Pocas sensaciones son tan satisfactorias como la que sentimos cuando hemos hecho algo por los demás. De hecho, es muy fácil observar el gesto de alegría que inunda la cara del que ayuda a otro. Cuando nos sentimos útiles se despiertan en nosotros emociones positivas que repercuten en nuestro bienestar general.

Estoy segura de que sabes a que me refiero cuando digo que sentirse útil es algo muy agradable. La sensación de poder hacer algo de utilidad es profundamente motivador para el ser humano. Esta sensación nos aparta, durante un tiempo, de la vorágine egoísta y autocomplaciente en la que estamos inmersos.

 

 

Fuente: Pixabay/geralt

 

Somos competitivos y poco solidarios

Vivimos en un momento de la historia en el que cada vez estamos menos conectados unos con otros. Le llamamos la era de la comunicación pero nos comunicamos muy poco y, además, estamos cada día, más separados. Ya no es costumbre, como lo era antes, lo de ayudar a los miembros de tu comunidad como algo natural. Actualmente, los niños son educados más en la competitividad que en la cooperación. Sin embargo, por mucho que la sociedad se caracterice por la falta de empatía y el individualismo, dentro de los seres humanos siguen existiendo la necesidad de sentirse útiles y de hacer algo por los demás.

Así mismo, en muchas ocasiones, aunque las ganas de hacer algo útil estén presentes, es probable que dudemos si tenemos la capacidad para hacerlo. Tampoco somos educados para encontrar aquello que nos haga brillar y disfrutar haciéndolo y ofreciéndolo a los demás. La educación se orienta más a que todo el mundo sea exactamente igual, sofocando de esta manera, la originalidad y los talentos innatos de cada persona.

¿Cómo ser útiles?

La vida sin propósito carece de sentido. En muchas ocasiones vivimos la vida sin un propósito que nos de una motivación para seguir adelante. Quizá tengamos un trabajo que nos ayude a pagar las facturas. En muchas ocasiones, ese trabajo nos proporciona también la oportunidad de satisfacer necesidades ficticias. Así mismo, nuestro trabajo nos mantiene ocupados y nos ayuda a mantener relaciones con otras personas. No es fácil encontrar, sin embargo, personas que realmente encuentren un propósito y satisfacción en su trabajo, si es que tienen la suerte de tenerlo.


Para muchas personas el trabajo es un verdadero esfuerzo que tienen que realizar cada día. Esto se debe a que no hacen algo que les guste. Como esto es algo que les sucede a muchas otras personas, lo tomamos como algo normal y procuramos no cuestionarnos demasiado. Nos desplazamos por nuestra vida procurando no preguntarnos acerca de lo que nos gustaría hacer no vaya a ser que lo encontremos.

Cuando eramos niños, cada uno de nosotros, sabía en el fondo de su alma qué era lo que más le gustaba hacer. Sin embargo, con el paso de los años fuimos enterrando nuestros sueños bajo el peso de las normas y las creencias que nos otorgó la educación. A fuerza de vivir de esa manera, la mayoría de las personas han dejado de preguntarse qué es lo que realmente les hace vibrar.

 

 

Fuente: Pixabay/cocoparisienne

 

Encuentra aquello que hace que tu alma vibre

Si cada ser humano encontrara aquello que hace que su alma vibre y lo compartiera con los demás, este mundo sería muy distinto. Si cada persona se levantara por la mañana sabiendo que lo que va a hacer es lo que más la gusta y que es de utilidad para la comunidad, encontraríamos alegría y bienestar en cada rincón del planeta.

Afortunadamente, la vida de vez en cuando nos toca en el hombro y nos muestra caminos que no se nos habían ocurrido. Por algún motivo, encontramos la manera de sentirnos útiles y, de manera casi mágica, el resto de nuestras actividades se contagian de esta sensación de vida digna de ser vivida y disfrutada.

Cuando sentimos ese tipo de ‘llamadas’ nuestra vida se transforma. Los seres humanos somos seres sociales y llevamos inscrito en nuestro interior que nuestro bienestar y el de los demás debe de ser paralelo. Por este motivo, cuando nos sentimos útiles disfrutamos tanto porque sentimos que importamos y que, a la vez, hacemos felices a los demás.

Beneficios de dar a los demás

En un principio podríamos pensar que el que recibe ayuda es el único que se beneficia de la acción de otra persona. Sin embargo, esto no es así. Si el que está dando a otro lo hace de manera voluntaria recibe importantes beneficios para su salud.

La persona que da obtiene un aumento de su autoestima, menor propensión a sufrir depresión, los niveles de estrés se hacen menores, mayor felicidad y presión arterial más baja. Esto es debido a que cuando damos, de manera desinteresada, se activan en nuestro cerebro ciertas regiones que tienen que ver con el placer, la conexión con los demás y la confianza. Esta activación está relacionada con la liberación de endorfinas, hormonas que se asocian con el bienestar y el placer.

¿De qué manera puedo sentirme útil?

Actualmente, existen numerosas alternativas para hacer voluntariados. Si nunca lo has hecho antes, quizá al principio, puedas sentirte un poco perdido. Podrías comenzar reflexionando acerca de tus virtudes y talentos. Con un papel y bolígrafo ve haciendo una lista de aquellos sectores en los que crees que podrías ofrecer tu ayuda con más placer. ¿Te gustan los niños? ¿O las personas mayores? ¿Los animales? ¿Quizá lo tuyo es el teatro o la música? ¿La ecología? Existen diferentes opciones en las que seguro que puedes encajar.

 

 

Lo más importante es que tus reflexiones vayan encaminadas a encontrar alternativas con las que vayas realmente a disfrutar. De esa manera tu aportación será mucho más positiva.

No hace falta que te vayas muy lejos. Es muy habitual que en cada barrio existan diferentes asociaciones que necesiten personas que estén dispuestas a ayudar a otras. Puedes ir probando hasta que encuentres aquello que más resuene contigo.  Te aseguro que una vez que encuentres la forma de ser útil a otras personas de manera altruista tu vida se impregnará de propósito.

Y, recuerda: la base para disfrutar de una buena salud está muchas veces en cambiar nuestros hábitos, tal y como propone el método Crear Salud. Necesitamos nutrirnos adecuadamente y activarnos haciendo cosas que aporten a nuestro bienestar integral.  Además, para cuidar nuestra mente, existen herramientas como la app Siente – que puedes descargarte aquí  que pueden ser grandes aliadas en tu camino a una vida saludable. Su metodología es sencilla de usar, pues incluye el mindfulness y la psicología positiva para mejorar tu bienestar, reducir el estrés y, de paso, ser más feliz.

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