Cuando se trata de nuestra alimentación, lo más importante es tener en cuenta la calidad de lo que vamos a consumir. No se trata de derrochar pero tampoco de escatimar. Muchas veces las primeras marcas son la mejor opción para asegurarnos alimentos de calidad. Debido a los años que llevan en el mercado y a su consolidación. No es solo la marca, es lo que nos garantiza esa marca. Por eso, a la hora de gastar unos cuantos céntimos de más, seguramente te merezca la pena. Ya que estamos hablando de algo, que influye irremediablemente en nuestra salud.

Los alimentos que consumimos en nuestro día a día tienen una gran influencia en cómo nos encontramos: nuestra vitalidad, energía y hasta en cómo descansamos y dormimos. No podemos negar que su influencia es de vital importancia para nuestra calidad de vida. Ya no se trata solo de hacer dietas y llevar una alimentación equilibrada para mantenernos saludables; sino también de los productos que adquirimos. Ya que como bien sabemos no son todos iguales. A veces, la diferencia de dinero que hay entre un producto y otro de distintas marcas está más que justificada… Puesto que no solo estamos pagando la marca, sino mucho más.

¿Cómo puedo saber si un producto es de calidad?

Aunque los veamos iguales, en la mayoría de las ocasiones no lo son. Es necesario fijarse en una serie de parámetros para comprobar en qué se diferencia. Atendiendo a varios factores importantes como la calidad nutritiva y sanitaria del producto. También a la calidad tecnológica que ha sido utilizada para elaborar el producto. Las grandes marcas invierten una gran cantidad de dinero en estos aspectos tan relevantes, para la obtención de un producto final de calidad.

Por lo tanto, ya no se trata de la apariencia. Aunque también, para saber si un producto tiene la calidad suficiente es importante utilizar métodos subjetivos, como su apariencia, olor, textura, etc. Sin embargo, hay que atender, tal y como hemos explicado, a los físico-químicos, necesariamente.

Evita los precios más baratos, elige alimentos de calidad

Sin lugar a dudas, ¿no crees que la calidad tiene un precio? Desgraciadamente así es, si queremos alimentarnos bien hemos de pagar. Los productos que nos venden como más baratos tienen trampa, y lo podemos ver fácilmente en sus ingredientes. Son productos que están cargados de componentes baratos, químicos y poco o nada naturales, por lo que pueden llegar a ser una verdadera bomba para nuestra salud.

Los alimentos de calidad han de ser una de las prioridades esenciales a la hora de planificar los gastos mensuales, ya que si intentamos ahorrar en este aspecto, estaremos comprando muchas veces productos que no nos aportan apenas el valor nutritivo que necesitamos para estar saludables en nuestro día a día. ¿Tiene sentido correr este riesgo?

En la actualidad, una familia de occidente gasta tan solo un 15% de su presupuesto mensual en alimentación. Nunca habíamos gastado tan poco, ¿no crees que habría que reflexionar sobre esta cuestión? Anteponemos otro tipo de gastos a nuestra propia alimentación, lo cual acabamos pagando con la salud.

Una buena alimentación, con alimentos de calidad, supone tener en cuenta las etiquetas de cada alimento, evitando las grandes cantidades de grasas, aditivos, colorantes, conservantes y demás químicos con los que están hechos los productos más baratos. Generalmente suelen ser alimentos procesados, de los cuales resulta evidente que sus costes de producción han sido recortados al máximo, para que finalmente el consumidor se deje llevar por el atractivo de su precio final.

Al final los alimentos más baratos pueden salirnos caros para nuestra salud. Merece la pena no solo comparar los precios de lo que estamos comprando, sino también comparar los ingredientes, la garantía y la confianza que nos da cada marca.

Apuesta por las grandes marcas

En cualquier producto de alimentación, generalmente, es posible elegir entre una gama más baja (las consideradas marcas blancas) o una gama más alta del producto, lo que son las grandes marcas ya consolidadas en el mercado. En la gran mayoría de los casos, las grandes marcas tienen un mayor precio, que compensan con una mayor calidad en sus productos.

Como hemos indicado anteriormente, hay productos que son mucho más baratos y es debido a que están hechos con peores ingredientes y un bajo nivel nutritivo. Si quieres cuidarte y beneficiarte de lo que te aporta cada alimento, deberás hacer un pequeño esfuerzo por darle prioridad a la calidad del producto y, por lo tanto, apostar por las grandes marcas. Suelen ser una garantía de calidad, en la mayoría de ocasiones.

Hemos de tener en cuenta que las grandes marcas realizan un gran trabajo de investigación para desarrollar sus productos, ya no solo de marketing, sino también de calidad para garantizar un consumo equilibrado y saludable. Sus apuestas están cada vez más centradas en el valor nutritivo, y el respeto al medio ambiente ofreciendo productos ecológicos, con ausencia de pesticidas, conservantes artificiales y multitud de aditivos que deterioran nuestra salud.

Por lo general, dar prioridad y apostar por las grandes marcas en tu alimentación diaria, es apostar por tu salud y bienestar. Te aconsejamos que mires siempre las etiquetas de los productos que consumes habitualmente, te fijes en sus ingredientes, y veas de forma objetiva la calidad de cada producto antes de tomar una decisión. Mediante esta actitud adquirirás una mayor consciencia acerca de lo que estás comiendo y de lo que estás ofreciendo a tu familia. Ganar en consciencia es ganar en responsabilidad para tomar decisiones que contribuyan a tu salud y a tu calidad de vida.

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