¿Piensas a menudo en la locura del mundo en que vivimos? ¿Sientes que, por mucho que corras, nunca eres capaz de llevar a cabo todo eso que se supone que debes hacer? ¿Tienes la sensación de que el tiempo se te va de las manos sin enterarte? ¿Vives siempre con la atención puesta en lo próximo que tienes que hacer?

Estoy segura de que has respondido afirmativamente a varias de estas preguntas. No eres el único ser humano que siente que vivimos en un época de extrema inquietud y que es muy importante que hagamos una pausa de vez en cuando.

Vivimos en un momento en el que los estímulos nos asaltan continuamente, haciendo que vivamos dispersos sin enterarnos. Ponemos nuestra atención en el futuro sin darnos cuenta de que en el presente es dónde se está desarrollando la vida de verdad y nos lo estamos perdiendo.

Nuestra mente, además, se encuentra bastante cómoda con todo este movimiento. También ella se ocupa de hacer que nuestros pensamientos se trasladen del pasado al futuro, tiñendo nuestro ahora de miedos y perturbaciones.

 

 

Es necesario que nos demos cuenta de que el día de hoy no es el camino que tenemos que recorrer para llegar al mañana. Cada momento que vivimos es importante en sí mismo.

Pero, ¿cómo podemos darnos cuenta de que lo importante y esencial está ocurriendo ahora, en medio de tanto ajetreo cotidiano?


¡Aprende a estar presente en todo lo que haces!

Esto, como todo, es cuestión de práctica. Tendrás que irte acostumbrando poco a poco a poco. Se trata de poner atención en cada cosa que estés haciendo. Da igual que se trate de un importante proyecto en tu empresa o que tengas que limpiar el baño en tu casa. Saborea cada sensación que tengas de la actividad que realices. Ese es el secreto de una vida más armoniosa, nada más. Con un poco de constancia, es muy fácil de conseguir.

Veamos unos cuantos ejercicios simples que conseguirán mejorar nuestra concentración  y, consecuentemente, nuestra vida.

Lo mejor sería practicarlos varias veces al día y todos los días.

  • Dos minutos de plena atención: la ventaja de este ejercicio es que puedes hacerlo en cualquier sitio y en cualquier momento. Se trata de que concentres toda tu atención en tu respiración durante dos minutos. Puedes hacerlo con los ojos abiertos o cerrados. Inspira por la nariz de forma normal, intentando que el aire llegue hasta tu abdomen, después expira por la boca. Presta mucha atención al sonido del aire al entrar por tu nariz. Cada vez que tu mente empiece a enviarte pensamientos, haz el esfuerzo de volver a concentrarte en la respiración. Este ejercicio llenará de claridad y sosiego tu mente.
  • Observa tus pensamientos: siéntate con la espalda recta en algún sitio que estés cómodo. Ahora, después de hacer unas cuantas respiraciones conscientes, disponte a esperar el próximo pensamiento que va a visitar tu mente. Quizá tarde un poquito, no te impacientes. Cuando llegue, obsérvalo, puedes decir “¡Ah! ¡Aquí estás! ¡Eres el pensamiento que habla de lo que tengo que comprar al salir del trabajo!”. Una vez observado, déjalo partir. No te involucres y vuelve a ponerte a esperar al siguiente. Tómalo como un juego, esta forma de observarlos les hará perder intensidad y conseguirán que tu mente y tu cuerpo encuentren la calma.
  • Cepilla tus dientes de forma consciente: normalmente, cuando nos cepillamos los dientes estamos yendo y viniendo con nuestra mente a diversos lugares y escenarios. Toma este momento como un regalo de plena atención que te haces a ti mismo. Pon toda tu atención en el cepillado, en el movimiento y en cada diente por donde pasa el cepillo. Además de hacer una mejor limpieza, nos daremos cuenta de la cantidad de cosas que hacemos de forma automática.
  • Come con atención plena: no enciendas la televisión, ni la radio y prepara la mesa de forma consciente. Es posible que, si estás acostumbrado a comer mirando la televisión, al principio te sientas un poco extraño, pero merece la pena. Presta mucha atención al olor de la comida, ve cogiendo cada bocado y mastica despacio, de forma lenta y consciente. Saborea cada trozo que entre en tu boca. Disfruta de la textura. Agradece profundamente el hecho de poder comer. Cuando bebas, haz lo mismo, hazlo despacio, con consciencia.
  • La llamada de atención: elije algo que se convierta en tu llamada de atención para centrarte en el momento presente. Además de prestar atención al momento presente, también harás una respiración de forma consciente. Por ejemplo, puedes usar el sonido del teléfono. Cada vez que suene, antes de contestar, respira profundamente una o dos veces, después contesta. Seguro que la conversación será mucho más relajada y además habrás aprovechado la llamada para hacerte más consciente de ti.

 

Sé creativo y diseña tus momentos de atención plena

Además de estos cinco ejercicios, usando tu creatividad puedes conseguir que cualquier momento sea una estupenda oportunidad para practicar la atención plena. Cuando escuches música, cuando leas, cuando bebas té, puedes intentar hacerlo de forma consciente.

Así mismo, la práctica de la meditación es una estupenda manera de vivir y practicar la atención plena. El hecho de meditar nos conecta con la sencillez del vivir, a menudo muy olvidada por el ajetreo del día a día.

Podemos practicar meditación de muy distintas formas. Para las personas que tengan dificultad para permanecer quietas durante mucho tiempo, serían recomendables las meditaciones activas, ya que puedes meditar bailando o caminando, por ejemplo.

También están las meditaciones más conocidas por la mayoría del las personas, que son las meditaciones contemplativas, que consisten en mantener la atención concentrada en un objeto externo o en la conciencia interior. Se practican de forma estática y nos conectan con nuestra parte más esencial.

 

Realmente, la atención plena nos habla de volver al pasado, a ese pasado en el que las personas no podían ni siquiera imaginar el hecho de hacer más de una cosa a la vez.

Como última técnica de atención plena, aquí va esta hermosa sugerencia: “Camina como si estuvieras besando la tierra con tus pies” (Thich Nhat Hanh).

En conclusión, si aplicas estas prácticas en tu día a día conseguirás ejercitar y cuidar tu mente. Y ese es el camino que sigue el método Crear Salud, que, además, no solo trabaja con la meditación y la atención plena, sino que también busca fomentar una correcta nutrición en las personas, así como una vida activa.

Anímate a probar la app Siente -que puedes descargarte aquí- y conviértela en tu mejor compañera de viaje por la senda de la meditación. Esta aplicación trabaja con una metodología muy sencilla, que te enseñará las claves del mindfulness y la psicología positiva para, en definitiva, llevar una vida más feliz.


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