El consumo de carne en nuestro planeta no para de aumentar. Desde 1980 hasta nuestros días ha aumentado un 40%. Este consumo desproporcionado de proteína animal y sus derivados, no tiene solo consecuencias preocupantes para nuestra salud, sino también para la de nuestro planeta.

 

Intentemos reducir el consumo de proteína animal

Fuente: Pixabay / HolgersFotografie

 

El aumento del consumo de proteína animal se ha producido de manera desigual. Según un interesante artículo de Greenpeace, en India, el consumo medio de carne por persona es de 5 kg al año, sin embargo, en Estados Unidos es de 75 kg por habitante. En España vamos siguiendo los pasos de Estados Unidos, se registran 51 kg de carne por persona al año. En nuestro país hemos sufrido un cambio de modelo alimenticio, hemos perdido las buenas costumbres que nos acompañaban y hemos permitido entrar modelos perjudiciales. En los años 60, la proteína animal representaba un 6,3% del consumo total anual por persona, hoy en día hemos alcanzado un 16%, casi se ha triplicado el consumo.

¿Por qué deberíamos reducir el consumo de proteína animal?

Por nuestra salud

Probablemente recordarás que en el año 2015 hubo una gran revolución en nuestra sociedad por la publicación de un informe por parte de la Organización Mundial de la Salud, en el que se exponían datos contrastados sobre la relación entre el consumo de carne y la probabilidad de sufrir diferentes tipos de cáncer. Estos datos para algunas personas resultaron reveladores y les afianzaron en su idea de dejar de lado el consumo de proteína animal, pero para otras personas, por el contrario, generó desconfianza y malestar. Esto demuestra, que sufrimos cuando nos sacan de nuestra zona de confort. Muchos de nosotros entramos en pánico cuando se cuestiona el modo de alimentarnos.

En este estudio se diferenciaban dos tipos de productos:

  • Carne roja, definida como todos los tipos de carne muscular de mamíferos del tipo ternera, cordero, cerdo, cabra o caballo.
  • Carne procesada, se refiere a la carne que ha sufrido procesos que la han transformado, tales como curado, fermentación, ahumado o salazón. Las carnes procesadas contienen carne de cerdo o res, pero también pueden estar compuestas por carne de aves, carnes rojas o sangre.

Los datos analizados en este estudio establecían que la carne procesada es carcinógena para los humanos y la carne roja probablemente carcinógena. 

Es cierto que los extremos no son buenos, el estudio no dice que haya que eliminar el consumo de carne de manera radical, simplemente que es aconsejable cambiar nuestros hábitos alimenticios: aumentando la ingesta de verduras, frutas, cereales y legumbres y estableciendo un consumo esporádico de proteína animal. Esta forma de alimentación es la conocida dieta mediterránea. Cuando comenzamos a elegir qué comer para respetar nuestro cuerpo, estamos practicando la alimentación consciente.

Si al exceso de proteína animal en nuestra dieta le añadimos falta de ejercicio físico, tendremos más probabilidad de sufrir sobrepeso, enfermedades cardiovasculares y obesidad. Hay una película de Pixar, Wall•e, en la que podemos ver cómo podríamos acabar los humanos si no cuidamos nuestra alimentación, no hacemos ejercicio y no cuidamos nuestro planeta. En esta visionaria película, los humanos tienen que abandonar la tierra porque han terminado con todos los recursos naturales, viven en naves espaciales sin ningún tipo de movilidad porque no hacen ejercicio y no toman comidas saludables.

 

Personas obesas en un futuro

Escena película Wall•e Pixar

 

La carne es fuente de hierro, fósforo y vitamina B, pero todas estas propiedades se pierden cuando la cocinamos. Tiene muy poca fibra e hidratos y sin embargo una gran cantidad de colesterol y grasas saturadas. Es una gran fuente de proteínas, cuando ingerimos un exceso de estas, como es el caso de la famosa dieta Dukan para adelgazar, podemos sufrir enfermedades como hipertensión, gota o problemas hepáticos, así como un aumento de los niveles de colesterol en la sangre. Estas enfermedades podríamos evitarlas si sustituyésemos el consumo de proteína animal y basásemos nuestro estilo de nutrición en verduras, frutas, hortalizas, legumbres y cereales integrales.

¿Qué pasa con la vitamina B12?

La vitamina B12 es fuente de gran preocupación entre aquellos que deciden dejar de lado los productos de origen animal. Es necesario tomar un suplemento de B12 porque esta es esencial para el correcto funcionamiento de nuestro organismo, es la responsable del desarrollo de los glóbulos rojos.

Las personas que consumen productos de origen animal toman esta vitamina a través de los animales, no porque estos la obtengan a través de su dieta, sino porque se les suministra de manera artificial. Antiguamente los animales, al no ser víctimas de la ganadería en masa, se alimentaban de manera natural y la obtenían directamente de las plantas que comían. Hoy en día, son alimentados con piensos artificiales y no son capaces de extraerla por ellos mismos.

En definitiva, hay personas que obtienen la vitamina a través de suplementos y las que lo hacen a través de animales es porque a estos se les ha suministrado a través de suplementos también.

En las granjas, además de suplementos de B12, también se les administran a los animales hormonas para que engorden y sean más rentables, y antibióticos para evitar que contraigan enfermedades. Es por eso que cada vez nos hacen menos efecto los antibióticos cuando nos ataca una bacteria, estamos consumiéndolos sin ser conscientes cada vez que tomamos carne. Por otra parte, también cabría destacar el sufrimiento y el estrés que padecen los animales. Estas sustancias que segregan también las ingiere el ser humano cuando los consume.

 

Animales sufriendo explotación

Fuente: Pixabay /Kdsphotos

 

Por nuestro planeta

El 18% de la emisión de gases que están produciendo el efecto invernadero es efecto de la ganadería. El ganado, además, emite otro gas peligroso y responsable de este problema, el metano.

Este tipo de ganadería consume muchos recursos como el agua, combustibles, energía y zonas de pastos. Hay zonas de América del sur que se han visto totalmente arrasadas para poder sostener este modelo de industria. El 75% de la superficie agraria en el mundo es destinada a la cría de animales para el consumo humano, solo una cuarta parte es destinada para producir alimentos para que sean consumidos directamente por las personas. Para producir un kilo de carne de vaca se necesitan entre siete y diez kilos de pienso y 15.000 litros de agua ¿Crees que esto podrá soportarlo nuestro planeta si el consumo de carne continúa aumentando?

 

Calentamiento global por ganadería industrial

Fuente: Pixabay / HypnoArt

 

Para que los países ricos puedan continuar con ese ritmo de consumo de proteína animal, los bosques tropicales son devastados, es por eso que la ganadería industrial es la responsable del 80% de la deforestación en la Amazonía.

A esto le podemos sumar la cantidad de recursos energéticos que es necesario destinar para transportar, conservar y almacenar la carne. Todo esto contribuye a la contaminación del planeta y sería más rentable si se destinasen estas energías para producir otro tipo de alimentos más saludables y nutritivos para el ser humano.

Estamos dentro de una rueda de consumo que genera demanda, la demanda genera un negocio y este negocio intenta que consigamos consumiendo. Está en nuestras manos romper esta cadena, por nuestra salud y por la del planeta.

 

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