La meditación es una práctica que consiste en concentrar la atención sobre un pensamiento, un objeto externo o la propia conciencia y que nos sirve de ayuda a la hora de aliviar determinadas condiciones de salud, tanto físicas como psicológicas, como pueden ser la presión alta, la depresión, la baja autoestima… Puede practicarse de forma activa (con deportes como el taichí) o pasiva (sentado, tumbado…) y, además, existen técnicas de meditación diversas y que podemos clasificar según su enfoque.

1. Técnicas de conciencia plena o mindfulness

Centradas en el campo de la percepción y experiencia y basadas en una contemplación abierta de la realidad, en la que se observa el contenido de la experiencia propia, sin juzgarla. Provoca un estado de relajación.

2. Técnicas de concentración y atención

Enfocadas en un objeto determinado, para promover un estado activo y atento de la conciencia. Diversos estudios avalan que, mediante la práctica de esta técnica, se desarrolla una fuerte actividad en áreas cerebrales responsables de procesar la información sensorial, las emociones y la atención. Aquí es donde encontramos la meditación contemplativa, de la que hablaremos con mayor profundidad en este artículo.

3. Técnicas de meditación trascendental

El procedimiento mental trasciende a sí mismo y culmina en una experiencia mental ilimitada. Esta técnica activa todo el cerebro y lo hace funcionar como una unidad integral, lo que da lugar a un estilo más eficiente y eficaz del funcionamiento del cerebro.

La meditación es uno de los temas estudiados por la Psicología Positiva, disciplina que defiende la idea de que estar sano, emocionalmente hablando, es más que no padecer una enfermedad, y se centra en el estudio de las cualidades presentes en las personas que se sienten bien y llevan una vida de lo más saludable.

Según investigaciones llevadas a cabo por esta disciplina, podemos afirmar que la práctica de la meditación produce una mejora en una amplia gama de recursos personales, tales como un incremento en el soporte social y los propósitos en la vida y una reducción en los síntomas de las enfermedades.

Con la práctica de la meditación podemos lograr un aumento en las experiencias diarias, que se acompañan de emociones positivas, por lo que nuestra salud mental y satisfacción vital mejorarán notablemente.

Algunas de las emociones positivas que se consiguen a través de esta práctica son: la felicidad, el amor, la gratitud, la satisfacción, la esperanza y el interés, lo que incluye, como recurso personal, la autoaceptación. Es lógico pensar entonces que nuestra autoestima aumentará, si llevamos a cabo técnicas de meditación en nuestro día a día. Ser felices, estar satisfechos con nuestra vida y aceptarnos a nosotros mismos tal y como somos son indicadores de que nuestra autoestima está a un buen nivel, lo que repercute positivamente en cómo nos sentimos y experimentamos nuestras vidas.


Después de esta introducción acerca de qué es la meditación, qué técnicas existen para entrenar su práctica y nombrar alguna ciencia que ha estudiado sus beneficios, vamos a centrarnos en las técnicas de concentración y atención y, más concretamente, en la meditación contemplativa.

Pixabay: PIRO4D CC0

Meditación contemplativa

La meditación comtemplativa es una técnica para percibir las cosas, los objetos y los sonidos como realmente son y que proviene de la tradición budista. Consiste en sentarse, concentrarse y contemplar y, a través de esta, podemos analizar qué sentimos y de qué manera se van modificando nuestras emociones. Con su práctica buscamos encontrar tranquilidad y la aceptación de todos los sucesos de nuestras vidas, eliminar todas las impurezas mentales que podemos tener, comprender más claramente todo lo relacionado con nosotros mismos y potenciar la capacidad de afrontar cualquier situación o circunstancia de una manera más positiva y reflexiva.

Otra de las ventajas de este tipo de meditación es que, además de que puede llevarla a cabo todo el mundo, ayuda a las personas a controlar tres características de pensamiento negativas muy presentes en los seres humanos, como son el apego material, la ignorancia y el enfado.

Las flores son buenos elementos para practicar esta modalidad, por lo que sentarse y realizar una meditación contemplativa sobre alguna flor es una manera excelente de entender nuestra mente. Si logramos dejar la mente en blanco, notaremos enseguida que los pensamientos comenzarán a fluir por sí mismos.

Otro elemento que también es muy útil en este tipo de técnicas es la llama de una vela, puesto que el fuego posee cierto poder hipnótico, algo que nos ayuda a concentrarnos mucho mejor.

¿Debemos estar de acuerdo con el budismo o ser practicantes de esta religión?

Antes hemos mencionado que esta técnica de meditación proviene del budismo, pero hemos dicho también que la puede practicar todo el mundo y esto se debe a que no es necesario tener conocimientos acerca de esta religión para poder practicarla, de hecho la practican personas de todas las religiones e ideologías.

Otra de las razones por las que todo el mundo puede practicar esta modalidad contemplativa es que, si bien hay que mantener un cierto control mental para poder concentrarse totalmente, no se deben cumplir demasiados requisitos físicos para llevarla a cabo, ya que es suficiente con encontrar una postura cómoda y relajante.

La postura más extendida es sentarse con las piernas cruzadas y las palmas de las manos hacia arriba, una por encima de la otra, tocándose las puntas de ambos pulgares entre sí o con las manos sobre las rodillas, pero podríamos elegir cualquier otra postura en la que nos sintamos realmente cómodos.

Para que notemos realmente los beneficios de esta técnica, es preciso que la realicemos, al menos, una hora al día, en un ambiente de calma y silencio o con una música tenue que no nos distraiga demasiado. Eso sí, entendemos que, al no estar acostumbrados a este tipo de técnicas, puede resultar complicado, al principio, concentrarse durante tanto tiempo, por lo que recomendamos empezar progresivamente.

A nosotros nos parece una buena forma de mejorar nuestra calidad de vida y vivir de una forma más plena, por lo que animamos a todo el mundo a que, al menos, lo intente y compruebe por sí mismo sus beneficiosos resultados. ¿Te animas a probar?

En conclusión, la meditación podrá permitirte ‘parar’, y experimentar de primera mano los beneficios de llevar una vida consciente y saludable. De esto mismo trata el método Crear Salud, que te ayudará a establecer nuevos hábitos en tu día a día, no solo para que empieces a meditar, sino para aprender a nutrirte adecuadamente y llevar una vida activaAnímate y prueba la app Siente – que puedes descargar aquí – y se convertirá en tu mejor compañera para guiarte en el camino de la meditación. Se trata de una metodología muy sencilla, que te abrirá las puertas del mindfulness y la psicología positiva, para mejorar tu bienestar y en definitiva, ser más feliz.

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