La vida presenta momentos en los que sentimos que todo va bien y experimentamos felicidad. Sin embargo, también en ciertas ocasiones, la vida nos trae momentos en los que experimentamos dolor. Ambas situaciones forman parte de la vida y tenemos que saber convivir con ellas de la mejor manera posible. Por eso, es muy importante conocer las diferentes etapas del sufrimiento, para de esa manera entender en qué momento estamos.

Cuando sentimos angustia, tristeza, desesperación, nos convertimos en prisioneros de nuestro sufrimiento y deseamos escapar de ello lo antes posible. El sufrimiento puede tomar el control de nuestra mente y conseguir que toda nuestra vida parezca carente de sentido. Este sufrimiento se cuela incluso en aquellas parcelas de nuestra vida en las que pensábamos que aún existía alegría.

Así mismo, si somos sinceros, podemos reconocer que los momentos de sufrimiento nos obligan, sin quererlo, a hacer una reflexión sobre nuestra vida que de otra manera no haríamos. El sufrimiento nos conecta con la vulnerabilidad más profunda.

Fuente: Pixabay/ Karen_Nadine

 

No obstante, para poder sacar provecho de la experiencia ofrecida por el sufrimiento, necesitamos trascenderlo. Para ello debemos, ante todo, darnos cuenta de que dolor y sufrimiento no son lo mismo. El dolor es una reacción física mientras que el sufrimiento es una reacción psicológica. El sufrimiento es una interpretación negativa del dolor que sentimos, que nos hace sentir limitados y conduce a la queja por medio de lamentos. Por esto, el dolor es inevitable, pero el sufrimiento depende mucho de la manera que cada uno reaccione ante un determinado estímulo.


Es necesario, no obstante, que hagamos un espacio en nuestro interior para reflexionar acerca de lo que estamos sintiendo. Necesitamos ser conscientes y sinceros respecto a lo que sentimos. Afortunadamente, muchas veces, el hecho de sufrir nos deja tan fuera de juego que nos vemos obligados a hacer una parada, que de otra forma no nos permitiríamos.

Etapas del sufrimiento

Una de las descripciones más utilizadas para describir las etapas del sufrimiento, son las 5 etapas del duelo que detalló la psiquiatra Elisabeth Kübler-Ross. Según ella, no siempre estas etapas suceden en el orden descrito. Entramos y salimos de ellas hasta que se produce la aceptación. Aún así, el hecho de conocer cuáles son estas etapas nos ayudará a entender lo que estamos sintiendo.

1.Negación

En un primer momento, la negación se produce como forma de protección. Nuestra naturaleza nos protege de esa manera ante una cantidad de dolor y sufrimiento que nos sobrepasa. Se trata de una táctica de adaptación que nos posibilita el hecho de poder soportar la situación y, sobre todo, dosificar el impacto.

Esta etapa es muy necesaria, ya que nos permite ir asimilando la situación en dosis tolerables por nuestra psique. Tras ella seguirán las demás etapas, también necesarias.

2. Enfado o ira

Aunque el sentimiento de enfado nos acompañará con diferente intensidad en distintos momentos, es en esta etapa donde se hace protagonista. Si, estamos pasando un duelo, por ejemplo, sentiremos enfado hacia la persona que ha fallecido o, incluso, hacia nosotros mismos. La frase habitual de esta etapa es “¡No es justo!” o “¿Por qué yo?”.

 

Fuente: Pixabay/samjok5

3. La negociación

Esta etapa se experimenta, sobre todo, en momentos en los que una persona querida está a punto de fallecer. También aparece después de su muerte para procurar negociar el dolor que produce esa distancia. En secreto, la persona que sufre hace un trato con algún poder superior para que su ser querido no fallezca o regrese, a cambio de una transformación en su forma de vida. Esta etapa es la más breve. Se trata del último esfuerzo por intentar aliviar el dolor.

4. La depresión

La sensación en esta etapa es de tristeza e incertidumbre por el futuro. La persona se preocupa en exceso por cosas sin importancia. El levantarse de la cama cada mañana le resulta casi imposible. Esta forma de sentir son indicios de que la persona ya está comenzando a aceptar la situación. En esta etapa se  hacen presentes profundos sentimientos de dolor y la cantidad de sufrimiento experimentada agota el cuerpo y la mente. Es posible que la persona duerma durante mucho tiempo.

Aunque se llame depresión, no es una enfermedad mental, sino una respuesta normal a una situación en la que hay mucho sufrimiento. Con paciencia todo irá volviendo a su equilibrio

5. La aceptación

La aceptación no significa que la persona esté de acuerdo con lo que ha ocurrido, sino que acepta que lo que haya ocurrido siempre será una parte de sí mismo. Durante esta fase la persona suele reflexionar sobre el sentido de la vida y sobre cómo quiere vivir la vida desde ese momento. Se trata de aprender a vivir con el sufrimiento que sentimos, sea por la causa que sea.

La meditación nos ayuda a aligerar el sufrimiento

Como ya hemos dicho, el sufrimiento forma parte de la vida y es imposible no experimentarlo en algún momento. No obstante, cuando somos capaces conectar con nuestra parte más profunda y esencial, cualquier sufrimiento se hace mucho más llevadero.

Muchas personas han encontrado un gran alivio en técnicas de meditación, para poder viajar a su interior en busca de soluciones a su sufrimiento. Cada día, la meditación aparece con más fuerza en nuestra sociedad occidental. Esta práctica consigue de forma sencilla y sin esfuerzo que aminoremos la velocidad a la que vivimos, permitiendo de esa forma acceder a una parte nuestra que necesita ser descubierta.

 

Fuente: Pixabay/manolofranco

 

Así mismo, gracias a la meditación podemos gestionar el sufrimiento que sentimos de manera sana y equilibrada. Al meditar, conectamos con nuestro interior donde todo el sufrimiento es abrazado y aceptado, lo que es de una gran ayuda en los momentos más delicados.

La meditación también nos ayuda a relativizar el sufrimiento, ya que nos sitúa en la posición del observador, poniendo distancia entre el sufrimiento que experimentamos y nosotros. La posición de testigo del sufrimiento alivia, en gran medida, toda la carga que sufrimos cuando pasamos por momentos dolorosos.

En definitiva, la meditación nos conecta con la misma fuente de la vida ayudándonos a integrar cualquier situación con amor y comprensión. Además, la meditación podrá permitirte ‘parar’, y experimentar de primera mano los beneficios de llevar una vida consciente y saludable. De esto mismo trata el método Crear Salud, que te ayudará a establecer nuevos hábitos en tu día a día, no solo para que empieces a meditar, sino para aprender a nutrirte adecuadamente y llevar una vida activaAnímate y prueba la app Siente – que puedes descargar aquí – y se convertirá en tu mejor compañera para guiarte en el camino de la meditación. Se trata de una metodología muy sencilla, que te abrirá las puertas del mindfulness y la psicología positiva, para mejorar tu bienestar y en definitiva, ser más feliz.


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