La salud y el bienestar se han convertido en dos pilares vitales para muchas personas en la actualidad. Y poco a poco, gracias a esa tendencia, se van descubriendo nuevos sistemas, ejercicios y prácticas que tienen un efecto especialmente positivo en la vida y en el cuerpo.

Uno de los más novedosos es el yoga facial, una práctica apenas extendida que demuestra tener una enorme cantidad de ventajas y de puntos positivos a su favor. ¿Te lo contamos?

Qué es el yoga facial

El yoga se ha convertido en una disciplina especialmente famosa en los últimos años principalmente por dos motivos: por un lado, por sus prodigiosos beneficios, y por el otro, porque hay una enorme variedad de estilos o de disciplinas que se pueden practicar ajustándose, así, a todo tipo de personas. En esta línea, el yoga facial se presenta como una alternativa especialmente llamativa.

Principalmente consiste en realizar una serie de ejercicios bastante concretos enfocados en el cuello y en el rostro. Se tratan en su inmensa mayoría de prácticas relacionadas con la elasticidad, que lo que tratan de lograr, precisamente, es la mejor del flujo sanguíneo y hacer que la piel recupere buena parte de su tensión natural.

Los beneficios que tiene el yoga facial son bastante llamativos. Para empezar, permite un rejuvenecimiento de la piel del rostro y del cuello hasta 3 años, gracias a que la piel se activa y vuelve a recuperar buena parte de la elasticidad y de la tensión perdidas. Además, previene la aparición de arrugas y tonifica ligeramente los músculos de la cara.

Algunos ejercicios de yoga facial

Lo primero que es necesario señalar es que la lista bien podría ser mucho mayor. Con todo, hemos seleccionado algunos de los ejercicios más completos e interesantes para que puedas empezar a practicarlos ya mismo. Ten en cuenta que se recomienda realizar esta rutina un total de 6 días por semana. Y que cada entrenamiento debe de rondar, por lo menos, los diez minutos. Si cumples esos estándares podrás empezar a notar resultados muy pronto.

Neck roll

Un ejercicio fundamental para trabajar el cuello. No solo te ayudará a estirarlo y a mantenerlo sano, además, hará desaparecer las arrugas normales que suelen surgir en él. Te pones frente a un espejo con el cuello recto y mueves la cabeza hacia un lado, tratando de tocarte el hombro con la sien.

En esa posición, desplazas la cabeza hacia atrás, de manera que tu cuello haga una diagonal con tu cuerpo. Aguantas en esa posición entre seis y ocho segundos y repites el proceso en el otro lado. Ten cuidado de no forzar, ya que el cuello es una de las partes del cuerpo que más fácilmente terminan contracturadas.

Marylen

Este ejercicio está pensado para la mandíbula y los labios. Lo que tienes que hacer es inclinar la cabeza hacia atrás y lanzar besos al aire. Tienes que hacer el sonido clásico del chasquido lo más fuerte posible, de esta manera, harás trabajar más a tus músculos.

Después, vuelves a colocar el cuello mirando hacia el frente y soplas con todas tus fuerzas apretando mucho los labios. Esto último lo repites unas cuatro veces. Ayuda a tensar mucho más la zona de la boca en general.

Tornado

Otro ejercicio genial para tus labios. Es muy sencillo de hacer, simplemente tienes que cerrar la boca y apretar un poco los labios. Y con la lengua empujar la parte anterior de los mismos, haciendo círculos concéntricos por toda tu boca. Notarás rápidamente que los músculos que forman todo el labial se empiezan a estirar.

Es justo eso lo que tienes que buscar (evidentemente, sin causarte ningún daño en la zona). Con recorrerlo diez veces será suficiente. Ten cuidado especialmente en la zona del frenillo, nunca fuerces demasiado el estiramiento.

Óvalo facial

La mandíbula suele ser un foco de carga y de estrés, y este tipo de yoga te ayuda también a reducir esas cargas. Es un ejercicio muy sencillo. Tan solo tienes que pasar tus manos por el inferior de la mandíbula y masajear suavemente en dirección a las orejas, de esta manera descargas buena parte de la tensión.

Este pequeño masaje favorece, por un lado, el flujo sanguíneo por toda la zona. Y, por el otro, alivia buena parte de las tensiones que tengas. Así es como notarás más relajada tu cara.

Trompetista

Es un ejercicio muy fácil. Tienes que coger todo el aire que puedas y mantenerlo en tus mejillas. Primero en una y luego en la otra. Déjalo durante medio minuto en cada una de ellas, pasándotelo tú mismo. Estirarás mucho la piel de las mejillas.

Masaje en los ojos

Lo que se busca aquí es activar el flujo sanguíneo, ya que mover por ti mismo los músculos es casi imposible. Con los dedos, apretando ligeramente, vas recorriendo las cejas y bajando por la cuenca. No llegues a tocarte en el ojo, mantente siempre a 5 centímetros de ellos. Con una leve presión ayudarás mucho a toda la zona.

Un tono más suave para tu frente

Es el último de los ejercicios. Consiste en mirar un poco hacia arriba y cerrar los ojos. Y, con las manos, las pasas desde el centro de la frente hacia los lados, las dos a la vez. Lo que tienes que notar es que la piel de toda la zona se está estirando ligeramente.

Repite esto unas 7 veces, y no lo hagas con prisa. De hecho, cuanto más despacio, mejor, ya que es realmente ahí donde puedes trabajar la flexibilidad de la musculatura de la zona.

El yoga facial es esencial para mantener el bienestar físico de tu rostro. Llama la atención por lo particular y lo desconocido que es todavía. Pero en cuanto empieces a probarlo no tardarás más de un mes en notar los resultados. Además, tiene la ventaja de que no te llevará apenas tiempo y de que lo puedes hacer en cualquier lugar.

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