El dolor es una defensa del organismo que sirve como señal de alerta de que algo no anda bien. Su origen puede ser muy diverso, en ocasiones es síntoma de alguna enfermedad, aunque también pudiera tener origen emocional en otros momentos.

Podemos clasificar el dolor entre los siguientes tipos:

  • Dolor agudo: es el dolor fuerte que se produce de forma puntual y durante un periodo no muy largo. Suele tener su origen en alguna patología o lesión corporal. Habitualmente, se calma con facilidad con los calmantes habituales.
  • Dolo crónico: es un dolor más prolongado, que suele sentirse de forma permanente, agravándose en determinadas ocasiones. A veces, su origen es emocional y los analgésicos habituales no resultan tan eficaces.

¡Cuánto sabían nuestra abuelas!

Lo que pocas personas conocen es que existen, además de los analgésicos con los que cuenta la medicina alopática, muchos otros remedios naturales que nuestras abuelas conocían perfectamente.

La ventaja de estos remedios es que carecen de los efectos secundarios de los fármacos habituales. Suelen dar muy buenos resultados, sobre todo, en dolores leves, así como en situaciones en las que el origen del dolor sea de tipo nervioso. También podemos hacer uso de ellos cuando no hay posibilidad de acceder a otro tipo de opciones.

Veamos entonces qué remedios naturales existen para paliar el dolor en diferentes trastornos.

El dolor de cabeza

Entre las causas más habituales de este tipo de dolor se encuentran la tensión muscular, los cambios hormonales e incluso el agotamiento. Si la causa es la tensión muscular puede, incluso, afectar a la mandíbula o al cuero cabelludo. Existen varios remedios que te pueden ayudar de forma natural como:

– Masajes con aceites esenciales: con 4 gotitas de aceite esencial de lavanda añadidas a una cucharada de aceite de oliva masajearemos la base del cráneo, por detrás de las orejas y las sienes. Después de 20 minutos de masaje, notaremos una profunda sensación de relajación de todos los músculos de la cabeza que harán que la tensión desparezca por completo.

– Té de hierba de limón:  una de las muchas aplicaciones de este té de hierba de limón es la de contribuir a la eliminación del dolor de cabeza. Se toma como una infusión a razón de una cucharadita por taza.

– Hielo: pon 6 o 7 cubitos de hielo en una bolsa de plástico que luego cubrirás con un trapo limpio y aplícalo sobre la zona dolorida. Mantén el hielo al menos durante 15 minutos. Si fuera necesario, repite otra vez pasados 20 minutos. Este es un remedio fácil y económico.

Dolor en las articulaciones

La artritis es una inflamación de las articulaciones y que cursa con inflamación, dolor y en muchos casos con deformación o rigidez. Habitualmente se localiza en zonas como los dedos de las manos, las rodillas, los pies, muñeca, hombros y codos. Los siguientes remedios van estupendamente para disminuir los síntomas:

– Jengibre: la característica principal del jenjibre es su poder antiinflamatorio y analgésico. Reduce en gran medida el dolor en enfermedades de tipo inflamatorio, en general. Se puede utilizar de forma local aplicándolo sobre la zona dolorida y también se puede hacer té de jengibre o simplemente rallarlo sobre ensaladas o sopas.

– Cúrcuma: al igual que el jengibre, posee elevada capacidad antiinflamatoria que consigue que disminuyan los dolores articulares. Se puede diluir media cucharada en un vaso de agua caliente, o también añadirlo a cualquier crema o sopa. Su efecto se potencia si le añadimos un poquito de pimienta también.

– Ajo y laurel: el ajo también es  un potente antiinflamatorio y depurativo. Sería ideal consumir tres dientes de ajo crudos al día o aplicar ajo machacado en la zona dolorida. Y el laurel en infusión y aplicado a las zonas doloridas alivia también en gran medida el dolor y la inflamación en las articulaciones. Es necesario hacer uso de él al menos cuatro veces al día.

Dolor de muelas

El dolor de muelas puede ser debido a múltiples factores por lo que lo más recomendable siempre será acudir a un dentista que analice la causa del dolor. No obstante, hasta que llegue ese momento, podemos utilizar los siguientes remedios naturales:

– Perejil: masticar perejil varias veces al día, insistiendo en la zona afectada, conseguirá aliviar el dolor en gran medida.

– Clavo de olor: al contener eugenol, que es un sedante natural, aliviará en gran medida el dolor de muelas. Se puede aplicar directamente en la encía o bien realizar enjuagues con infusión de clavo.

– Té negro:  debido a su contenido en ácido tánico, conocido analgésico, también ayuda a reducir las molestias de forma natural. Lo ideal es poner en la zona dolorida una bolsita de té negro previamente sumergida en agua caliente y esperar a que la temperatura baje. Volver a repetir si es necesario.

– Hielo: de nuevo el hielo nos regala sus potente poder antiinflamatorio. Poner una bolsa de hielo sobre la zona de la mandíbula y el dolor irá despareciendo poco a poco.

Dolores menstruales

– Manzanilla:  una infusión de manzanilla es un remedio popular muy conocido. Al tener un ligero poder antiinflamatorio aliviará en gran medida el dolor. Si además le añades unos trocitos de jengibre al hacer la infusión, el efecto se potenciará muchísimo.

– Canela:  la canela con su maravilloso aroma y su inconfundible sabor también posee una potente acción analgésica, antiinflamatoria y antiespasmódica, con lo que conseguirá relajar tus músculos y reducir el dolor. Usa tu imaginación y añádela tus recetas siempre que puedas.

– Magnesio: el hecho de tomar alimentos ricos en magnesio o en su defecto algún suplemento que lo contenga, contribuirá en gran medida a que los síntomas dolorosos de tus reglas disminuyan o desaparezcan, ya que también es un potente antiiflamatorio.

¡No olvides llevar una vida tranquila!

Además de todos estos pequeños truquitos, si consigues llevar una vida tranquila que incluya pequeños momentos de silencio, se evitarán las tensiones que en muchas ocasiones son las causantes de muchos de nuestros dolores

Existen multitud de técnicas de meditación entre las cuales podrás escoger la que más se adapta a tu estilo y ritmo de vida. Con solo quince minutos al día dedicados a hacer una pequeña pausa, a meditar, conseguirás impregnar el resto de tus horas con una sensación de calma que conseguirá una gran mejoría en tu cuerpo a todos los niveles.