El estrés que caracteriza nuestra sociedad, está consiguiendo que, cada vez más personas sientan que sus vidas llegan a un límite. Los casos de enfermedades, tanto físicas como psicológicas, están a la orden del día.

El culto a la velocidad es nuestra gran obsesión. Vamos deprisa por costumbre, sin darnos cuenta de que lo hacemos. Ni siquiera imaginamos que exista la posibilidad de hacer las cosas a un ritmo más lento. El hecho de ir más despacio, para algunas personas, puede suponer un gran desafío.

No obstante, muchas personas se están dando cuenta de que esto que hacemos no es vivir. Estamos violentando nuestros ritmos internos que están conectados íntimamente con los ritmos de la naturaleza. No dormimos lo necesario y en muchas ocasiones ni siquiera tenemos tiempo de sentarnos a comer de forma tranquila.

 

Reduce tu velocidad

Por mucho que nos hayamos acostumbrado, existe en nuestro interior una llamada a volver a la sensatez. En algunas personas, esa llamada ya se ha hecho consciente y se han dado cuenta de que es necesario reducir su velocidad. Otras personas, sin embargo, todavía siguen controladas por sus carreras continuas y por mucho que su cuerpo intente enviar señales de que ya no puede más, se atiborran de estimulantes y siguen tirando del carro, cueste lo que cueste.

Si tu eres de las personas que se han dado cuenta de que necesitas hacer una pausa en tu vida, las siguientes técnicas de relajación te ayudarán a conseguir vivir una vida más centrada y más plena.

Existen varios sistemas de relajación y de meditación, todos ellos consiguen serenar tanto el cuerpo como la mente. De las siguientes técnicas, elije aquella o aquellas que más resuene contigo. Puedes combinarlas según te apetezca, aunque también puedes elegir una en cada ocasión.

Ejercicios de respiración

Cuando atravesamos situaciones de mucho estrés, solemos respirar de forma superficial sin darnos cuenta. Esto hace que llegue menos oxígeno al cerebro y que entremos en un círculo vicioso, sintiéndonos cada vez más ansiosos. Por este motivo, el hecho de respirar profundo y de forma consciente, restablece nuestra sensación de paz, casi de forma automática.

Estos sencillos ejercicios puedes practicarlos en cualquier lugar:

  • Haz una inspiración profunda por la nariz intentando llevar el aire hasta tu abdomen.
  • Mantén durante 6 o 7 segundos el aire dentro de ti.
  • Ahora, ve soltando el aire contando de nuevo hasta 7.

Repitiendo esta secuencia dos o tres veces, varias veces al día, notarás como, poco a poco, todos tus músculos comienzan a aflojarse y que tu mente se siente más clara y menos agitada.

Relajación muscular

Esta técnica de relajación es para cuando tengas un poco más de tiempo. Con quince minutos al día es suficiente. Se trata de tensar todos los músculos para, a continuación, volverlos a relajar.

  • Túmbate o siéntate de forma cómoda en un lugar tranquilo. El escenario lo eliges tú, si quieres puedes poner un poco de música relajante.
  • Lleva a cabo las secuencias respiratorias mencionadas más arriba.
  • Comienza a tensar los músculos de tu brazo derecho. Cuando lo sientas tensado del todo, cuenta hasta diez. Relájalo ahora y observa la sensación.
  • Repite este ejercicio con el otro brazo, con una pierna primero y después con la otra. También tensa el pecho, los glúteos, el estómago, la espalda y la cara.

Está técnica te hará conocerte un poquito más ya que al practicarla a menudo, te será fácil saber cuándo estás tenso y cuando no. De esa forma, en cuanto notes los primeros síntomas de tensión, podrás empezar con la relajación. Es ideal para las personas que tienen problemas para dormir.

Visualización

Esta técnica está más indicada para personas que tenga facilidad para la visualización:

  • Asegúrate de que no serás interrumpido antes de empezar.
  • Elige un sitio tranquilo con luz suave y, si puede ser, con música relajante. Puedes tumbarte o estar sentado.
  • Cierra los ojos y haz los ejercicios de respiración indicados más arriba.
  • Imagina un paisaje natural, con un cielo azul. Hazte consciente de las sensaciones que experimentas. El sol en tu piel, el sonido de los pájaros.
  • Visualiza también una cascada de agua cristalina. Escucha el sonido del agua. Imagina, incluso que te sumerges en ella y hazte consciente de la sensación.
  • Llena tu mente con todas las sensaciones que te provoca este maravilloso lugar. Puedes llegar a tumbarte en la hierba y a disfrutar de la paz que te ofrece el momento.
  • Permanece en este estado todo el tiempo que quieras.
  • Poco a poco, aún dentro del paisaje, ve levantándote y comienza a estirarte. No abras aún los ojos
  • Siguiendo con los estiramientos, ve haciéndote consciente de la música que escuchas en tu habitación y ve abriendo los ojos despacio.
  • Sin prisa, ve dejando que la conciencia ordinaria vaya volviendo a ti.

Meditación

Existen muchísimas técnicas de meditación. En esta ocasión, vamos a ver un tipo de meditación muy sencilla, podríamos decir que “apta para todos los públicos”:

  • También en esta ocasión buscaremos un lugar tranquilo y silencioso. Lo ideal es que te mantengas sentado para no quedarte dormido, puedes elegir un sillón cómodo o una silla
  • Repite unas cuantas veces los ejercicios de respiración que hemos detallado más arriba.
  • Ponte alerta esperando recibir el primer pensamiento que pase por tu mente. Conviértete en el testigo de tu mente. Te darás cuenta de que el primer pensamiento se hace esperar un poquito. Sigue esperando, no te inquietes.
  • Cuando aparezca, obsérvalo, déjalo pasar, no te enganches. Y de nuevo, vuelve a la espera del siguiente.
  • Si logras no engancharte a ningún pensamiento, notarás que cada vez la frecuencia es menor. Cada vez los pensamientos se distanciarán más, dando lugar a espacios de silencio, cada vez mayores.
  • Disfruta de esos espacios de paz y silencio.

Cuando se practica habitualmente la meditación, se puede conseguir un ausencia total de pensamientos. No obstante, aunque solo consigas pequeños momentos de silencio, el logro será también importante, ya que el éxito de la meditación tiene que ver con ser capaz de convertirte en el observador de tu mente y eso ya lo habrás conseguido.

Cualquiera de estas técnicas de relajación tienen el poder de llevarte a un lugar de tu mente donde no existe el estrés, donde solo hay calma y silencio, alejándote de las preocupaciones de cada día.

Si eres capaz de adquirir el hábito de practicarlas una vez al día, podrás observar la multitud de beneficios que tienen tanto a nivel físico como mental.