El estilo de vida se fundamenta en unos hábitos determinados. Cuanto más satisfactorios y constructivos sean los pilares sobre los que centras tu bienestar, mejor te sentirás contigo mismo. El consumismo es uno de los valores que puede describir la sociedad presente. Las fiestas de Navidad son un ejemplo de cómo el estímulo del consumo se convierte en un elemento de marketing.

Ser más feliz con menos

Sin embargo, solo tienes que escuchar tu corazón para darte cuenta de cómo el consumismo no consigue llenar los vacíos emocionales. De hecho, este argumento también ha sido tratado en distintas películas a través de tramas con protagonistas que tienen abundancia material, sin embargo, arrastran carencias internas.

 

Fuente: Pixabay/ webandi

 

La sensación de felicidad que produce el consumismo es artificial porque se centra en el tener y en la satisfacción inmediata de un deseo. Mientras que cuando te marcas metas más elevadas tienes que centrarte en la constancia, el esfuerzo, la paciencia y la motivación para avanzar en la dirección deseada, por el contrario, el consumismo se centra en lo inmediato.

Vas a la tienda, haces el pago y te llevas el producto a casa. Actualmente, incluso, puedes realizar este trámite desde tu propia casa. Sin embargo, esa ilusión inicial pronto desaparece, sencillamente, porque el efecto de la acumulación hace que nada te sorprenda realmente.


La superficialidad del consumismo constante

Las experiencias de vida que dejan huella, aquellas que realmente permanecen en la memoria por su luz, están vinculadas con lo emocional. Es por eso que cuando tienes un regalo material que tiene para ti un significado emocional ocupa un lugar más especial en tu corazón.

Cuando el consumismo te lleva a darte cuenta de que gastas más de lo necesario porque adquieres productos que luego no utilizas, puedes darte cuenta de la trampa de tu propia contradicción. El consumo te hace sentir que tú tienes el control de la realidad cuando decides qué quieres y lo compras. En la vida, por el contrario, existen muchos elementos que trascienden a tu propia voluntad.

Sin embargo, el consumismo llevado al límite también es una forma de dependencia cuando la persona no tiene la libertad real de dar un paseo por las zonas comerciales donde se ubican las tiendas de las marcas de referencia y comercios del lugar, y siente que si no compra algo, el plan no ha sido verdaderamente valioso.

Toma las riendas de tu vida

El momento de dar un paseo, mirar los escaparates, disfrutar de las tendencias del momento y observar en ese plan un entretenimiento agradable, también tiene un significado. Sin embargo, si siempre sientes que tienes que comprar o no puedes posponer ese impulso inicial, entonces, el consumismo no te produce ningún tipo de felicidad.

El consumismo puede ser la manifestación de un estilo de vida superficial cuando alguien confunde aquello que posee con su propia identidad. Y, también, cuando trata a los demás a partir de esta perspectiva. Tu nivel de bienestar aumenta cuando tomas conciencia de que tu valor como ser humano no depende de las marcas que utilizas.

 

Gestión de los recursos disponibles

De hecho, el consumismo también produce efectos negativos en la sociedad puesto que, desde el punto de vista de la sostenibilidad ambiental, los recursos son limitados. Y, como tal, es importante hacer una óptima gestión de estos recursos.

Dada la vinculación constante que existe entre la naturaleza y la persona, tu nivel de felicidad aumenta cuando integras en tus valores una filosofía que también tiene en cuenta este criterio. Por ejemplo, existen alternativas a la compra de nuevos productos.

Por ello, las tiendas de segunda mano también son un ejemplo de cómo dar una nueva vida a esos productos que forman parte del catálogo. El consumismo, además, no es un concepto abstracto sino contextualizado en la realidad del estilo de vida.

El trabajo es un medio de desarrollo profesional y de estabilidad económica. Cuando te esfuerzas por un trabajo exigente y luego caes en la trampa de gastos innecesarios, boicoteas tu capacidad de ahorro al no anteponer objetivos a largo plazo por esa sensación de urgencia que marca el deseo.

Aunque vivir el presente es el objetivo de felicidad más elevado que puede tener una persona porque es en la actualidad del momento donde fluyen las decisiones más importantes, también es fundamental que observes el futuro desde la proyección con el ahora.

El consumismo te lleva a vivir al día sin darte cuenta de que las acciones de ahora tienen consecuencias en el futuro. Por el contrario, conquistas tu libertad cuando antepones otros intereses más elevados con los que miras más allá del corto plazo.

El consumismo no te aporta alegría cuando, por ejemplo, crees que el nivel de felicidad de un regalo es mayor si es más caro. Tampoco te hace sentir libre cuando la idea de posponer una compra supone para ti una renuncia que te duele en el ánimo. El consumismo pone su mirada en la insatisfacción constante que produce la carencia de aquello que todavía no se tiene.

Cuando estás en este punto no disfrutas aquello que ya posees sino que te dejas arrastrar por eso que te falta. Y esto afecta de manera negativa a la salud emocional puesto que produce pesimismo, tristeza y frustración. Tú tienes la responsabilidad de dirigir tu vida de manera responsable a partir de la toma de tus propias decisiones.

 

El amor como principio del cambio

El mejor momento para hacer esos cambios es el que conecta tu corazón con la vida en letras mayúsculas. Observa la experiencia trascendente del vivir en su dimensión profunda, es decir, observa el amor como el valor universal que está presente en la realidad.

Comienza por cultivar este amor en primera persona para cuidar de ti mismo. Moderar el consumismo, comprar con sentido común, buscando el lado práctico de cada adquisición, es una elección de felicidad que puede mejorar tu vida de forma significativa a partir de ahora. Es decir, recuerda que puedes ser más feliz con menos. Desde esta perspectiva, también simplificas la realidad en sí misma.

Así, el método método Crear Salud trata precisamente de eso, de darte las claves para que aprendas a cuidarte de ti mismo, tanto por fuera como por dentro.

Necesitamos adoptar unos hábitos saludables, llevar a cabo una correcta nutrición y tener una vida más activa. Pero, además, debemos cuidar de nuestro interior, y para ello podemos usar la app Siente aquí puedes descargarla y probarla- que, a través de sesiones de mindfulness y ejercicios de psicología positiva te darán las bases para mejorar tu bienestar, reducir el estrés y acercarte a una vida más feliz.

 


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