ajenos a ella.

En ciertos momentos y a algunas personas, la concentración sucede de manera natural y de forma instantánea. Sin embargo, a la mayoría de las personas, el hecho de concentrarse, les exige un esfuerzo de voluntad.

Como ya hemos dicho, vivimos en un momento en el que los estímulos son tantos y tan variados que perdemos la concentración de manera muy habitual. Así mismo, la pérdida de la capacidad de concentración es un síntoma de diversos trastornos psicológicos, como la depresión, por ejemplo. Además de los estados de angustia o ansiedad, el aburrimiento o el cansancio físico también contribuyen a la pérdida de concentración.

 

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La importancia de la concentración

El poder de concentración es probablemente la capacidad más útil que posee el ser humano. Cuando tenemos una buena capacidad de concentración, podemos estudiar o trabajar con más eficiencia, además de permitirnos realizar las actividades de forma más agradable y relajada.

Cuando estamos haciendo alguna tarea y nos distraemos, es posible que tardemos entre 20 y 25 minutos en volver a concentrarnos en lo que estábamos haciendo. Esto supone un gran coste de esfuerzo y tiempo.

Por lo tanto, si queremos tener una vida más tranquila y productiva, es muy importante que seamos capaces de entrenar nuestra capacidad de concentración.

Ejercicios para aumentar la concentración

1. Comienza con una relajación:  nuestra capacidad de concentración se ve muy mermada por los estados de estrés y ansiedad con los que tantas personas conviven. Lo ideal sería, adquirir el hábito de comenzar cada día con una meditación. Esto conseguiría aportarnos una mayor serenidad para el resto del día.

Si, además de esto, hacemos pequeñas relajaciones a lo largo del día y antes de comenzar alguna tarea, el nivel de concentración será mucho mayor.

Comienza respirando profundamente varias veces. Inspira por la nariz y exhala por la boca. Mantén el aire varios segundos entrando, dentro y saliendo. Imagina que todas tus tensiones se marchan al expirar el aire.

Repite varias veces y después pasa a inspirar por la nariz lentamente pero sin retener el aire. Ahora ya estarás mucho más tranquilo y tu respiración te mantendrá en calma.

 

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2. Organización al empezar: al comenzar cualquier tarea, sea del tipo que sea, es muy importante que haya un mínimo de organización. Por un lado, habrá que evitar que el sitio donde vayamos a estar tenga cosas que nos puedan distraer. Lo mejor es que sea un sitio tranquilo y ordenado. La puerta permanecerá cerrada, todas las distracciones de Internet apagadas y el móvil también.

Así mismo, anota qué tareas vas a hacer y en que orden las irás llevando a cabo. De esta manera, al contar con cierta estructura, la concentración se verá favorecida.

3. Una cosa cada vez: por mucho que se nos eduque para ser productivos y poder desempeñar varias tareas a la vez, deberíamos dejar de hacerlo así. Cuando atendemos a varias cosas o pensamientos al mismo tiempo, perdemos muchísima capacidad de concentración.

Cada día se conoce más el mindfulness, que consiste en poner toda nuestra atención en aquello que estemos haciendo. Si estás comiendo, solo come. Si estás caminando, solo camina. De esta manera tu atención se irá entrenando y podrás trasladar esta capacidad a cualquier actividad.

Por lo tanto, cuando comiences a hacer algo, pon todo tu atención únicamente en aquello que estés haciendo. Lo demás ya tendrá su momento.

4. Hazte amigo de las matemáticas: el cálculo es una de las actividades que más fortalecen la concentración, ya que para realizar las operaciones mentales es indispensable un gran nivel de concentración. Procura practicar actividades como sudokus o cualquier operación matemática de manera habitual. Ya verás como después de un tiempo notas una gran mejoría en tu capacidad de concentración.

5. Haz sopas de letras: cuanto tengas ratos libres, dedícate a hacer sopas de letras. Son una magnífica manera de centrar nuestra atención en un aspecto en concreto.

6.Camina mientras cuentas: el caminar mejora la concentración. Si, además, cuando vas caminando haces este pequeño ejercicio, tu concentración aumentará: comienza contando cinco pasos, al siguiente paso comienza de nuevo pero cuenta hasta seis. Al terminar, comienza de nuevo y llega hasta siete. Continúa así hasta llegar a diez. Repite toda la secuencia durante tu caminata.

7. Fotografía con tu mente: mira a tu alrededor y elije un objeto, da igual cual sea. Obsérvalo detenidamente. Piensa acerca de él, para qué sirve, de qué esta hecho, que color o textura tiene. Después hazle una especie de fotografía mental. Ahora, cierra los ojos y recrea en tu mente ese objeto de forma detallada.

8. Solo un pensamiento: de los numerosos pensamientos que visitan tu mente, elije uno. Es preferible que sea un pensamiento agradable. Una vez escogido dedícate a prestarle toda tu atención, solamente a él. Procura ser consciente de todas las sensaciones que te produzca el hecho de pensar solamente en eso que has elegido. Intenta intensificar las sensaciones agradables asociadas a ese pensamiento. Disfruta de ellas.

 

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9. Un instante de atención plena:  este ejercicio se puede hacer en cualquier momento libre que tengas a lo largo del día. Esperando el autobús o en algún descanso en el trabajo.

Céntrate todo lo que puedas en tu respiración durante dos minutos. Debes estar de pie, con los ojos abiertos y que la respiración sea abdominal. Toda tu atención se centrará en el sonido que hace el aire al salir por la nariz y en el ritmo de esa respiración. Vendrán pensamientos que no deberás atender. Cuando esto suceda, vuelve la atención a la respiración. Si haces este ejercicio tan sencillo en momentos de confusión o angustia, verás como te aporta mucha tranquilidad y claridad de ideas.

10. Revisa tu día: para terminar el día sería ideal hacer otra meditación antes de dormir. Después de esto, cuando te tumbes en la cama, haz un repaso a lo que has hecho durante el día. No te detengas en juicios, solo intenta repasar las distintas cosas que has hecho, como si quisieras apuntarlas en una lista, Nada más.

Con un poco de constancia al practicar estos ejercicios, irás viendo que tu capacidad de concentración va mejorando día a día.