Mirar el reloj por la noche no ayuda a volver a conciliar el sueño

Fuente: Pixabay / congerdesign

 

Tal vez te suene esta situación si sueles desvelarte por las noches: Te sientes agotado, estás deseando meterte en la cama para poder descansar, probablemente mañana tengas un día intenso por delante y necesitas recargar pilas para poder hacer frente a esa jornada tan ajetreada. Te acuestas, te duermes rápidamente, pero al rato de estar durmiendo te despiertas y ya no eres capaz de volver a conciliar el sueño. Es un auténtico fastidio desvelarte por las noches, cuanto más intentas volver a conciliar el sueño más nervioso te pones y no hay nada peor que mirar el reloj y ver cómo pasan las horas. Incluso tal vez te ocurra que vuelves a dormirte justo cuando suena el despertador.

Esta escena es más común de lo que podemos imaginar. Disfrutar de un sueño de calidad y de unas horas mínimas de descanso es fundamental para poder llevar una vida equilibrada tanto física como emocional. Cuando no descansamos lo suficiente estamos de mal humor, tendemos a ver de manera negativa la mayoría de las situaciones, estamos irascibles y nos suele faltar entusiasmo y empuje a la hora de desempeñar nuestras tareas cotidianas. También es probable que presentemos problemas de concentración o de memoria si no dormimos adecuadamente.

Dormir bien es uno de los grandes placeres de la vida y solemos valorarlo cuando no podemos hacerlo adecuadamente. No todas las personas necesitan la misma cantidad de horas de descanso para sentirse bien, algunas con seis horas se sienten llenas de energía y otras necesitan un mínimo de ocho horas para poder disfrutar de bienestar en su vida. El número de horas de sueño necesarias también difiere según la edad de la persona. Los niños necesitan en torno a 11 horas de sueño y a medida que vamos haciéndonos mayores esta necesidad va bajando. Algunas personas de edad avanzada aseguran que con 6 horas se sienten satisfechos.

¿Qué hábitos podrías modificar para no desvelarte?

– Suprimir el consumo de café y bebidas excitantes antes de dormir. Parece algo muy obvio pero muchas veces olvidamos que es muy importante para disfrutar de un sueño de calidad no tomar este tipo de bebidas y menos antes de irnos a dormir. Lo mismo pasa con el alcohol y con las drogas, pueden alterar de una manera muy potente el ritmo de nuestro sueño.

– Si hemos dormido mal por la noche no conviene tratar de compensar la falta de sueño con una siesta durante el día. Por mucho que nos lo pida el cuerpo, puede que esta pequeña siesta sea la que nos introduzca en ese bucle que hace que nos desvelemos por la noche, estemos cansados y al día siguiente volvamos a necesitarla.

 

–  Intentar que nuestra zona de descanso esté lo más alejada posible de ruidos y que no haga demasiado calor en la habitación. En ocasiones, es difícil eliminar ruidos por la zona en la que vivimos, utilizar tapones para los oídos puede ser una buena idea, hay a quien le ayuda a conciliar el sueño esa sensación de vacío que produce utilizarlos.

Está comprobado científicamente que cuando percibimos un poco de frío en nuestro entorno comenzamos a sentir mayor somnolencia que cuando nos encontramos en una habitación que nos resulta asfixiante.

Realizar ejercicio físico ayuda a dormir mejor, pero nunca debemos realizarlo antes de irnos a la cama porque puede producirnos un estado de sobreexcitación.

Alimentarnos de manera saludable y huir de cenas abundantes que puedan despertarnos por la noche por pesadez en el estómago. Si puedes, prueba a tomar algo suave, una crema de verduras y una infusión relajante. Aquí puedes encontrar una receta muy fácil de hacer y sana de crema de calabaza al jengibre. Platos de este estilo nos ayudan a pasar una noche tranquila, en la que nuestro organismo no tenga que hacer un esfuerzo extra para digerir lo que hemos cenado.

Tratar de establecer horarios regulares de sueño siempre que sea posible. Las rutinas ayudan a calmar nuestro cerebro.

No utilizar el móvil ni dispositivos electrónicos en la cama, las luces de las pantallas producen estimulación del cerebro y nerviosismo, no ayudan a que nuestra mente se relaje. Por el contrario, para muchas personas leer un libro es de gran ayuda para ir entrando en reposo de una manera armoniosa.
Algunos remedios naturales para no desvelarte por la noche

Algunos remedios naturales para no desvelarte por la noche

Tomar una ducha o un baño caliente antes de dormir. Meterse bajo el agua caliente es un auténtico placer después de una jornada larga y agotadora, podrás comprobar que, si después de la ducha o el baño, te metes en la cama sentirás una sensación tremendamente reconfortante y es como un regalo que te haces a ti mismo antes de terminar el día. A veces nos da un poco de pereza, pero cuando la vences, te das cuenta de que ha merecido la pena. También te puede permitir dormir más por la mañana porque ya tienes el trabajo de higiene personal hecho, aunque hay quien prefiere tomar una ducha por la mañana para sentirse más despejado.

Practicar meditación. Está comprobado científicamente que las personas que incorporan la meditación en su vida diaria tienen menos problemas de insomnio. Puedes realizarla en el momento del día que mejor te convenga, sus beneficios se extenderán a lo largo de toda la jornada. Cuando meditamos, conseguimos estar más presentes en el ahora, eso influye en nuestra manera de ver la vida, las preocupaciones se alejan, no sólo durante nuestra jornada, sino que nos ayudará a no despertarnos por la noche con pensamientos recurrentes y ansiedad.
También es muy útil realizar meditación si nos despertamos por la noche, de una manera natural y sencilla nos puede ayudar a volver a dormir.

Realizar relajaciones guiadas antes de dormir. Podemos tomar ese momento antes de dormirnos como un obsequio que nos hacemos, apagamos las luces, podemos incluso poner un poco de incienso o aromaterapia y disfrutar de una relajación guiada utilizando unos auriculares. La voz de la persona que la guíe y los sonidos que la acompañen nos ayudarán a ir introduciéndonos en el sueño sin apenas darnos cuenta. Al igual que la meditación, si durante la noche nos despertamos, podemos también recurrir a este tipo de audios para volver a conciliar el sueño.

Hacer respiraciones profundas antes de dormirnos. De esta manera oxigenamos nuestro organismo. Si mientras las realizamos somos capaces de centrarnos únicamente en el proceso de la respiración estaremos dejando a nuestro cerebro uno espacio de paz y de calma que ayudará a que todos nuestros músculos vayan relajándose.
Intenta poner en práctica alguno de estos consejos y verás como tu calidad de sueño mejora. En ocasiones, si no hay ningún problema médico serio de fondo, tenemos soluciones fáciles y sanas a nuestro alcance para dormir mejor y aplicándolas notamos la diferencia.

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