La contaminación ambiental, el continúo ajetreo de nuestras vidas, la mala alimentación, el consumo de fármacos, alcohol y tabaco… Son demasiados los factores a los que estamos expuestos cada día, tóxicos innumerables que cada vez contaminan más y más nuestro organismo.

Nuestro depurador central y detoxificador, el hígado, es un órgano vital y esencial en nuestra vida. Gracias a él, podremos depurar gran cantidad de estas sustancias perjudiciales y excretarlos gracias a nuestros riñones. Sin embargo, en ocasiones, estos órganos se ven “sobrecargados”.

Al estar sobrecargados, puede verse alterado el organismo. Por ejemplo, si padeces de hipercolesterolemia no genética, pregúntate cómo está la salud de tu hígado, pues es uno de los órganos encargados de depurar y excretar el exceso de colesterol. O, incluso, si tienes alguna vitamina en carencia, como la vitamina D, debes tener en cuenta la salud de tu hígado, uno de los órganos más importantes para el metabolismo de vitaminas, grasas, minerales y otro tipo de nutrientes. Y así con muchas más enfermedades, desde enfermedades del vesícula biliar y hepatitis hasta diabetes, sobrepeso y problemas de tiroides.

Mucha gente habla constantemente de la limpieza de hígado y riñones. Cuando te hablan de esto, probablemente te imaginas enjuagando estos órganos en un balde lleno de agua con jabón. Sin embargo, el proceso es mucho más complicado y requiere una constancia día a día.

Hoy en día, hay distintas formas para depurar estos órganos. Sin embargo, a pesar de la gran variedad, la mayoría se enfoca a hacer cambios de hábitos alimenticios y a añadir suplementación (micronutrientes) para poder mejorar su salud y funcionamiento. Hay opciones más radicales como enemas de café con zumos de limón con cayena, y jarabe de arce, aunque no se recomiendan por poder transportarte automáticamente a la sala de urgencias.

Tomemos un enfoque más simple para ver en qué consiste este proceso ‘detox.

Limpieza del hígado

Desde el punto de vista médico, el hígado que puede requerir una limpieza es aquel que no aprueba las “pruebas de función hepática”. Por ejemplo, una elevación de triglicéridos y aumento de transaminasas puede indicar un hígado graso que está sobrecargado en grasa como tal y que necesita desintoxicarse de ésta.

1. Para limpiar el hígado, disminuye el consumo de alimentos de origen animal, exceptuando carnes blancas y pescado blanco, y mantén una alimentación a base principalmente de frutas, verduras, semillas, legumbres y nueces.

Estos alimentos, son muy altos en fibras, ayudarán a “arrastrar” todos esos alimentos y desechos que se encuentran en el tubo digestivo. Mismamente, un estreñimiento, aumentará la cantidad de toxinas del cuerpo, ya que así se estarán acumulando durante más tiempo más tóxicos en el cuerpo.

También van a ser ricos en antioxidantes, compuestos esenciales que ayudarán a desintoxicar el hígado y muchas células de productos nocivos llamados “radicales libres”.

2. Evita las grasas saturadas, el azúcar refinado y el alcohol. En su lugar, intenta disfrutar de zumos vegetales con remolacha, apio y zanahorias, para que su poder diurético y antioxidante pueda facilitar la eliminación de toxinas del organismo e hígado. También, aprovecha los alimentos ricos en grasas saludables como los aguacates, quienes aportarán omega 3 para desinflamar este órgano y aumentar su inmunidad.

3. La cúrcuma es uno de los condimentos que puede ayudar a que el hígado expulse bilis. Ayudará a mejorar tu función hepática junto a alimentos que sean ricos en vitamina C.

4. Puedes añadir una porción de alcachofas, alrededor de 150 gramos en crudo, a tu alimentación diaria. Las alcachofas contienen cinarina y ácido clorogénico, combrobados que ayudan en el fortalecimiento y protección del hígado, además del riñón. También, puedes aprovechar su caldo de cocción y beberlo en las meriendas.

5. Algunos otros alimentos crudos para poder apoyar la limpieza del hígado serán las manzanas, la remolacha, el brócoli, las coles de Bruselas, las zanahorias, el salvado de avena, las cebollas, espinacas y tomate.

Limpieza del riñón

1. Después de la depuración del hígado, viene la correcta excreción con estos órganos arriñonados. En una limpieza de riñón, lo más importante es beber agua en adecuadas cantidades, aproximadamente 2 L al día de un agua de manantial, procurando evitar el agua de grifo.

2. Como anteriormente se ha comentado, intenta seguir una dieta rica en vegetales, y especialmente en proteínas de buena calidad (no muy grasas, sino de pollo, pavo, pescados, huevo…). Estudios recientes indican que un aumento de proteínas en la dieta supone que puede mejorar la función renal, por lo que no debes temer a su consumo.

3. Puedes disfrutar de zumos de arándanos con granada para mejorar la función renal, alimentos que se ha comprobado que luchan contra infecciones y pueden depurar el organismo al ser diuréticos. Los taninos que contienen pueden ayudar a la eliminación del colesterol y mejora de la función enzimática del hígado.

4. Algunos alimentos para optimizar la función y salud renal gracias a sus propiedades van a ser los plátanos, los pepinos, el perejil, los berros, la calabaza y la alga espirulina. Toma cada día uno de ellos para potenciar la función.

Algunas otras pautas para cualquier limpieza

Gran parte de las personas sanas pueden llevar igualmente estos consejos a cabo durante 2 o 3 semanas. Lo ideal es evitar alimentos industrializados, precocinados o sometidos a diversidad de manipulaciones. Por ejemplo, es preferible una carne de un ternero que ha pastado en campo que uno que ha sido alimentado con grano. También es recomendable evitar los alimentos que produzcan cierta intolerancia o hinchazón como la leche o alimentos con gluten.

Se debe interrumpir la limpieza si se empiezan a experimentar síntomas graves como vómitos, fiebre, dolores abdominales intensos, y acudir a servicios médicos para que puedan diagnosticar su problema. No obstante, dolores de cabeza y algo de debilidad son normales de experimentar al inicio de la limpieza.

No olvides la realización del ejercicio físico. Al menos, mantener 20 minutos diarios de actividad física al día en la medida de lo tolerable puede ayudar a oxigenar los tejidos y a nutrirlos. Esto, ayudará a depurar el organismo, ya que facilitará la expulsión de las toxinas.