La depresión es una enfermedad poco comprendida, sobre todo por aquellos que nunca la hayan sufrido. Se adueña de nuestra energía vital, de nuestra alegría de vivir, de nuestra capacidad de soñar o de amar.

Por desgracia, aproximadamente dos tercios de las personas que sufren alguna vez en su vida una depresión, no son diagnosticadas. Y digo desgraciadamente porque una depresión sin tratar es la primera causa de suicidio en muchas sociedades.

La depresión es algo muy diferente a las variaciones comunes del estado de ánimo o de las reacciones emocionales a los problemas que la vida nos presenta. Es mucho más que una sensación de tristeza.

 

 

A la hora de hacer un diagnóstico para evaluar una depresión se utilizan los criterios “SIGECAPS” (sueño, interés, culpa, energía, concentración, apetito, psicomotricidad y suicidio). Si la personas se siente preocupada por cuatro o más de estas situaciones, se puede decir que sufre una aguda depresión.

Curiosamente, el consumo de antidepresivos no deja de incrementarse, llegando hasta un 300% pero el índice de depresión también sigue aumentando. ¡Hay algo que no estamos haciendo bien!

Muchos profesionales de la salud mental opinan que la depresión se produce como resultado de un desequilibrio químico en el cerebro. Sin embargo, están apareciendo muchas voces que niegan que ese desequilibrio sea el causante.

En cualquier caso, además de los medicamentos habituales, existen diferentes caminos para poder encontrar una forma de llevar el organismo de vuelta a su equilibrio perdido.

¡Debemos recuperar el poder de hacer algo por nosotros mismos!

En esta sociedad, hemos sido acostumbrados a pensar que la solución a cualquier enfermedad, incluida la depresión, siempre viene dada por tomar un medicamento. Nos hemos convertido en personas que buscan la felicidad y la forma de sentirnos bien fuera de nosotros. Una pastilla o determinadas cosas materiales, creemos que conseguirán hacernos sentir mejor. Vamos entregando nuestro poder a fuentes externas para quedarnos sin ningún tipo de capacidad de acción.

Es cierto también que, en algunas ocasiones en las que la personas está sufriendo un episodio agudo de depresión, los medicamentos antidepresivos pueden ser necesarios. Sin embargo, sería muy recomendable. hacer algo, más además de esa ayuda, que pueda ser eficaz de forma puntual. Lo ideal, sería llegar hasta la raíz del problema y conseguir que la persona sea capaz de encontrar habilidades emocionales para enfrentarse a la enfermedad y, al mismo tiempo, contemplar la posibilidad de comenzar a hacer cambios en el estilo de vida.

 

La depresión como cualquier otra dolencia, necesitan ser abordadas desde una visión holística que consiga que el paciente entienda su enfermedad y adquiera las herramientas necesarias para su solución.

Los medicamentos antidepresivos tienen efectos secundarios

En general, solemos olvidar que los medicamentos antidepresivos presentan efectos secundarios, algunos de ellos muy graves. En Estados Unidos se calcula que unas 750.000 personas intentan suicidarse cada año, consiguiéndolo alrededor de 300.000. Por lo tanto, a menudo, el hecho de tomar estos medicamentos podría aumentar el riesgo de suicidio más que disminuirlo.

En cualquier caso, ante una depresión,  además de utilizar los fármacos cuando sean necesarios, necesitamos equilibrar nuestro cuerpo evitando todo aquello que hacemos y que no tienen nada que ver con las necesidades originales de nuestro organismo. Una buena nutrición, dormir las horas de descanso que necesitamos, una vida activa y con relaciones que nos hagan sentirnos queridos, son parte de los puntos en los que debemos poner nuestra atención a la hora de buscar soluciones y prevención.

Veamos algunas claves para poder hacer frente a la depresión sin necesidad de medicamentos:

– Aprende a aceptar: es muy importante que aceptes lo que te está sucediendo, El hecho de poner resistencia intensifica los síntomas y la situación en si. No te juzgues y acepta lo que sientas.

– Vigila tu dieta: suprime el azúcar de tu dieta y los alimentos refinados. Se ha comprobado que las hipgolucemias están relacionadas con las alteraciones de conducta. Así mismo, toma suplementos de ácidos grasos Omega 3, está demostrado que tienen propiedades antidepresivas y anti inflamatorias.

– Utiliza técnicas de relajación: practica pequeños ejercicios de respiración profunda que te ayuden a sentirte mejor. También puedes incluir la meditación en tu vida, busca la técnica que más vaya contigo. Si no eres de las personas que se sienten bien en la quietud absoluta puedes optar por meditaciones activas que también consiguen focalizar tu atención fuera de la mente.

 

– Dale importancia a tus horas de sueño: la falta de sueño es uno de los mayores factores de riesgo para la depresión. Procura mantener unos horarios que respeten tus 8 ó 9 horas de sueño.

– Hazte amigo del sol: cuando nos privamos de la luz solar la producción de serotonina se ve afectada. Necesitamos tomar el sol al menos treinta minutos al día, sin protectores. Intenta elegir las primeras o las últimas horas del día y procura convertirlo en un hábito.

. Haz ejercicio físico: hoy en día, todo el mundo sabe que el ejercicio físico es una de las mejores formas de mantenerse alejado de estados depresivos. Se ha comprobado que 35-40 minutos de ejercicio aeróbico moderado, tres veces por semana, puede ayudarnos tanto como los antidepresivos y además sin efectos secundarios.

– Mantente socialmente activo: por mucho que cuando nos encontramos deprimidos no tengamos ningún deseo de vida social, tenemos que hacer un pequeño esfuerzo por encontrar apoyo en los amigos y la familia. Si además de poder compartir con los demás nuestra situación, encontramos espacios donde practicar actividades que nos gusten con otras personas, nos sentiremos mucho mejor a todos los niveles.

Practica yoga: el yoga está considerado como una potente herramienta para reducir los síntomas y prevenir la depresión. Te ayudará a conseguir un gran estado de relajación física y mental debido a que elimina la tensión muscular y aumenta el nivel de concentración y el autocontrol.

Y para terminar, podría decirte que la sociedad en la que vivimos con sus ritmos frenéticos contribuye, en gran medida a que perdamos nuestro equilibrio esencial. Sin embargo si, con un poco de constancia, eres capaz de aminorar el ritmo de tu vida, conseguirás una mayor salud a todos los niveles. El cuerpo humano, como todo en la naturaleza, tiene sus ritmos y el hecho de violentarlos es el origen de muchas patologías.

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