Lejos quedaron ya aquellos tiempos en los que la comida se hacía a fuego lento. Actualmente, la cocina es poco más que el sitio donde calentamos la comida que ya hemos comprado preparada. Sin embargo, si queremos disfrutar de una buena salud, debemos decir adiós a las comidas preparadas y aprender a disfrutar de una forma de cocinar más consciente.

La mayoría de las personas vivimos inmersos en una manera de vida que rinde culto a la velocidad. Cuántas más cosas puedas hacer en la menor cantidad de tiempo más valorado eres. Pasamos el día corriendo desde que nos levantamos hasta que nos acostamos. Las prisas que nos acompañan nos han hecho perder de vista el placer de hacer las cosas de manera consciente.

Comer cualquier cosa no es alimentarnos

El hecho de vivir a toda velocidad hace que no prestemos atención a la manera en que nos alimentamos. Creemos que con acallar la sensación de hambre, tomando lo que sea, es suficiente para seguir adelante. Nada más lejos de la realidad. Nuestro cuerpo necesita nutrientes de calidad con los que llevar a cabo el mantenimiento de nuestra salud. No podemos confundir alimentos con comestibles. Los comestibles se pueden comer pero no alimentan, los alimentos, sin embargo, nos nutren.

Fuente: Pixabay/picjumbo_com

Es cierto que es mucho más cómodo comprar la comida precocinada y almacenarla. De esta manera cada vez que queramos comer solamente tendremos que abrir una lata y calentar, o meter el producto en el horno convencional o en el microondas. Sin embargo, esta comodidad puede salirnos muy cara. Tendremos que pagar con nuestra salud y quizá algún día tengamos que arrepentirnos.

Los alimentos preparados llevan muchísimos conservantes y productos químicos. Además de esto, suelen estar fabricados con materias de primas de poca calidad y estar cargados de grasa y azúcar. Si a los adultos nos perjudican, podemos imaginar el efecto que este tipo de alimentos tiene en los niños que están en periodo de crecimiento.

Alimentos preparados, mucho sabor ningún nutriente

Los alimentos preparados o procesados se fabrican a partir de ingredientes refinados y sustancias artificiales. Esto implica que existe una gran carencia de nutrientes que encontraríamos en el alimento en estado natural.

Para que estos alimentos nos resulten sabrosos y apetecibles tienen que tener sabores muy potenciados. Esta característica nos hará comer mucho más de lo que realmente necesitamos. Podríamos decir que, algunos de ellos son adictivos ya que, por su composición, no nos dejan saciados y siempre necesitaremos comer más. Esto es debido a que algunos componentes provocan una liberación de dopamina que, al hacernos sentir bien, nos empujan a querer seguir comiéndolos. Esto nunca pasaría con la comida en estado natural.

Esta especie de “adicción”, como podrás imaginar, tiene mucho que ver con la obesidad. Razón por la cual, deberíamos de evitar, en la medida de lo posible estos alimentos.

Fuente: Pixabay/cocoparisienne

Aditivos y azúcar en grandes cantidades

Cómo ya hemos dicho, los alimentos preparados tienen cantidades importantes de aditivos. Entre ellos se encuentra el glutamato monosódico -considerado una excitotoxina-, azúcares y endulzantes artificiales. Estos alimentos también contienen hidratos de carbono refinados que harán que los niveles de azúcar en sangre se disparen, entrando así en un círculo vicioso de bajadas de azúcar.

Durante el procesado, estos alimentos pierden gran cantidad de minerales y nutrientes. Esta pérdida se sustituye con minerales y vitaminas sintéticas. Sin embargo, nuestro cuerpo no asimila de la misma manera estas sustancias si no son naturales y su calidad es muy inferior. Los alimentos preparados también carecen de fibra, por lo que tardaremos más en sentirnos saciados y podremos sufrir estreñimiento.

Ahora todo es “natural”

Lo “natural” está muy de moda. En muchas ocasiones compramos alimentos que, aunque sean procesados o perjudiciales, tienen la etiqueta de natural. Tenemos que acostumbrarnos a leer cuidadosamente las etiquetas de los alimentos que compramos.

Además de esto, en algunos casos nos encontraremos con alimentos que creemos que son naturales cuando no lo son. En muchos casos, los alimentos que compramos como naturales han sido modificados genéticamente, tienen pesticidas y/o ingredientes artificiales.  Lo mejor es comprar alimentos ecológicos, locales y de temporada.

Vayamos hacía una alimentación consciente

Cada día son más las personas que quieren abandonar el tipo de vida basado en la velocidad y optan por una manera de vivir más consciente. Una buena manera de empezar es a través de la alimentación. Una alimentación consciente comienza con la comida que compramos, cómo la cocinamos y la manera en la que comemos.

Fuente: Pixabay/RitaE

Compra consciente

Cuando compres tu alimentos observa lo siguiente:

  • Siempre que sea posible compra alimentos ecológicos y que crezcan cerca de donde vives.
  • Elige establecimientos que tengan buenas condiciones de higiene y sean agradables.
  • Compra siempre productos frescos y frutas y verduras de temporada.

Cocina consciente

Cuando cocinas de manera consciente generas consciencia en el acto de cocinar. La cocina consciente va más allá de conseguir un plato que nos quite el hambre. Si cocinas conscientemente disfrutarás tanto en el proceso de cocinar como con el resultado.

  • Procura llenar tu cocina de color. Elige productos en estado natural y sin aditivos ni pesticidas.
  • Evita siempre las latas, congelados, azúcares y harinas blancas.
  • Procura utilizar métodos lentos de cocción.

Y sobre todo, no olvides que cocinar puede ser un acto de amor hacía ti mismo y hacía los demás.

Comida consciente

Si comes y cocinas de manera consciente puedes estar seguro que tu vida y tu salud mejorarán. Existe un movimiento, Slow Food, en el que cada vez más personas participan, que conoce muy bien las bondades de esta forma de comer.

  • Procura que el momento de tu comida sea placentero.
  • Nunca comas de pie.
  • Come despacio y mastica lentamente cada bocado.
  • Pon atención a las sensaciones, pensamientos y emociones que surgen mientras comes.
  • Observa los colores, texturas, aromas y sabores de tu comida y disfrútalos.

Si abandonas el consumo de alimentos procesados y comienzas a llevar a cabo una alimentación consciente, te habrás hecho el mejor regalo que puedes hacerte. ¡Tu salud te lo agradecerá!

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