El estrés es una reacción adaptativa del cuerpo ante el peligro que nos pone ante nuestros instintos más primitivos: huida o lucha. Es habitual que las pulsaciones del cuerpo aumenten y se active el llamado cerebro reptiliano, de comportamiento binario y que no tiene la capacidad de aprender, cosa que sí tienen el sistema límbico y el neocórtex. Así que, queramos o no, el estrés va a estar ahí para avisarnos de algo.

En este post, vamos a definir el concepto de resiliencia con un lenguaje claro y a dar claves para reducir tu angustia en los momentos difíciles. Estos consejos pretenden ayudarte, pero, por nuestra experiencia personal, cada ser humano siente más afinidad hacia determinados métodos y eso no significa, necesariamente, que vayas por un mal camino.

 

​Resiliencia

Entendemos la resiliencia como una actitud vital que nos ayuda a sobreponernos de situaciones traumáticas o difíciles de nuestra vida. Esto se puede ver con claridad cuando se sale de una depresión, al sufrir un accidente de tráfico o ante una situación de desequilibrio emocional severa.


La resiliencia supone superar la fase depresiva y recuperar la ilusión por las cosas que nos ofrece la vida, como puede ser hacer algo nuevo que antes no estaba previsto. Dentro del concepto de crecimiento personal, la resiliencia supone avanzar y no quedarse anclado en papeles circulares, como el de víctima, salvador o victimario.

No obstante, sí consideramos muy importante indicar que el estrés, a ser posible, no debe ser reprimido, sin más, siempre y cuando no se trate de niveles insoportables o que nos desborden emocionalmente. Esta energía, incluso, puede ser beneficiosa para impulsar nuevos objetivos en la vida, siempre dentro de unos límites.

 

Cómo reducir el estrés

Reducir el estrés es fundamental para fomentar la resiliencia y que esto sirva para nuestra mejoría vital. Te vamos a dar unas claves que te pueden ayudar a rebajar los niveles de estrés, para que salir de la zona de confort te resulte algo más fácil y, así, mejoren tu bienestar y calidad de vida.

Haz ejercicio físico regularmente

Por todos es sabido que la práctica habitual de ejercicio físico ayuda al cuerpo a liberar endorfinas, que contribuyen decisivamente en la generación de serotonina, popularmente conocida como ​’hormona de la felicidad’. ​Por lo tanto, hay que señalar que una persona que realiza ejercicio físico tiene menos posibilidades de desarrollar cuadros depresivos que quien no lo practica.

​En este caso, hacer ejercicio, en función de tus características físicas, es positivo, tanto física como psicológica y emocionalmente. Además, mejorar en salud también ayuda, directamente, a aumentar tu autoestima y sentirte mejor hacia el exterior. Mens sana in corpore sano.

 

​Medita y ten un espacio para ti

La meditación es un elemento practicado por Budha Gautama y sus contemporáneos, como mínimo, desde el siglo V a. C. y ayuda definitivamente a rebajar la angustia que puede generar el estrés durante una época prolongada.

La relajación y meditación ayudan a aumentar significativamente nuestra calidad de vida​, ya que, durante ese tiempo de introspección, las preocupaciones cotidianas pasan a un segundo plano.

La meditación sirve para abstraerse del estrés, vaciar todos los pensamientos negativos y, dependiendo de las prácticas, puede, incluso, aumentar tu productividad en el trabajo a corto plazo. Técnicas como el mindfulness, inspiradas en la meditación budista, son fomentadas por las empresas para que sus empleados aprendan a centrar su atención en un punto y confirmen los beneficios de la meditación.

 

​Simplifica en tu vida

Cuando estés estresado, recuerda qué responsabilidades tienes, realmente, y cuáles no te pertenecen. Por mi experiencia personal, me he encontrado con muchas personas que no tenían por qué asumir tareas que no les pertenecían y ahí tenían un problema grande, que acababa desembocando en un círculo vicioso de estrés y rencor que se retroalimentaba.

Normalmente, lo que sucede es que alguien que se pasa de listo delega su trabajo en un tercero que no sabe decir que no y, por este motivo, se estresa. Cuando te veas envuelto en eso, corta por lo sano. Por supuesto, un método para rebajar el dolor emocional a largo plazo consiste en aprender a decir ‘no’ cuando no estés de acuerdo con algo. Ya sabemos que cuesta, pero ¿por qué no lo intentas como ejercicio de crecimiento? Te sorprenderás cuando veas que esta actitud cotidiana no da tanto corte como pensabas y te ayuda a valorar tu tiempo y a ti mism@.

 

Solución profesional

Es importante señalar que, aunque estas técnicas nos ayudan a centrarnos, puede haber casos en los que la psicoterapia sea necesaria para estabilizar, en un primer momento, a la persona y realizar algún tipo de tratamiento de la ansiedad cuando los niveles de esta se disparen. Os vamos a dar una serie de consejos al respecto para que le saquéis el mayor partido.

En primer lugar, consultad el Código Deontológico de la profesión, muy fácil de conseguir a través de Internet, y tened en cuenta lo que se indica durante la primera entrevista que mantengáis. Aunque esto, de por sí, no va a servir para elegir psicoterapeuta, sí puede ser útil para filtrar posibles candidatos que no se ajusten exactamente a lo que indica.

En segundo lugar, acotad bien los objetivos de la terapia y decid claramente qué límites no vais a sobrepasar, pase lo que pase. El profesional está en su derecho de no aceptar determinadas cosas, pero tú también lo estás, de no empezar la terapia, si sabes que se va a violar un principio.

En tercer lugar, consensuad desde el principio el coste de los honorarios, la periodicidad y el horario y día de las visitas. Es importantísimo que no haya confusión en estas cuestiones administrativas, que van a estar presentes en el día a día de la terapia.

Finalmente, tenemos que comprobar las referencias del especialista, que, aunque no son determinantes, sí nos pueden aportar información valiosa sobre sus capacidades y desempeño profesional. Con estas pautas, será fácil encontrar un profesional de garantías que nos pueda ayudar a superar el estrés continuo.

Así, te animamos a conocer el método Crear Salud, que te ayudará a establecer nuevos hábitos en tu día a día, no solo para que empieces a meditar, sino para aprender a nutrirte adecuadamente y llevar una vida activa.

Anímate y prueba la app Sienteque puedes descargar aquí – y se convertirá en tu mejor compañera para guiarte en el camino de la meditación. Se trata de una metodología muy sencilla, que te abrirá las puertas del mindfulness y la psicología positiva, para mejorar tu bienestar, trabajar la resiliencia y el estrés y, en definitiva, ser más feliz.

 


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