Muchas veces hemos escuchado la típica expresión “ponte derecho”, y es que esta recomendación tiene su propio sentido. Aunque cada persona es diferente y no todas mantenemos una mala postura habitualmente, es cierto que acostumbrarse a mantener una buena posición influye en nuestro equilibrio y en nuestro bienestar.

Cuando nos ponemos erguidos estamos centrando el peso en nuestros pies. Cabe destacar que mantener una buena posición también ayuda a llevar a cabo correctamente cualquier ejercicio, dando lugar a sufrir lesiones menores y a lograr mayor rendimiento.

¿Qué factores son los que pueden llegar a favorecer una mala posición?

El estrés, la obesidad, un embarazo, alteraciones musculares o el calzado que usemos son solo una pequeña lista de los muchos factores que pueden llegar a favorecer una mala posición. Además, no todos  afectan por igual a todas las personas, por lo que determinar qué hace exactamente que tomemos una postura incorrecta se hace muy complicado.

La postura corporal está relacionada con numerosos factores de los que dependen tu salud y bienestar. Como hemos visto anteriormente, existen causas ” externas” que ayudan a adquirir una mala postura, pero también los rasgos de cada persona y su personalidad pueden hacer que se tome un mal hábito postural. La postura también depende de los aspectos fisiológicos y de la educación. En conjunto, podemos decir que se trata de un aspecto de nuestra salud que puede aprenderse y modificarse a través del ejercicio.

Lo que sí está claro es que son muchos los beneficios que puede aportarnos una buena postura, ya sea a nivel de salud como de belleza. Si eres capaz de mantenerte erguido y con la espalda recta llegarás a evitar problemas de tipo muscular y, sobre todo, de la columna vertebral, lo que se traduce también en una correcta oxigenación y una apariencia estilizada.

¿Cuál es la postura correcta?

La postura correcta es una formación simétrica y proporcional del cuerpo para estar vinculado con el eje de la gravedad. La ideal es aquella que no se exagera y tampoco aumenta la curva de los lumbares, desde los dorsales a las cervicales. Es decir, aquella que mantiene las curvas físicas de nuestra columna vertebral.

Se consigue manteniendo la cabeza recta como si estuviéramos manteniendo el equilibrio. No podemos torcer el tronco. La pelvis tiene que estar en una posición neutra y las piernas estarán alineadas para que el peso de nuestro propio cuerpo esté compensado de forma adecuada.

Consejos para mantener una postura correcta

Puedes llevar a cabo varias acciones en tu rutina diaria que mejoren tu higiene postural:

Acondicionar el ambiente en el trabajo o en el estudio

Es muy recomendable tener una silla de entre 64 y 76 centímetros de alto. Un espacio inferior donde podamos estirar las piernas y que estas mismas se puedan apoyar en el suelo. Si utilizas un ordenador deberás ubicar la pantalla a 50 o cerca de 60 centímetros de distancia. Este último tendrás que situarlo a una altura igual a la de tus ojos.

No tener una vida sedentaria

Para que tengas una buena posición corporal es necesario que desarrolles tu musculatura. Es aconsejable que hagas ejercicios en tu larga jornada. Además, deberás realizar actividad física practicando algún deporte como la natación, ir en bicicleta o simplemente caminar.

Fortalecer tus músculos

En nuestra vida cotidiana hay diversos músculos que no solemos ejercitar. Por ejemplo, los abdominales, los glúteos y los hombros son las zonas del cuerpo que menos se desarrollan. Es prácticamente indispensable reforzar estas secciones mediante la realización de ejercicios que pueden hacerse diariamente en el suelo.

Controlar el peso

Padecer obesidad y tener sobrepeso hacen que el eje de gravedad de un cuerpo varíe inclinándolo y forzando posturas que provocan dolores musculares.

Observar la forma en que duermes

Otro de los consejos que te ofrecemos tiene que ver con la postura para dormir. Se recomienda dormir boca arriba y tiene su explicación: cuando dormimos en esta posición, la cabeza, el cuello y la columna mantienen una posición neutra.

Caminar de forma consciente

Para caminar y mantener una posición es necesario que camines erguido, sin curvarte. Utiliza las pantorrillas, los músculos isquiotibiales y los cuádriceps para caminar diferente y mantén tus hombros hacia atrás en una posición relajada. Además, tendrás que balancear los brazos. Comienza a caminar con un buen ritmo y ve aumentándolo.

Ejercicios que te ayudan a corregir la postura

Existen diferentes actividades que puedes llevar a cabo para fortalecer tu espalda y conseguir una buena postura corporal:

  • El pilates te ayudará a trabajar en el desarrollo de los músculos del interior y los exteriores que son indispensables para conseguir fortalecer la columna y mejorar la postura. Con su práctica, conseguirás tener una mayor flexibilidad y tomarás conciencia de tu cuerpo en su totalidad.
  • Ciertas posturas de yoga pueden llegar a suponer una gran corrección, ya sea de la postura en los hombros o la de la curva de la espalda. Si las practicas con una gran disciplina y constancia conseguirás unos buenos resultados.
  • Otro deporte recomendable para conseguir este objetivo es la natación, ya que cuando estás en el agua, las piernas y la columna no soportan todo el peso, así que se fuerzan los abdominales y las lumbares a trabajar. Estos son los músculos que harán que tu espalda esté sana.

Es hora, por tanto, de que tomes conciencia de las posturas que adquieres en tu día a día y que pueden estar cargándote ciertos músculos e incidiendo de manera negativa en tu salud.

 

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