Si has llegado hasta aquí tal vez hayas dado a luz hace poco y no entiendes cómo en vez de sentirte feliz y entusiasmada con tu bebé, sólo tienes ganas de llorar, sientes que te falta la energía, la ilusión y realizar cualquier acto de tu vida cotidiana te supone un esfuerzo ímprobo. Si es así como te sientes, no te asustes, es algo muy común, se calcula que en torno a un 15% de las mujeres sufre depresión post parto.

También puedes haber llegado hasta aquí porque tienes a una persona cercana que está pasando por una situación parecida. Si es así, sigue leyendo y trata de comprenderla y mostrarle todo el apoyo que te sea posible, haz que se sienta arropada y querida.

 

Tristeza Post Parto

Fuente: Pixabay / Pexels

 

Podríamos definir la depresión post parto como el estado de tristeza, angustia y falta de interés al que se enfrentan algunas recientes mamás después de dar a luz. Lo más importante es poderlo detectar a tiempo, porque si no se hace, puede llegar a influir en la salud de la mamá y del bebé. Muchas mujeres se sienten realmente avergonzadas por tener ese estado de ánimo cuando lo que la sociedad les ha vendido es que tienen que vivirlo como el momento más feliz de su vida, y ellas no son capaces de sentir esa plenitud que les habían contado que vivirían en esos momentos.

¿Por qué puede desencadenarse?

No se sabe a ciencia cierta cuáles son las causas de este tipo de depresión. Por un lado, el sistema hormonal se encuentra revolucionado después del embarazo y, en muchas ocasiones, hasta que vuelve a su equilibrio puede desencadenar este tipo de trastorno. Por otro lado, también existen algunos factores que pueden ayudar a que se desencadene este estado de angustia:

  • Falsas expectativas. Vivimos inmersos en una sociedad que nos bombardea constantemente con tópicos sobre cómo nos deberíamos sentir ante determinadas situaciones, películas, anuncios publicitarios, etc. A veces, cuando llegas a casa con el bebé no todo es de color de rosa, sois dos personas que, a pesar de haber pasado nueve meses juntas, no se conocen. Cada maternidad tiene su tiempo y su momento. Este tipo de idealización suele surgir porque no vivimos el presente, solemos adelantarnos al futuro y formarnos una imagen idílica de lo que podrá ser.

 

  • Inseguridad. Si es el primer hijo es normal sentir miedo a no ser capaz, a no hacerlo bien, a no comprenderlo…

 

  • Falta de sueño. Si los primeros días no consigues dormir lo suficiente, se te junta una toma con otra y no te da tiempo a descansar, puede que caigas en un proceso de tristeza.

 

  • Cambios en tu cuerpo. Son muchas las mamás que tienen dificultades para aceptar cómo se ha transformado su cuerpo y sienten la necesidad de volver a estar estupendas nada más dar a luz. Insisto, muchas veces son ideas tomadas de las revistas en las que la famosa de turno sale despampanante de la clínica con su bebé en brazos. La realidad suele ser otra, y sería maravilloso que pudieras llegar a sentir que todo tiene su proceso y que no hay ninguna prisa.

 

  • No saber decir no. Es necesario conectar con nuestro interior y aprender a decir “NO”. Los familiares y amigos en ocasiones no se ponen en la piel de la mujer que acaba de ser madre y sus ganas de conocer al bebé supera al respeto por la situación. Es muy importante que si estás cansada o simplemente no te apetece recibir visitas, aprendas a comunicarlo. Si no te sientes con fuerzas y aceptas estar todo el día con la casa llena de gente, eso puede empezar a afectar profundamente en tu estado de ánimo y en la manera en la que te enfrentas a tu maternidad. Son momentos de calma, de recogimiento y de conexión entre el bebé y tú.

 

¿Se puede curar sin medicamentos?

En la mayoría de los casos, es posible curar sin medicamentos la depresión post parto. Existen soluciones al alcance de nuestra mano, entre ellas la meditación y la práctica de la atención plena, pero para que este tipo de técnicas funcionen es necesario, en primer lugar, poner nombre a lo que estamos sintiendo y, si es posible, elegir a una persona de confianza para comunicárselo y pedir ayuda. Este es un proceso del que es mejor no salir sola, una mujer que acaba de dar a luz necesita de todo el apoyo y el cariño que sea posible.

Supongo que ahora sentirás que te faltan horas al día si intentas llegar a tener todo tan controlado como antes de que naciese tu bebé pero, aún así, trata de sacar unos minutos por la mañana y otros al terminar el día para sentarte en una postura cómoda y sola en un espacio que sea de tu agrado. Con los ojos cerrados, haz un chequeo para ver cómo se siente tu cuerpo, siente los cambios que se han producido en él, háblale con cariño, siente todo el amor que puedas por ti misma, siéntete muy orgullosa por el milagro que has sido capaz de producir.

A través de ti ha venido una vida maravillosa a este mundo y tu cuerpo ha sido el canal perfecto para ello. Sólo a través del amor hacia ti misma, puedes ir aliviando esa tristeza tan profunda que te invade. Después, intenta respirar de manera pausada, céntrate en la respiración, sin juzgar si vienen preocupaciones a tu mente. Si consigues sacar unos pocos minutos un par de veces al día para esta práctica, conseguirás reducir la ansiedad y las preocupaciones.

 

Atención Plena en Lactancia

Fuente: Pixabay / WerbeFabrik

 

Si es imposible que saques unos minutos para ti, puedes intentar poner en práctica estos estados meditativos mientras alimentas a tu bebé. Cuando son tan chiquititos, las tomas suelen ser muy largas y es un momento ideal para desarrollar la atención plena. Puedes respirar profundamente, sentir el aroma que se desprende de su cabecita, escuchar con atención los sonidos que hace al tragar, su respiración, tocar su suave piel, su fino cabello… Si aparecen pensamientos sobre lo que tendrás que hacer después de eso, trata de alejarlos amablemente, simplemente no hay espacio para ellos en ese momento. Son muchas las sensaciones y experiencias que se pueden extraer de estos momentos y a veces por el cansancio acumulado las llevamos a cabo de manera automática sin darnos cuenta que pueden llegar a ser la cura para esa depresión postparto.

También es muy importante que tu entorno te ayude, te escuche y trate de comprenderte. Déjate querer y cuidar, no intentes abarcar a todo tú sola, no es necesario, bastante esfuerzo has realizado para llegar hasta donde estás. Son momentos en los que lo realmente importante es esa relación tan especial entre tú y tu bebé, las tareas de la casa, atender a visitas o acicalarte ya llegarán más adelante. Y, sobre todo, no te sientas culpable, sientas lo que sientas, aún cuando no tengas ganas de ir corriendo a atender a tu bebé cuando llore, es normal, es un síntoma más de la depresión post parto. Trátate con mucho cariño, no seas demasiado exigente contigo misma, tu bebé necesita que te recuperes tanto física como psíquicamente de esta experiencia tan grande que habéis vivido..

 

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