¡Sí, existe la fórmula! Y no hace falta ser matemático para entenderla, ¿o sí? 🙂

F=R+C+V

Martin E. P. Seligman, psicólogo y escritor experto en psicología positiva, y durante varios años presidente de la Asociación Estadounidense de Psicología, nos da la clave para resolver esta fórmula. No te preocupes que la vas a entender.

F es el nivel de felicidad duradera. ¿Y esto qué es? A veces se confunde la felicidad con momentos de exaltación, de alegría. Pero lo que realmeente cuenta para hacer balance en nuestra vida es esta felicidad duradera, la que está latente en todos nuestros momentos. Es la que debemos buscar.

R es lo que Seligman llama rango fijo. En esto no podemos influir pues es, básicamente, nuestra genética heredada. Por ello, corramos un tupido velo sobre ello: cada uno tenemos lo que nos ha tocado en el reparto, y afecta bastante en la fórmula: un 50%

C son las circunstancias, y afectan en un 10% al resultado final. Aunque hay parte de nuestras circunstancias que son difíciles de variar, sí podemos influir en muchas de ellas. El lugar donde vivimos, nuestros estudios, el nivel social o económico, nuestras amistades, la salud, etc., son ámbitos en los que podemos ejercer cierto control,  pero si te das cuenta es un porcentaje muy pequeño.

V es la voluntad, y tras este elemento se esconde casi la mitad del resultado final. Este depende totalmente de nosotros. ¿Cómo reaccionas ante las situaciones? ¿Eres optimista o ves el vaso medio vacío? ¿Vives con valentía o tienes miedo de cualquier cambio? ¿Disfrutas cuando echas la vista atrás o sólo ves los fracasos y crisis de tu pasado? Trabajar en tu voluntad, en las elecciones que tomas, merece la pena. Y sí, afrontar las cosas de una u otra manera ¡es tu elección!

Así pues, los expertos nos han dado la clave. Qué sencillo, ¿verdad?… ¡Ay, no!, realmente no es fácil cambiar hábitos cuando los tenemos arraigados. Si somos pesimistas, miedosos, intranquilos,orgullosos o depresivos vamos a tener que trabajar con nuestra mente, en nuestros pensamientos, para modelarlos, para afinarlos.Y eso requiere de un trabajo.

El mindfulness consiste precisamente en eso, el arte de trabajar con nuestros pensamientos, de ser conscientes de qué nos pasa por la cabeza y cómo nos afecta. Una vez detectado el problema, existe la posibilidad de poner solución, ¿no? Ya sabes, ¡a trabajar! No seas perezoso, o perezosa.

Seguro que te apetece, merece la pena. Nosotros intentamos ponértelo más fácil con nuestra app Siente, pero si tú tienes otro método con el que te encuentras mejor ¡úsalo!, con consistencia y paciencia.

Esperamos que encuentres el resultado de la ecuación 🙂

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