Seguramente habrás oído hablar del famoso mindfulness o ‘atención plena’. Sabrás, a estas alturas, que se trata de una cualidad de la mente humana que conduce a estar atento al momento presente, algo que se traduce en bienestar. Pero te preguntarás si es cierto que hace bien. La respuesta es “sí”. La meditación no solo no tiene efectos adversos, sino que aporta muchos beneficios a la salud física y psíquica. Esta afirmación no solo parte del testimonio de quienes meditan a diario; por fortuna, hoy se dispone de evidencia científica suficiente que prueba las ventajas de practicar con asiduidad la atención plena o mindfulness.

Efectivamente, porque la anécdota personal no hace ciencia, probar que la adaptación de la meditación de tipo oriental a occidente es una práctica saludable, llevó un tiempo. Pero la semilla dio sus frutos al fin. Cientos de investigaciones y papers publicados en revistas médicas han puesto negro sobre blanco y han ilustrado algunos argumentos hasta ahora cuestionables. El ya popular mindfulness es mucho más que un fenómeno de moda o un buen producto del marketing. Es una práctica que promete mejorar tu vida (y cumple).

Así, el estudio publicado en la revista Psychiatry Research Neuroimaging arroja unos datos sorprendentes: las personas que meditan 30 minutos al día durante al menos ocho semanas, adquieren una mayor densidad de materia gris en las zonas del cerebro ubicadas en el hipocampo, que corresponden con la memoria, la empatía, el dolor físico y emocional y el aprendizaje.

Fuente: StockSnap / Pixabay

¿Por qué la atención plena hace bien?

“Su práctica aumenta los niveles de felicidad”, se suele afirmar. Pero ¿qué significa en realidad? Que meditar modifica literalmente el cerebro (sí, cambia su forma) y ello afecta muy positivamente a la diada mente-cuerpo. Por esa razón, cada día son más los médicos clínicos, psiquiatras, neurólogos y psicólogos que recomiendan mindfulness a sus pacientes e incluso lo practican.

A nivel corporal

  • Meditar fortalece el sistema inmunológico. Se dice que cuando uno no vive el tiempo presente deja al cuerpo desprotegido ante enfermedades oportunistas que aprovechan las defensas bajas para ingresar y hacer de las suyas. Mindfulness contribuye a levantar barreras inmunológicas y velar por un organismo sano.
  • Los estados meditativos ralentizan el envejecimiento celular. En efecto, el aumento del bienestar psicológico y la disminución del estrés como consecuencia de la meditación practicada de forma habitual conllevan una mayor actividad de la enzima telomerasa. Esta última es capaz de reconstruir y alargar los telómeros (son los extremos de los cromosomas) cuya longitud determina en parte la longitud de tu vida.
  • Meditar te convierte en una persona más tolerante al dolor. Está demostrado que pacientes que meditan perciben menos dolor producto de los síntomas dolorosos de una enfermedad o de una intervención quirúrgica, por ejemplo, que aquellos que no practican la atención plena.
  • Los cerebros de los meditadores se encojen menos con la edad. Ello produce una ralentización del proceso de deterioro cognitivo asociado al paso del tiempo y la vejez. Además, las neuronas siguen realizando nuevas conexiones incluso en edades avanzadas y ello repercute positivamente en el buen funcionamiento de las funciones cerebrales.
  • El simple hecho de conectarse con la respiración (inhalo-exhalo) de una manera rítmicamente e “inflando el abdomen” resulta saludable. Se ha observado la actividad cerebral a través de tomografías de tipo PET (por emisión de positrones) y se ha llegado a la conclusión de que la meditación activa áreas cerebrales relacionadas con la autopercepción, la imaginación, la fantasía, la calma y la relajación. Es decir, la práctica de mindfulness puede, objetivamente, sacar lo mejor de tu cerebro. Y no solo eso: respirar de manera consciente desacelera el corazón, que no es poco teniendo en cuenta que la enfermedad cardiovascular encabeza la mortalidad en España.

Fuente: Free-Photos / Pixabay

A nivel psíquico o emocional

  • La meditación es una forma de entrenamiento mental. Ello permite mantener a la mente activa, optimizando las funciones cerebrales y retrasando el deterioro cognitivo.
  • Está comprobado que luego de meditar durante ocho semanas se da un aumento en la activación de la zona izquierda del córtex. Esta área cerebral está asociada con estados de relajación y con el sentimiento de la alegría. Por ello mismo, se receta mindfulness a personas que sufren los síntomas del estrés, la depresión o la ansiedad. En estos casos, actúa como un efectivo antidepresivo.
  • El estado meditativo reduce el tamaño de la amígdala cerebral y minimiza su actividad. Esta región del sistema límbico está estrechamente vinculada al miedo y a las reacciones ansiosas de lucha o huida. En consecuencia, meditar aumenta los niveles de bienestar general.
  • La meditación potencia funciones cognitivas importantes. Algunas de ellas: la concentración, la memoria de trabajo, la toma de decisiones y la capacidad de realizar tareas bajo presión sin que ello suponga un sufrimiento. Por esta causa, cada vez más empresarios eligen invertir en el entrenamiento de mindfulness para sus empleados. Está probado que los resultados resultan positivos a nivel individual y que, a nivel colectivo, se traducen en mayor productividad y rentabilidad para las compañías.
  • Aumenta la creatividad. Se puede desarrollar el cerebro como si fuese un músculo. En este sentido, meditar ayuda a ejercitar la mente y la convierte en mucho más flexible. Una persona que no es condicionada por ideas fijas, prejuicios y pensamientos rígidos, suele buscar y encontrar múltiples y variadas formas de hacer o de pensar, sin atarse a nada. Los artistas, por ejemplo, confirman que el tiempo que dedican a su arte, parece fluir y pasar rápido. Ello tiene su explicación: estas personas, por lo general atrevidas y abiertas, aunque no se lo propongan o no lo sepan todavía, meditan mientras crean música, pintan un cuadro o escriben una obra maestra.

Fuente: Binja69 / Pixabay

“Todo hombre puede ser, si se lo propone, escultor de su propio cerebro”. Ten muy presente esta frase de Santiago Ramón y Cajal (1852-1934), médico español, especializado en histología y anatomía patológica. Llevado al tema que convoca tu lectura en este preciso instante, mantener una mente entrenada y sana depende, en gran parte, de ti. Por ello, ahora que conoces algunos de los tantos beneficios que mindfulness puede proporcionar a tu vida, continúa meditando a diario. Si nunca lo has hecho, acude a un tutorial en Internet o disponte a buscar un guía que te inicie en esta práctica. Haz de la meditación un hábito y de este, una filosofía de vida. ¡No te arrepentirás!

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