Seguir una alimentación variada es fundamental para gozar de bienestar y preservar tu salud. La bien conocida frase ‘somos lo que comemos’ es un axioma que todos deberíamos tener presente cada día de nuestra vida.

Con la llegada de la vida moderna, los seres humanos nos hemos ido separando cada vez más de la naturaleza. Y esto no ha ocurrido solo con el hecho de vivir en ciudades, alejados del medio natural, sino que también nos hemos apartado de lo que debería ser nuestra alimentación ideal.

El cuerpo humano es sabio y conoce lo que debe comer en cada momento. Sin embargo, años y años de alimentarnos de forma antinatural, han hecho que hayamos dejado de escuchar ese instinto que nos es propio.

La cronoalimentación no es una dieta de moda, no es la nueva tendencia entre las estrellas del celuloide, ni el milagro que nos hará perder diez kilos en un mes para lucir palmito en verano. La cronoalimentación es la manera más natural de alimentarse, una forma de volver a los orígenes de la nutrición… Sin retroceder hasta el paleolítico, como promulgan algunos.

¿En qué consiste la cronoalimentación?

La cronoalimentación consiste, nada más y nada menos, en hacer caso a los biorritmos naturales de nuestro cuerpo a la hora de alimentarnos. Como hemos comentado, el organismo es sabio. Por ello, es esencial escuchar y atender sus necesidades para conseguir un equilibrio que nos aporte bienestar.

Nuestros biorritmos están claramente definidos y, en cada momento del día tenemos unas necesidades completamente diferentes. ¿Verdad que no nos encontramos igual al levantarnos que al acostarnos? ¿Verdad que por la noche nos apetecen cosas diferentes que durante el día? Entonces, por qué no prestar atención a estas señales y hacerles caso.

Siguiendo esta teoría, hay un momento idóneo del día para digerir y absorber los macronutrientes: grasas, proteínas y carbohidratos. Cuando comemos determinados alimentos en ciertos periodos del día, somos capaces de asimilar mejor todo aquello que nos aportan.

Pero no solo eso. Cuando tomamos nutrientes esenciales en momentos inadecuados, estos se absorben peor y pueden acumularse en forma de grasa en nuestro cuerpo. Siguiendo esta teoría, algunos científicos están tratando de hallar un remedio efectivo contra la obesidad, sin prescindir de determinados platos.

Qué debes ingerir y cuándo

Por las mañanas, lo recomendable es consumir hidratos de carbono, e incluso grasas. Hasta el mediodía, incluyéndolo, es el mejor periodo para comer alimentos ricos en estas sustancias, ya que es cuando más energía necesitamos, de manera general.

A su vez, los alimentos ricos en tirosina favorecen la actividad física y mental. Nos referimos a las carnes, al huevo, a los lácteos o a las legumbres.

Por la noche, lo que la cronoalimentación recomienda es ingerir alimentos bajos en calorías y en carbohidratos sencillos (de rápida absorción), ya que favorecen la obesidad.

Otros nutrientes, en cambio, facilitan la relajación e inducen al sueño. Son aquellos que atesoran un alto contenido en triptófano: cerezas, plátano o productos de origen animal, entre otros. Favorecen la segregación de serotonina y melatonina, contribuyendo a un mejor descanso.

Ya lo sabes, acostumbrarte a escuchar tu cuerpo es natural. La cronoalimentación, también.

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