A menudo, las personas nos encontramos ante situaciones difíciles, sentimientos encontrados o estamos sometidas a un estrés alto por el trabajo o las preocupaciones diarias. Una de las maneras de contrarrestar los efectos negativos de estas situaciones es practicar la meditación, sincronizar el cuerpo con la mente y aplicar la filosofía asociada a la Psicología Positiva. Sin duda, son prácticas que nos ayudarán a afrontar nuestro día a día de una manera más serena y beneficiosa para la salud en todos los aspectos.

Pero ¿cómo podemos llegar a ese estado en el que canalizamos lo negativo, convirtiéndolo en positivo? Realmente es más sencillo de lo que parece. Presta atención a estas técnicas de meditación, seguro que con el paso del tiempo te sentarán muy bien.

Descubre los beneficios de la meditación y aplícalos en tu día a día

Beneficios de la meditación

Hay una gran cantidad de estudios alrededor del mundo que certifican que los beneficios de practicar técnicas de meditación en el día a día son innumerables para el bienestar de las personas. Dichos estudios se basan en medir la actividad del cerebro a través de un encefalograma mientras el estudiado en cuestión realiza las técnicas de meditación. Estos ensayos demuestran que la meditación tiene efectos fisiológicos en nuestro organismo, y en distintas áreas del cerebro. En concreto:

– Favorece la salud física y mental.

– Potencia el cociente intelectual.

– Desarrolla la empatía y la inteligencia emocional.

– Ayuda a mejorar la concentración y la memoria.

– Alivia la depresión, el estrés y la ansiedad.

– Reduce la presión sanguínea y estimula el sistema inmunológico.

– Ayuda a alcanzar la felicidad.

Además, estos estudios también determinan que, dependiendo del grado de meditación que se lleve a cabo, el cerebro pasa por distintas etapas. Las ondas beta se desarrollan en la primera fase de la meditación, que se relaciona con la concentración; un paso más llevaría hacia las ondas alfa, que fomentan la creatividad; en una meditación profunda, las ondas theta ayudan a la solución de problemas, y, en una meditación avanzada, las ondas delta proporcionan un sueño profundo sin necesidad de dormir.

Técnicas de meditación

Existen muchas técnicas para alcanzar la meditación. Sin embargo, los patrones comunes se basan en el control de la respiración, alcanzar la relajación total del cuerpo y la mente, utilizar objetos para mantener la atención sobre ellos o escuchar determinados sonidos como campanas, mantras o cánticos para inducir el estado meditativo.

En primer lugar, antes de empezar cualquier ejercicio, es conveniente que te sitúes en un sitio cómodo, bien ventilado y con una iluminación tenue. Es recomendable que para meditar escojas una franja horaria que te permita estar lo más descansado posible o bien te ayude a canalizar lo vivido durante la jornada. Por eso es aconsejable realizar estos ejercicios bien al amanecer o al caer la noche, aunque cualquier momento del día vale. Siéntate con la espalda erguida, el cuello y la cabeza en línea recta y orientada hacia el norte o el este, o, si lo prefieres, túmbate por completo manteniendo una postura totalmente recta y orientada.

Ahora bien, la principal cuestión a la que tendrás que prestar atención es a la respiración. Durante cinco minutos mantén una respiración profunda en la que vayas siendo consciente del proceso respiratorio, concéntrate en él. Sigue con la mente el recorrido que realiza el aire desde la inhalación hasta la exhalación. Cómo entra el aire por las fosas nasales, pasa por la garganta hasta llegar a los pulmones y cómo recorre a la inversa el camino hasta la exhalación. Sé consciente de los músculos que forman parte de este proceso.

Posteriormente, mantén un ritmo de respiración contando hasta dos o tres mentalmente antes de realizar cada inhalación, te ayudará a entrar en una fase de relajación más profunda. Al principio tendrás un bombardeo de pensamientos, no intentes frenarlos, poco a poco se irán calmando conforme la respiración vaya siendo más profunda. Lo más importante es que no retengas ninguno, sino que los dejes fluir, sin hacer juicios sobre ellos. Puedes acompañar este proceso con algo de música clásica, un audio con sonidos de la naturaleza o de cuencos tibetanos.

Los resultados no son inmediatos, pero irás alcanzando una mayor concentración con el paso del tiempo. Céntrate en tu cuerpo, recórrelo con la mente desde la cabeza a los pies, no mantengas los músculos tensos y relájate todo lo que puedas. Llegarás a un estado de calma y voluntad de cambio. Plantéate qué es lo que te aflige, pero de una forma relajada, y sé consciente de lo que puedes o no puedes hacer para cambiar dicha situación, de una manera muy tranquila.

Psicología Positiva

Es importante centrarse en los pensamientos y aspectos positivos de nuestra vida para superar las emociones negativas que nos abordan. Un gurú muy famoso llamado Swami Premanda dijo: “piensa cosas buenas y sucederán cosas buenas”. El yoga se basa en que todo pensamiento se corresponde a una vibración, por lo que influye en el entorno más cercano.

Como bien señala la doctora Barbara Fredickson, la meditación es un comportamiento que hay que usarlo para generar amor; amor por uno mismo y amor por los demás. De esta forma, nuestro interior mejorará y desarrollaremos una perspectiva de generosidad y amor hacia el entorno más cercano. Recomienda alejarse de la hostilidad, de personas con aura negativa y pesimista. Alejarse de aquello que no le hace bien a nuestra alma y centrarse en todo lo bueno que nos sucede día a día.

Cuando te enfrentas a situaciones que aparentemente son difíciles de controlar, surge el estrés como estado emocional inconsciente que nos hace vivir angustiados. Cuando esto sucede durante largos períodos de tiempo puede convertirse en un lastre difícil de quitarse y de afrontar. Todo esto produce tensión muscular, ansiedad e insomnio. La Psicología Positiva ayuda a liberar cuerpo y mente con técnicas de meditación y relajación. Potencia las energías y pensamientos positivos, y ayuda a centrarnos en ellos.

Es importante educarnos para gestionar nuestro presente con actividades y rutinas positivas para liberar el lastre emocional de la mochila que cargamos a diario. Como consejo: piensa en positivo, conecta tu mente con tu cuerpo con ejercicios de meditación durante 15-20 minutos al día. No te exijas demasiado. Mantén una dieta sana y equilibrada, realiza algo de ejercicio, y, sobre todo, céntrate en lo bueno que tienes (y eres).