Actualmente, debido a la vida tan ajetreada que llevamos, damos poca importancia a los alimentos que ponemos en nuestra mesa. Pocas veces nos detenemos a pensar si lo que vamos a comer nos aporta energía o nos la quita. Sin embargo, los hábitos alimenticios de la mayoría de las personas, además de restar energía, están contribuyendo, en gran medida, a que perdamos la salud.

Desde que empezó la era industrial, en la que comenzamos a vivir una vida alejada de los ritmos naturales, la calidad de nuestra alimentación se ha visto reducida de forma importante. Casi podríamos decir que nos comemos cualquier cosa sin pensar de qué se trata. Pocas veces nos paramos a ver cuáles son los ingredientes de lo que nos vamos a comer. Tenemos siempre tanta prisa que lo importante es llenar el estómago lo antes posible.

Vamos al supermercado y compramos un montón de cosas que llevan envasadas durante meses, habiendo sufrido, casi con seguridad, largos transportes. ¿Qué vida les queda a esos alimentos? ¿Realmente son alimentos o simplemente comestibles?

 

Fuente: Pixabay/orentodoros

Somos lo que comemos

Ya dijo, en su día, el famoso filósofo y antropólogo Ludwig Feuerbach, en su escrito ‘Enseñanza de la alimentación’: “Somos lo que comemos”. Si esto es cierto, es totalmente normal que, hoy en día, haya tantas personas con diferentes patologías derivadas de una mala alimentación. Nuestra dieta está cargada de alimentos procesados, saturados de sustancias químicas y grasas, que no tienen ninguna energía de vida.

Paradójicamente, vivimos en un momento en el que la variedad y la cantidad de alimentos no tienen antecedentes. Sin embargo, estamos muy mal alimentados, ya que, además de abusar de los alimentos procesados, cuando cocinamos nuestros alimentos, también contribuimos a restarles nutrientes

Es muy importante que nos demos cuenta de que, si comemos alimentos exentos de vida, no le estamos aportando a nuestro cuerpo lo que necesita. Por eso, necesitamos poner atención a dos tipos de alimentos que nos aportarán la vida que nuestras células necesitan.

Alimentos crudos

Como ya hemos visto, el hecho de hervir, guisar o conservar los alimentos para aportar más sabor o consistencia no es lo más saludable que podemos hacer. Sobre todo si lo hacemos con todo lo que comemos.

Los alimentos que más energía y fuerza nos aportan son los alimentos crudos o los que reciben menos calor al prepararlos. Resulta muy nocivo para la salud comer únicamente alimentos cocinados o fritos, ya que la energía del sol, el agua y la tierra se pierde.

Las ensaladas, hechas de vegetales crudos, los jugos o las frutas son una extraordinaria forma de aportar energía a nuestro organismo. Nos ayudan también a eliminar toxinas y desechos, nutriendo al mismo tiempo a todas nuestras células.

 

Fuente: Pixabay/edwina_mc

 

Cuando comemos alimentos crudos, nuestra piel, nuestro cabello y nuestros ojos lo reflejan. Además, al incluir este tipo de alimentos en nuestra dieta, nuestro estado de ánimo se eleva. Esto es debido a que las sustancias que contienen los alimentos crudos, consiguen nutrir adecuadamente todas las células de nuestro cuerpo, y esto nos beneficia enormemente.

En una dieta sana es indispensable añadir por lo menos cuatro piezas de fruta y lo mismo de verduras. Los germinados son una estupenda fuente de enzimas y nutrientes y sería muy recomendable tomarlos diariamente.

Se ha comprobado que, comenzando la comida con algún alimento crudo, como una ensalada por ejemplo, disminuye en gran medida la leucocitosis digestiva que se produce tras cada comida.

Lo ideal sería que estos alimentos crudos fueran de cultivo ecológico, ya que la agricultura tradicional es una fuente de químicos que no benefician a nuestra salud.

Alimentos probióticos

Todos hemos oído lo importante que es mantener sana nuestra flora intestinal saludable. Si la microbiótica intestinal se encuentra en equilibrio, podremos evitar un gran número de enfermedades.

Nuestra flora intestinal está compuesta por una gran población de bacterias y microbios que tienen mucho que ver con nuestra salud. Una tercera parte de esta población es común en la mayoría de las personas, sin embargo, los dos tercios restantes son específicos de cada persona. Podríamos decir que cada intestino tiene su propia ‘personalidad’,

Esta microbiótica tiene funciones muy diversas. Muchos de sus cometidos tienen que ver con la función nutricional e inmunológica. Por ejemplo, obtiene energía de los nutrientes, mantiene el pH de la piel, aumenta la velocidad del tracto intestinal. Así mismo, envía señales que harán que maduren células inmunes, si fuera necesario.

¿Qué debilita nuestra flora intestinal?

Mantener nuestra flora intestinal en buen estado es muy importante para una buena salud, tanto mental como psicológica. Sin embargo, somos poco conscientes de qué hábitos o conductas la debilitan.

Una dieta desequilibrada alterará nuestra microbiótica de la misma forma que la ingesta de antibióticos. En ciertas personas, también se ha visto que el ejercicio de alta intensidad y de duración prolongada contribuye a desequilibrarla.

Afortunadamente, existen los probióticos que nos ayudan a recuperar el equilibrio perdido.

Los probióticos son levaduras y bacterias vivas que residen en nuestro cuerpo y que son muy beneficiosas para la salud, ya que ayudan a mantener la flora intestinal saludable. Los probióticos eliminan las bacterias dañinas del sistema digestivo, ayudando a que la digestión se lleve a cabo de forma adecuada y mejoran la motilidad intestinal. También están implicados en la fabricación de bilis y en la secreción de jugos gástricos y mejoran la función del sistema inmunológico.

 

Fuente: Pixabay/ Profet77

 

Existen distintos tipos de probióticos. Los más habituales son los del los grupos Bifidocaterium, Lactobacillus y Saccharomyces. Lasctobacillus. Acidophilus es una de las bacterias más conocidas y provechosas.

Los alimentos que contienen probióticos  han sido fermentados. Esto quiere decir que determinadas bacterias han producido una alteración en su estructura molecular, transformándolos en otro alimento.

Entre los más conocidos se encuentran el yogur natural, el Kéfir, Kombucha, Chucrut, Pepinillos o Miso. Se recomienda incluir varios de estos alimentos en nuestra dieta.

No podemos seguir maltratando nuestros cuerpos ingiriendo comida que no tenga vida indefinidamente. Con un poco de imaginación, podemos comenzar a incluir pequeñas cantidades de alimento crudo y probióticos. Los beneficios que experimentarás conseguirán que cada vez sean más las ocasiones en las que los consumas.

¡Estamos vivos y necesitamos nutrirnos de vida!

 

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