A pesar de que el planeta en el que habitamos se llama Tierra, el 70% de la superficie está cubierta de agua. Lo mismo pasa con nuestro cuerpo, el 70% también está compuesto de agua. El cerebro contiene un 70% de agua, la sangre un 80% y los pulmones un 90%, ¿Nos quedaría después de conocer esto alguna duda de la importancia de hidratar correctamente el cuerpo?

Nuestro organismo necesita agua para vivir de forma equilibrada y funcionar adecuadamente. Una persona solo puede sobrevivir unos cuantos días sin beber agua. Sin embargo, podemos sobrevivir sin nutrientes durante semanas o meses. No hay otra sustancia tan esencial como el agua para hidratar nuestro organismo. Tampoco otra que se requiera en cantidades tan elevadas.

Todas las células de nuestros cuerpos tienen agua en su interior. Al ser el agua un gran disolvente, permite que las células puedan utilizar los nutrientes, elementos químicos y minerales para llevar a cabo sus procesos biológicos.

 

Fuente: Pixabay/Jabbacake

 

Existen mecanismos en nuestro cuerpo que controlan el equilibrio de la cantidad de agua que debemos tener. Estos mecanismos eliminan el exceso de agua o la necesidad de beber. De esta forma consiguen que la cantidad de agua sea la adecuada. Por eso, cuando necesitamos hidratar nuestro cuerpo aparece la sensación de sed. Así mismo, el exceso de agua nos hará sentir la necesidad de eliminarla mediante la orina.

No obstante, en determinadas situaciones, estos mecanismos pueden verse alterados por diferentes motivos. Cuando hacer calor y hacemos ejercicio, por ejemplo, deberemos beber más de lo habitual para no deshidratarnos. Así mismo, según vamos cumpliendo años, dejamos de sentir la necesidad de beber. Tampoco tenemos la misma capacidad de retener agua en los tejidos al hacernos mayores. Con lo que nuestra capacidad para hidratar nuestro organismo se verá mermada.

¿Qué cantidad de agua necesitamos?

Una persona con una deshidratación del 2%  sentirá mayor fatiga, sus funciones cognitivas disminuirán y su humor sufrirá alteraciones. Cuando se pierde el 10% del agua que contiene el cuerpo, la vida se pone en situación de riesgo. Si se perdiera el 20% sería una situación muy grave que podría llevarnos a la muerte.

La cantidad de agua que una persona debería tomar cada día sería la correspondiente al 3% de su cuerpo, por lo menos. Si lo traducimos a litros, podríamos decir que serían necesarios unos dos litros al día aproximadamente.

Beneficios de una correcta hidratación

Cada una de nuestras células necesita agua para funcionar. La funciones biológicas más básicas necesitan contar con una correcta hidratación. Veamos de que forma beneficia una buena hidratación a los distintos órganos:

– Cerebro: el hecho de tener un cuerpo bien hidratado asegura que las células cerebrales estén oxigenadas y consigue que el cerebro funcione adecuadamente

– Células: el agua, dentro de nuestro cuerpo, transporta todos los nutrientes esenciales a nuestras células. Entre ellos se encuentran las proteínas, vitaminas, hidratos de carbono, minerales y oxígeno. Gracias a que el agua transporta todos estos nutrientes, nuestras células son capaces de llevar a cabo sus funciones que asegurarán el correcto funcionamiento de nuestro cuerpo. Así mismo, las funciones de eliminación de todas las sustancias de deshecho también tienen que ver con una correcta hidratación.

 

Fuente: Pixabay/RitaE

 

– Aparato digestivo: el agua es primordial para poder digerir y asimilar los alimentos, ya que diluye los nutrientes facilitando la labor de transporte. Cuando hay cierta deshidratación, el tránsito intestinal se ve ralentizado, con lo que puede aparecer estreñimiento.

– El corazón: este órgano necesita de los líquidos para funcionar correctamente. Además, es esencial  que exista una buen equilibrio en el balance del agua para que la tensión arterial se mantenga dentro de los niveles adecuados.

– Los riñones: nuestros riñones, como encargados de la eliminación de residuos, necesitan una correcta hidratación para poder llevar a cabo esa función. Así mismo, los riñones regulan la cantidad de orina en función del nivel de agua, sodio y otros electrolitos en el cuerpo.

– La piel: una correcta hidratación consigue que los tejidos del cuerpo tengan la humedad y ayudan a conservar la elasticidad de la piel.

– Los músculos y articulaciones: el agua tiene un gran poder lubrificante para los músculos y las articulaciones. El músculo está compuesto de un 70% de agua, aproximadamente. Si necesitamos un buen rendimiento físico, será necesaria una correcta hidratación.

– Temperatura corporal: el agua de nuestro cuerpo tiene la función de regular la temperatura del mismo. Si el cuerpo se calienta demasiado, se perderá agua a través del sudor para que, al evaporarse este en la superficie de la piel, el calor disminuya. Eso sí, después de sudar habrá que ingerir agua de nuevo para restablecer el equilibrio.

Señales de que estamos bebiendo poco

Resulta fácil saber si estamos bebiendo la suficiente cantidad de agua. Si no es así, nuestro cuerpo comenzará en emitir señales que podemos identificar fácilmente. Aunque lo ideal sería no llegar a tales extremos ya que a nuestro cuerpo puede tardar 24 horas en conseguir restablecer los valores adecuados de hidratación. 

-Si la orina es oscura a lo largo del día, y la de la mañana aún más, esto es un síntoma de que estamos bebiendo poco.

-Si nuestro peso ha bajado por la mañana, puede ser otro síntoma de que hemos perdido demasiado líquido.

-Y finalmente, si tenemos más sed de lo habitual, es que nuestro cuerpo está pidiendo agua a gritos desde hace tiempo y no nos hemos dado cuenta.

 

Fuente: Pixabay/Leopoldwalden

Reglas para hidratarnos correctamente

Siguiendo las siguientes reglas te asegurarás de mantener tu cuerpo con el nivel de líquido adecuado para mantener la salud:

  • Beber habitualmente entre un litro y medio y dos litros de líquido a lo largo del día. Si hace calor o se hace más esfuerzo físico habrá que aumentarlo. Las sopas y gazpachos también se consideran líquidos.
  • Variar las bebidas. El líquido lo pueden aportar, además del agua, las infusiones, o los zumos de frutas o de verduras. Mejor evitar las bebidas azucaradas.
  • Ponte algo de beber a tu alcance. De esa manera, es más fácil que bebas frecuentemente.
  • Haz pausas para beber que parezcan un ritual. Por ejemplo, un vaso de agua al levantarte o antes de comer.
  • Procura no pasar largos periodos sin beber líquido.
  • Intenta no beber alcohol ya que el alcohol acelera la pérdida de agua corporal. Si en alguna ocasión lo tomas, asegúrate de beber agua a la vez.
  • Después de 30 minutos de ejercicio es necesario hidratarse bebiendo agua.
  • Bebe pequeñas cantidades de líquido aunque no tengas sensación de sed.
  • Se recomienda no consumir agua que tenga una temperatura inferior a 10 o 15 grados, ya que su poder de hidratación será menor

Si eres una persona sana y llevas a cabo estas sencillas reglas seguro que el nivel de hidratación de tu cuerpo será el adecuado con los consecuentes beneficios para tu salud.

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