¿Qué son las expectativas?

Las expectativas son sentimientos de esperanza e ilusión que experimentamos cuando es posible que logremos un objetivo o consigamos algo que nos hemos propuesto en nuestra vida, solemos pensar que todo será mejor cuando lo consigamos, que hasta que eso no ocurra no estaremos realmente completos.

En muchas ocasiones escuchamos que hay personas que aplazan su felicidad hasta que se cumplan las expectativas que se han creado, es decir, piensan que es necesario que algo suceda para que puedan vivir con plenitud. No se dan cuenta que el mero hecho de existir ya es un regalo de felicidad. Podríamos poner como ejemplo a aquel que espera a tener éxito en el trabajo para poder ser feliz, otros esperan a que sus hijos se hagan mayores para tener más tiempo para ellos, hay quien espera la jubilación para disfrutar plenamente de su vida y otros piensan que el día que tengan más dinero tendrán asegurado el éxito.

Beneficios de la meditación

Fuente: Pixabay / MariangelaCastro

Si vivimos esperando que la vida suceda como nosotros queremos, que todo aquello que emprendamos salga como tenemos previsto y que los demás nos traten como nosotros pensamos que nos merecemos, nos convertimos en esclavos de todo eso que estamos esperando. Cuando tu vida se basa en esta espera no eres capaz de ver nada más que eso que anhelas y te pierdes los maravillosos detalles que adornan la vida.

¿Por qué son peligrosas?

Hay ocasiones en las que esperamos tanto del futuro que olvidamos vivir el momento presente y lo descuidamos sin esforzarnos por mejorarlo. Cuando caemos en este tipo de estados solemos entrar en “modo queja”, lo que significa que vemos todo negativo porque nuestro día a día nos parece desgraciado y lo único que anhelamos es que se cumpla aquello que deseamos. Dejamos de pensar cómo cambiar el ahora por imaginar cómo será el mañana cuando se cumpla lo que soñamos.

Cuando estamos esperando algo con muchas ganas y esa expectativa no se cumple, la desilusión será proporcional al sentimiento de expectación que habíamos creado. Si estas ilusiones eran grandes es probable que caigamos en un estado de tristeza e incluso que se desarrolle un cuadro depresivo.

Vivir esperando el futuro se puede llegar a convertir en una condena. Si queremos que nuestra vida sea diferente es necesario dejar de esperar y actuar en el presente.

Las expectativas causan angustia y dolor

Fuente: Pixabay / Counselling

¿Por dónde puedo empezar este cambio en mi modo de ver la vida?

  • Trabaja el agradecimiento. Parece un poco básico, pero cuando decidimos centrarnos en agradecer cada detalle pequeño e insignificante de nuestra vida, no hay espacio para anticiparse al futuro ni regresar al pasado, valorar lo que somos y lo que tenemos nos trae al momento presente y nos hace disfrutar muchísimo más de él. Desde que nos levantamos, la mayoría de nosotros tenemos multitud de motivos para agradecer, estar vivo, estar sano, poder ver el sol un día más, poder escuchar el canto de los pájaros, tener agua corriente, alimento, cobijo, ropa, seres queridos que se preocupan por nosotros e infinidad de regalos que la vida nos ofrece cada día para estar agradecido.
  • Deja de esperar que lo realmente bueno de tu vida vendrá en el futuro. Tu vida está ocurriendo ahora, en este instante, no en el futuro. No quiere decir que dejes de lado el esfuerzo por conseguir metas, pero si estás satisfecho con tu vida en estos momentos, vivirás mucho más relajado porque tu felicidad no dependerá del futuro. No dejes para el futuro planes que podrías hacer hoy, el futuro es incierto y nadie nos garantiza hasta cuándo vamos a continuar en este mundo.
  • No esperes a que todo sea perfecto. La vida se compone de alegrías y tristezas. Es un error posponer un proyecto que te ilusiona por esperar que llegue un momento en el que todos los aspectos de tu vida estén en armonía, en ocasiones no llegamos a cumplir nuestros sueños porque esa perfección no se ha llegado a dar. Es cuestión de confiar y atreverse a dar el salto.
  • Deja de esperar demasiado de ti mismo. En ocasiones cargamos con las expectativas que nuestros padres generaron sobre nosotros además de con las nuestras propias. Esto nos puede llevar a sufrir estados de angustia y miedo a decepcionar a los demás. Nuestra vida es nuestra y es bueno deshacerse de ataduras ajenas para poder disfrutar de ella. Esto no quiere decir que no nos propongamos metas, pero si percibimos que estos objetivos que nos hemos marcado nos producen ansiedad, sería mejor redefinirlos.
  • Deja de generar expectativas sobre los demás. Cuando dejas de esperar que los demás actúen como tú consideras que sería adecuado te liberas a ti mismo. Cuando no exiges nada a los demás puedes disfrutar de cada pequeño gesto y detalle que tengan contigo y tus relaciones serán mucho más auténticas y estables.
Puente del futuro y del presente

Fuente: Pixabay/ Schreibweise

La meditación como herramienta para reducir las expectativas y la ansiedad

Podríamos decir que la gran mayoría de los seres humanos pasamos nuestras vidas cruzando un puente que conecta el pasado con el futuro, pero son pocos los que se detienen en el puente para observar, con tranquilidad, cómo transcurre ese río apacible pero caudaloso que es su existencia.

A través de la meditación podemos conseguir pararnos en ese puente y deleitarnos con la vida que tenemos ante nuestros ojos. Gracias a esta práctica dejamos de juzgarnos a nosotros mismos, a los demás y a aquello que nos ocurre. Somos conscientes de que todas las emociones son buenas, que forman parte de nuestra experiencia de vida y que no debemos evitar el dolor, basta con aceptarlo y de una manera suave dará paso a otra emoción.

Sería maravilloso que desde niños nos enseñasen a vivir el ahora, a practicar meditación y saborear el momento presente, porque es lo único que realmente tenemos, tanto el pasado como el futuro pertenecen al mundo de los pensamientos, no existen. Probablemente, si nos hubieran enseñado a gestionar nuestras emociones y a aceptar la vida como viene, sin juzgarla ni esperar nada, nos sentiríamos en paz con nosotros mismos y afrontaríamos la vida con confianza. Cuando meditamos, dejamos las expectativas de lado, ya no forman parte de nuestra existencia.

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