Te levantas por la mañana, vas a la ducha y mientras el agua empieza a caer te trasladas mentalmente a la oficina. Empiezas a revisar todo aquello que tienes que hacer hoy, llamadas, correos, etc. Termina la ducha y vas a desayunar, de nuevo, tu mente viaja hasta la clase de inglés que tienes por la tarde, o quizá, te pongas a organizar mentalmente el horario de actividades extraescolares de tus hijos. En definitiva, te has pasado el rato de la ducha trabajando y el del desayuno en la calle… Te has duchado y desayunado sin enterarte. ¿Te suena esto?

 

Nos encanta viajar en el tiempo

Los seres humanos somos viajeros en el tiempo. Vamos y venimos a nuestro antojo reviviendo pasados que huelen a naftalina y visitando futuros que no tenemos ni idea de si ocurrirán algún día.

A todos nos pasa continuamente. Vivimos un ahora plagado de futuro o pasado. Mejor dicho, no vivimos el ahora, estamos constantemente viviendo en el futuro o el pasado, sin enterarnos prácticamente de nada de lo que ocurre en el presente. Nos perdemos lo que está ocurriendo de verdad, ocupándonos de lo que no sabemos si llegará o no.

Sin embargo, estamos tan acostumbrados a vivir de esa forma, que normalmente no nos damos cuenta de que lo estamos haciendo. Quizá seamos conscientes de que sentimos cierta inquietud en determinados momentos y no sabemos muy bien por qué. Esa inquietud es el producto de vivir fuera del momento presente..

Es fácil observar que vivir fuera del ahora es una tremenda locura. De hecho, es la fuente de todos los problemas y no nos damos cuenta.

Cuando seamos conscientes de que el hecho de trasladarnos mentalmente hacia adelante o hacia atrás no consigue cambiar absolutamente nada de lo ocurrido o por ocurrir, quizá podamos entender la locura en la que vivimos sumergidos.

No te pre-ocupes, ¡ocúpate!

El hecho de pre-ocuparnos por lo que puede llegar es una de las cosas más absurdas que podemos hacer. Estar pre-ocupados es totalmente infructuoso porque nada se puede hacer ante algo que aún no existe. De la misma manera, por mucho que nos lamentemos por aquello que fue o que no pudo ser, nada cambiará y, al final, será una perdida de tiempo y de energía.

Tu verdadero poder solo se encuentra en lo que estás viviendo en este momento, sea lo que sea. Es aquí y ahora donde únicamente puedes hacer algo, si es que fuera necesario hacerlo.

 

 

Cuando nos salimos del momento presente y comenzamos esos viajes a través del tiempo que tanto le gustan a la mente, el cuerpo experimenta tensión en tus músculos, en tus órganos y en tu mente. Esta tensión, consigue que se produzca un gran descarga de adrenalina ya que te estás preparando para un hipotético conflicto, aunque solo sea a nivel mental. Esta adrenalina circulará durante mucho tiempo por nuestro torrente sanguíneo con sus correspondientes perjuicios para nuestra salud.

Podríamos decir que, cuando nos mantenemos fuera del momento presente, nuestro cuerpo sufre el desgaste de vivir tres vidas. La vida que fue, la que es y la que podría ser.

Centrémonos pues en el momento presente y tendremos asegurado un óptimo funcionamiento en todos nuestros órganos y sistemas corporales.

¿Cómo vivir en el ahora?

El momento presente es donde únicamente tenemos a nuestra disposición las capacidades, habilidades y recursos para desarrollar la vida en toda su plenitud

Es primordial comenzar por hacer un cambio en nuestra configuración mental, incorporando determinados hábitos en nuestro día a día:

Presta mucha atención a tu respiración. El hecho de respirar es un acto que hacemos de forma automática y que solo notamos cuando nos falta el aire. El poder ser conscientes del acto de respirar nos ancla automáticamente en el momento presente. Para conseguir esto es preferible cerrar los ojos, sentarse cómodamente, si es posible, y comenzar a inhalar de forma profunda notando como el pecho se llena de aire; después exhalaremos muy lentamente, repitiendo esto dos o tres veces. Esta práctica tan sencilla, repetida a lo largo del día conseguirá llevar a tu cuero una gran sensación de paz y tranquilidad.

Borrón y cuenta nueva con el pasado. En muchas ocasiones el hecho de vivir rodeados de cosas materiales que nos atan al pasado hace mucho más difícil el vivir en el ahora. No sería mala idea deshacerte de objetos que te hagan volver hacía atrás como cartas, ropas, fotografías, etc.

Confía en que el futuro, puede regalarte sorpresas. Deja sitio a lo inesperado. No des por sentado que las cosas serán de una manera determinada. Vive el presente intensamente y deja que el futuro te traiga un presente insospechado.

 

 

Pon atención a lo que escuchas y al silencio. Tenemos a nuestra disposición todo un mundo de sonidos y de silencio. Procura ser consciente del sonido del viento, de los pájaros, de la lluvia, de los niños jugando, o del silencio en un momento determinado. Escucha atentamente sin etiquetarlo, solo escucha. Cuando escuches música, trata de sentirla en todo tu cuerpo, pon atención a cada instrumento.

Escucha tu cuerpo. Tenemos muy adormecidas las sensaciones corporales por falta de uso. Pon atención a lo que sientas cuando mastiques, cuando bebas, cuando camines descalzo, o cuando pongas cada pie al dar los pasos. Siente la ropa rozando tu piel, o el viento que acaricia tu cara. Observa tu postura al caminar, la postura corporal tiene mucho que ver con nuestra forma de sentir.

Pon toda tu atención en lo que estás haciendo. De vez en cuando, a lo largo del día, lleva toda tu atención a aquello que estés haciendo. Si está lavando platos, siente el agua en tus manos, el olor del jabón, el ruido del agua del grifo, procura que nada más capte tu atención. Cada vez que lo practiques sentirás una profunda sensación de paz, hagas lo que hagas. Lo puedes practicar, incluso, en los momentos mas estresantes.

El hecho de llevar a cabo estas pequeñas y sencillas prácticas conseguirá que tu cuerpo mantenga un equilibrio en todas sus funciones, contribuyendo al mantenimiento de una perfecta salud.

Lo que tenga que venir vendrá, y solo lo conoceremos cuando llegue. Además, cuando llegue, se vestirá de presente de nuev,o ¿por qué anticiparnos entonces? Y lo que fue, nada tiene que ver con lo que está siendo ahora, por mucho que nuestra mente se sumerja en asociaciones.