Desde la antigüedad más remota, los seres humanos hemos consumido germinados, como alimento nutritivo y con muchas propiedades beneficiosas para mejorar nuestra salud.

Qué son los germinados

Una semilla es el germen de una planta, la simiente que contiene todo lo necesario para que nazca una nueva planta cuando se den las condiciones adecuadas de humedad, calor y oxígeno.

Todas las semillas contienen enzimas del crecimiento, encargadas de realizar las transformaciones necesarias para que surja una planta, pero permanecen inactivas. Cuando estos mecanismos se ponen en acción, la cáscara de la semilla se rompe y comienza a desarrollarse una nueva planta, a partir de sus propias reservas. Esos son los brotes, que comemos cuando alcanzan un tamaño apropiado (varía según el tipo de semilla).

Son alimentos vivos, llenos de energía, vitalidad y nutrientes, con una gran actividad de desarrollo interior.

Cómo contribuyen a una vida sana

Todos los granos y semillas contienen una reserva nutritiva para su propio crecimiento cuando la naturaleza les ofrece las condiciones que necesitan. Esa reserva consiste en proteínas, carbohidratos, grasas, vitaminas y minerales. Los mismos componentes que necesita nuestro organismo para subsistir.

Durante el proceso de germinación:

  • Las proteínas se separan en sus aminoácidos esenciales, lo que facilita la digestión.
  • Los almidones (carbohidratos) se transforman en azúcares simples, energía que se asimila rápidamente.
  • Las grasas se descomponen en ácidos grasos.
  • Los componentes tóxicos, presentes en todas las semillas para su protección ante agresiones externas, se descomponen y disuelven de forma natural, por lo que no perjudican.
  • Se genera clorofila, con funciones parecidas a las que realiza la hemoglobina en los glóbulos rojos: transportar oxígeno. Este componente desintoxica las células y contribuye a su regeneración.
  • La cantidad de vitamina C y minerales, como calcio, magnesio, potasio, hierro o fósforo, se incrementa.
  • El contenido de agua puede llegar hasta el 70 % en el germinado.

Los brotes nos proporcionan estas ventajas:

  • Facilitan la digestión, ya que sus nutrientes se presentan en formas completamente asimilables, sin necesidad de descomponerlos más.
  • Son recomendables para personas con anemia, por la clorofila que contienen.
  • Ayudan a depurar los residuos presentes en células, órganos y sangre.
  • Contribuyen a la fortaleza de nuestro sistemas nervioso y defensivo. Por lo que pueden servir para combatir estados de ánimo depresivos.
  • Colaboran con el retraso del envejecimiento, por sus antioxidantes.
  • Por su alto contenido en fibra y ser bajos en calorías, los germinados mantienen el peso del cuerpo en equilibrio y facilitan el tránsito intestinal.
  • Al tomar los ácidos grasos en su forma básica, reducen el nivel de colesterol y ayudan a mantener la elasticidad de los vasos sanguíneos.
  • Contienen fitoestrógenos, componentes que ayudan a las mujeres en la etapa de la menopausia.
  • Son ecológicos. Puedes producir tus propios germinados en casa y evitar tanto aditivos químicos como bacterias, si eliges las semillas adecuadas y tus procedimientos son higiénicos.
  • Son muy económicos. Se necesita muy poco para obtener germinados e imitar las condiciones naturales es bastante sencillo.

Puedes comer de forma sana y variada con los germinados. Aunque los expertos nos recomiendan ingerirlos crudos, también podemos incorporarlos en tortillas, salsas, guarniciones o tortas. Pero ten en cuenta que, lo mismo que sucede con los otros alimentos, pierden sus cualidades con el calor. Cuanto menos cocción, mejor.

Solamente necesitamos imaginación y complementar los brotes con otros ingredientes igualmente saludables. 

¿Todos los brotes son comestibles?

Todas las semillas se pueden germinar, pero algunas producen toxinas, por lo que no sería recomendable su consumo. Si la planta es tóxica -como las que contienen alcaloides- no deberías germinar sus semillas para comerlas después.

Antes de germinar una semilla o grano, asegúrate de conocer sus propiedades nutritivas. Algunos vegetales muy comunes producen componentes tóxicos en sus brotes, como patatas y tomates.

Los germinados más frecuentes pertenecen a plantas como legumbres, cereales, sésamo, girasol, lino, almendra, berro, calabaza, rúcula, rábano, anís, hinojo, ajo, albahaca o mostaza.

Así que ya sabes: si tienes garbanzos, lentejas o alubias en casa, puedes probar con cualquiera de estas legumbres. Es una forma de consumirlas crudas sin que provoquen problemas intestinales.

Cómo preparo germinados en casa

Para que la semilla brote, necesitas imitar las condiciones de humedad, calor y oxigenación de la naturaleza. Algunas semillas o granos necesitan varias horas de remojo previo, como las legumbres. No te olvides de lavarlas antes.

El procedimiento es muy sencillo, sigue los siguientes pasos (suponemos que ya ha transcurrido el tiempo necesario de remojo):

  • Pon las semillas en un plato hondo o recipiente de cristal. Que no sean muchas, para evitar que se amontonen unas sobre otras, lo que provocaría que algunas germinaran antes que otras y no las pudieras utilizar todas. Ten en cuenta que van a aumentar su volumen, así que déjales espacio suficiente. Queremos que broten todas a la vez.
  • Añade un poco de agua, no mucha. Necesitan estar húmedas, pero no inundadas.
  • Tapa el recipiente con un paño húmedo y colócalo en algún lugar oscuro, que reciba la menor cantidad de luz posible.
  • Ahora toca esperar, pero no las olvides. Revísalas cada día y, si necesitan humedad, añade algo de agua. Ten en cuenta que los vegetales absorben agua durante su proceso de crecimiento.
  • Los brotes aparecen varios días después. Espera a que tengan 2, 3 o 4 centímetros antes de comerlos. Hay quien recomienda exponer los brotes a la luz del sol durante un par de horas, para que generen clorofila y vitamina C.
  • Lava y escurre bien los brotes antes de añadirlos a tu plato favorito. Crudos, conservan todo su aporte nutritivo.
  • Si te olvidas de la revisión o te pasas con el agua, las semillas se pudren o generan mohos. En ese caso, es mejor que las tires y vuelvas a empezar. No las comas porque podrías intoxicarte.

Con los germinados tomamos los nutrientes en su forma más simple y fácil de asimilar por nuestro organismo. Consumes alimentos vivos, cargados de energía y vitalidad.