Durante el verano, los niños cambian completamente sus rutinas. Es el momento de descansar y recuperarse del esfuerzo que han realizado todo el año. Pero, para que la vuelta al cole no se les haga un mundo, es necesario recuperar las rutinas. De ello depende el bienestar de toda la familia.

La vuelta al cole puede suponer un gran esfuerzo para los pequeños. Notarás que conforme llegan las fechas de vuelta se sienten más irritados, cansados o, incluso, tristes. Si quieres que su salud no se resienta, debes tomar nota de unos consejos sencillos pero muy útiles.

Tips para recuperar rutinas tras las vacaciones

Retomar horarios de sueño y comida

El sueño y la comida son dos rutinas esenciales. Si tu hijo es de los que cambia sus rutinas de sueño y comida conviene que, antes de que se acaben las vacaciones, las recupere. Para ello es necesario decidir una fecha, por ejemplo, una semana antes de la vuelta al cole. A partir de ahí, se retoman los horarios habituales, y hacerlo progresivamente es mejor aún. El primer día media hora antes y vas adelantando media hora cada día la hora de irse a la cama.

Por otro lado, si los horarios de comida también los habéis cambiado en exceso, toma la misma iniciativa. Ve adaptando los horarios en la última semana de vacaciones al que llevarán cuando vuelvan al cole. Como ves, esta táctica te sirve para todos los hábitos: dormir, comer, baño…

La preparación psicológica es muy importante

Es muy importante que les transmitas los aspectos positivos de la vuelta al cole. Hablar con ellos durante las vacaciones hará que tengan presente que van a volver, que es algo normal y deseable. Los amigos son una de las cosas que más echan de menos. Y, de vez en cuando, o cuando el niño lo desee, se puede hablar más en profundidad del tema. Resalta los aspectos positivos de ir al cole: aprender, sus amigos, jugar en el patio o ir al parque después de clase.

Dar un espacio para hablar de lo negativo o de los temores

Tienes que darle espacio para hablar y expresar sus temores. Esto es saludable. Es mejor conocer cómo lo viven los niños y a partir de esa experiencia ayudarles a normalizar sus sentimientos. No pasa nada porque se sienta algo triste o no desee volver. 

Llevar los deberes hechos desde el principio de verano

Si les ponen deberes para evitar que se olviden de todo, tenemos que ser disciplinados. Si todos los días deben hacer un poco de deberes es mejor que se mantenga este hábito. Por supuesto, si hay días de viaje o playa, no es recomendable que el niño tenga que salir con los deberes a cuestas. Pero es importante que los tenga hechos antes de volver al cole porque este puede ser un motivo de inquietud para el niño. Además, la hora de hacer deberes te sirve para que se dé cuenta de que va a volver al cole y, por otro lado, da pie a conversar con el niño contextualizando la conversación.

Volver al cole puede ser algo natural si desde el principio de las vacaciones normalizamos ese regreso inevitable y reestablecemos las rutinas básicas de una manera progresiva.

 

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