A lo largo de tu vida habrás pasado por todo tipo de situaciones y sensaciones que te han generado un estado al que realmente no has sabido darle explicación. Es sencillo que te confundas ante multitud de circunstancias, al no saber si lo que está sucediendo forma parte de tu mundo emocional, si es un sentimiento o se trata tan solo de una sensación. Son estados que seguramente nadie te haya enseñado a diferenciarlos; por eso te vamos a dar las claves para que aprendas a identificarlos y gestionarlos.

En nuestra educación, por lo general, se ha dedicado muy poco tiempo a cuestiones tan básicas e importantes como las emociones que experimentamos, los sentimientos que nos inundan o las sensaciones que percibimos. Algo así como la inteligencia emocional, es algo que a muchas personas nos falta por ejercitar, ya que le hemos dedicado poco tiempo, debido también a la falta de información que hemos recibido.

En nuestros días esto es algo que ya está cambiando. Se está poniendo el punto de mira en la importancia de nuestro mundo interno. Cada vez son más quienes defienden la importancia de hacer una buena gestión de las emociones para aprender a ser feliz. Los expertos se han puesto de acuerdo, y hasta los educadores han tomado nota de que en sus enseñanzas han de tener en cuenta el mundo interior de cada persona.


Parece que estamos tomando consciencia de cómo nos influyen en nuestro bienestar, nuestra salud y felicidad estos estados que tan poco conocemos. A continuación iremos viendo las diferencias que existen entre estos estados y de qué nos sirve aprender a identificarlos.

Identificar nuestro estado interno

Coloquialmente hemos aprendido a utilizar términos como emociones, sentimientos, sensaciones y pensamientos, de una forma indiscriminada. Son términos que utilizamos en nuestro día a día para referirnos a ciertos estados y situaciones en las que nos encontramos. Es fácil que se puedan confundir, ya que realmente supone un esfuerzo atendernos a nosotros mismos, para ver qué es lo que realmente está sucediendo en nuestro mundo interno.

Y ¿este esfuerzo merece la pena?, ¿para que nos sirve diferenciar estos términos? Tenemos que advertirte que sí merece la pena, ya que aprender a identificar estos estados te puede servir para comprender mejor lo que te sucede, para saber si es algo momentáneo o es algo que va a durar más tiempo. Conocer el estado en el que te encuentras y darle nombre te ayuda ya no solo a reconocerlo sino a entenderlo; con la importancia que esto tiene.

Estos estados te generan y te provocan una serie de altibajos y cambios psicofisiológicos que influyen en tu conducta, en tus pensamientos y en tu forma de vivir cada experiencia. Conocer en qué estado te encuentras es el primer paso para poder gestionar lo que te ocurre y aceptar que forma parte de ti. Esto implica también responsabilidad para que te hagas cargo de lo que sientes y lo que vives sin tener que echarle la culpa a nadie por ello.

Emociones

Esta palabra que tanto utilizamos proviene del latín “emotio” que procede a su vez del verbo “emovere”. Su significado tiene que ver con mover y remover, en referencia a la agitación y turbación del ánimo. Las emociones como bien sabemos son necesarias, forman parte del ser humano y nos sirven a modo de adaptación a nuestro entorno. Son una respuesta de nuestro organismo y un aviso para que nos preparemos ante lo que estamos viviendo.

También se podría decir que nos sirven como señales para comprender mejor una situación que estamos experimentando, y también para conocernos mejor a nosotros mismos. Las emociones básicas, según uno de los mayores expertos sobre este tema, Paul Ekman, son: miedo, asco, tristeza, alegría, ira y sorpresa. Llegó a la conclusión de que estas emociones son universales y todos los seres humanos de una forma u otra las experimentamos.

Las emociones son expresiones psicofisiológicas instantáneas, se producen de forma inconsciente sin voluntad propia, son de corta duración y se manifiestan mediante una gran intensidad.

Sentimientos

El sentimiento es un estado que se caracteriza sobre todo por su componente afectivo, causado por una persona, un animal, algún recuerdo, etc. La emoción cuando se mantiene en el tiempo y baja la intensidad se convierte en sentimiento. Este estado es algo más inestable y difícil de identificar, puesto que se presenta de una forma algo difusa. No es tan identificable como puede ser la emoción.

Quien experimenta el sentimiento es consciente de que está experimentando algo nuevo en su mundo interno. Uno de los sentimientos más característicos es el amor, ya sea romántico, filial o fraternal, e incluso un amor universal hacia la naturaleza en sí. La cultura en la que se desarrolla y la educación influye mucho en la forma que tenemos de expresar nuestros sentimientos. La duración del sentimiento es mayor que la de las emociones y la intensidad con la que se percibe es menor. Esta sería una de las diferencias más significativas.

Sensaciones

La sensación se manifiesta como una impresión inicial producida por una persona o un estímulo ya ea interior o exterior. Captamos algo a través de nuestros sentidos, ya sea de forma auditiva, gustativa, auditiva, visual o táctil. Las sensaciones que nos provocan nuestros sentidos pueden resultar agradables o desagradables.

El mundo de las sensaciones puede comenzar a través de nuestros sentidos, pero yendo a un nivel menos básico las sensaciones pueden ser corporales conectadas con nuestro mundo emocional. En ese contacto inicial que se establece entre nosotros y el entorno, puede haber una reacción emocional que nos deje una huella corporal a nivel de sensación. Por lo tanto la sensación sería algo así como lo corporal que se conecta a lo emocional.

Con estas diferencias que te hemos remarcado sobre lo que supone la emoción, el sentimiento y la sensación; presta atención a cuando te encuentres en alguno de estos estados, observa en cuál te encuentras y aprende a conocer mejor tu mundo interno. Y en esto te puede ayudar el método Crear Salud, que se convertirá en tu mejor compañero para llevar la atención plena y la meditación a tu día a día. Además, en este método también fomentamos y aconsejamos sobre una correcta nutrición y una vida más activa.  Descárgate la app Siente aquí puedes hacerlo- y empieza a disfrutar de los beneficios del mindfulness y la Psicología Positiva. A partir de una metodología muy sencilla, emprenderás el camino para mejorar tu bienestar y acercarte a una vida más feliz..


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