La meditación Zen es una rama del budismo, se suele utilizar la palabra “Zazen” que significa sentarse en meditación. El enfoque de esta práctica es trascender la dualidad, esto significa que no se realiza el juicio de bueno o malo, de mejor o peor, sino que lo que observamos se unifica como un todo. La meditación zen puedes practicarla en tu día a día, te vamos a indicar a continuación cómo hacerlo y para qué te sirve.

En los años 60 se hicieron una serie de investigaciones científicas en Japón sobre cuál era la postura más adecuada para la meditación. Concluyeron que la postura zen, que tiene más de 2500 años, es la postura por excelencia para la práctica meditativa. Tiene una gran importancia para conseguir el estado de consciencia de sí mismo, para que consigamos una presencia más armoniosa en el mundo.

Para realizar la meditación zen no es necesario ser religioso, ni tener unas creencias específicas, puesto que se trata de una perspectiva puramente laica. Tampoco necesitamos unas cualidades o una forma de ver las cosas especial. Lo que necesitamos, ante todo, es curiosidad y apertura mental, para comprometernos con nuestras potencialidades y nuestro bienestar.

Es posible realizar la meditación zen en nuestro día a día, y cualquier persona puede hacerlo. Aunque las técnicas son muy variadas, todas ellas reposan sobre las mismas bases: encontrar la postura más adecuada, un trabajo constante en respiración y una presencia en el momento presente. Estas bases son las que se han de ejercitar en cada práctica de la meditación zen, al igual que en las otras muchas técnicas que proceden de la meditación.

Con tu voluntad y tu atención verás como te resulta sencillo poder practicar la meditación zen en tu día a día. Te vamos a mostrar cómo hacerlo.


Meditación zen en tu día a día

Muchas personas se privan de obtener los beneficios de la meditación por considerar que es algo que nos está a su alcance, y que hay que tener unas facultades especiales para poder iniciarse en su práctica. En este artículo queremos desmentir todo esto, ya que cualquier persona con voluntad y compromiso, pueda hacerlo. Al principio resulta más complicado por la falta de costumbre, pero es cuestión de ejercitar una y otra vez para poder ir aplicándolo cada día.

Se comienza por breves espacios de tiempo. Puedes comenzar con 5 minutos, 10 minutos, 15 minutos. Conforme comiences determina el tiempo que vas a estar, sin quedarte demasiado corto, ni exigirte demasiado. Cuando lo hagas sabrás qué tiempo es el más conveniente para que comiences, y podrás ir aplicándolo a las siguientes meditaciones zen. No se trata de que te resulte un martirio o una gran pesadez, se trata de que puedes ir yendo poco a poco a poder estar más tiempo.

Tampoco al inicio tienes que marcarte la meta de hacerlo todos los días, pero si es importante que si te marcas dos o tres días a la semana lo cumplas, sin poner excusas. Así comienza el compromiso contigo mismo, y ejercitas la responsabilidad con tu salud y bienestar.

Es importante que sepas que tu cuerpo sabe lo que necesita a cada momento, ahora solo te toca aprender a escucharlo y a atenderlo. Cuando logres concentrarte en la meditación zen sabrás bien en qué consiste esto, ya que adquirirás una mayor consciencia de tus necesidades corporales. Acepta  tener que ir cambiando e ir probando hasta dar con lo que te resulte más cómodo. La predisposición más adecuada es la del continuo aprendizaje en el aquí y ahora.

Poner en práctica la meditación zen

Una vez que tengas la actitud mental, ya solo te queda ponerlo en práctica. Para ello, busca el momento del día que consideres que te viene mejor, confía en ti, y no le des demasiadas vueltas. Una vez comprendas el proceso entenderás que puedes meditar en cualquier momento y lugar.

Encuentra un espacio donde vayas a realizar la meditación zen, sabiendo que la constancia será el pilar básico de esta práctica. Al principio, busca un lugar importante para ti, en el que te encuentres más cómodo y alejado de toda distracción.

Es recomendable que siempre hagas la meditación en el mismo lugar, para que la asocies con ese momento que te dedicas a ti mismo. Intenta evitar cualquier elemento que distraiga tu atención o alimente tus pensamientos. Intenta crear la atmósfera más acogedora y confortable posible, para que en cada sesión puedes adentrarte en esa comodidad. Puedes hacerlo más acogedor con olores o una música para meditar.

La postura: la postura que emplees condicionará tu meditación y tu estado mental, por eso es clave. Necesitas una postura que dé equilibrio a tu cuerpo, que te puedas mantener sentado en el suelo con la espalda erguida y la musculatura relajada. La postura de la meditación zen, es con la que según cuenta la tradición, el Buda Sakyamuni llegó a la iluminación.

En la meditación zen se suele utilizar el Zafu o cojín de meditación. Se trata de un cojín redondo que tiene unos 15-20 cm de altura y 35-40 cm de diámetro. Gracias a este cojín las caderas se elevan un poco y basculan ligeramente hacia delante, así es posible apoyar las rodillas en el suelo, consiguiendo una buena curva lumbar, que nos permite mantener la columna erguida durante largos periodos de tiempo sin que nos moleste o duela.

No olvides quitarte los zapatos y ponerte una ropa amplia y confortable que te permita estar lo más cómodo posible. Tu cabeza, debes sentir como tu coronilla está apuntando hacia el cielo. Los ojos permanecerán entrecerrados facilitando tu concentración, pero cuidado si te sientes con sueño, entonces no es le momento para la práctica de la meditación zen.

La posición de las manos en la meditación zen han de estar en la posición que se conoce como mudra cósmico, reposan sobre el vientre, tocándose los pulgares de una mano con otra formando una línea paralela al suelo. Los brazos reposan a los lados del cuerpo y los hombros descansan echados hacia atrás, de esta manera se libera la tensión del cuello y del trapecio.

Para practicar la meditación zen en tu día a día, has de comprometerte con tu actitud mental y corporal. Así es como podrás ejercitarte para conseguir el objetivo de calmar tu mente, concentrarte en tu respiración, y tomar conciencia de todo lo que emerge de ti.

En conclusión, la meditación podrá permitirte ‘parar’, y experimentar de primera mano los beneficios de llevar una vida consciente y saludable. De esto mismo trata el método Crear Salud, que te ayudará a establecer nuevos hábitos en tu día a día, no solo para que empieces a meditar, sino para aprender a nutrirte adecuadamente y llevar una vida activa.

Anímate y prueba la app Siente – que puedes descargar aquí  – y se convertirá en tu mejor compañera para guiarte en el camino de la meditación. Se trata de una metodología muy sencilla, que te abrirá las puertas del mindfulness y la psicología positiva, para mejorar tu bienestar y en definitiva, ser más feliz.


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