Nuestro país disfruta de miles de horas de luz y claridad al año. Y, en general, toda la península goza de un tiempo envidiable en casi todas las estaciones. Incluso en los peores meses del crudo invierno, cuando no llueve o nieva, el sol suele abrirse paso con fuerza. Y por eso, no es de extrañar que muchas costas sean destino turístico de playa desde enero hasta diciembre.

Tomar el sol, ya sea porque vas a la playa, sales a la calle o pasas un fin de semana de senderismo, es algo accesible para personas de todo tipo y condición. Esa es una de las razones por las que debemos tomar ciertas precauciones al hacerlo.

Evitar las horas centrales del día, aplicar protección solar, llevar la ropa y complementos adecuados para cubrir zonas delicadas son algunas de las principales recomendaciones. Así evitaremos los efectos nocivos del astro rey.

Pero lo cierto es que a un amplio sector de la población les gusta el sol. Incluso disfrutar de un bonito bronceado en la piel, que suele dar un aspecto favorecedor.

Además, recibir la acción de sus rayos cada día tiene efectos muy beneficiosos para el organismo. Mejorar el estado de ánimo, favorecer la actividad corporal y ayudar a prevenir algunas enfermedades, son alguno de ellos.

 

 

Equilibrio y precaución

Los dermatólogos no dejan de avisarnos sobre los peligros de los rayos solares. El riesgo de sufrir cáncer de piel es real. Y la incidencia de esta enfermedad ha ido aumentando en los últimos años. Por eso son necesarias una serie de precauciones.

Los especialistas médicos nos recuerdan la necesidad de adquirir hábitos saludables. Como las mencionadas lociones protectoras y la precaución a la hora de exponernos a los rayos ultravioleta.

Pero también nos recuerdan que podemos obtener muchos beneficios de tomar el sol. La razón reside en la vitamina D, cuya producción se potencia gracias a los rayos UVB y su contacto con la piel.

Esto, además, juega un papel decisivo a la hora de absorber el calcio. Debemos mantener nuestros huesos sanos y protegernos de enfermedades crónicas graves según vamos haciéndonos mayores. Por ejemplo la osteoporosis, diabetes tipo II, esclerosis múltiple y muchos cánceres comunes.

 

 

Hábito saludable

Con unos quince minutos de paseo al aire libre durante tres o cuatro veces a la semana, conseguimos aumentar nuestros niveles de vitamina D. Una sustancia que también se obtiene con una dieta rica en pescados como el salmón o atún. Además, podemos encontrarla en otros alimentos como la leche, huevos y cereales.

Pero si no tienes una buena dieta o quieres complementarla con vitamina D para mejorar tu salud y prevenir enfermedades, la mejor solución es aprovechar los días soleados.  Dar un agradable paseo bajo el sol o ir un rato a la playa, sin miedo al temido cáncer de piel.

 

Ventajas

Te contamos algunas de las ventajas de tomar el sol:

Mejora el estado de tu piel. Aunque creas que el sol es enemigo de tu piel, lo cierto es que es todo lo contrario. Dejando a un lado la posibilidad (real y muy seria) de producir cáncer de piel. Si lo tomamos en exceso, la realidad es que un poco de sol puede ayudar a curar condiciones como psoriasis, acné y eczema.

– Mejora el sistema inmunológico. El sol alienta la producción de glóbulos blancos, que ayudan a aumentar nuestras defensas y luchar contra las infecciones.

Reduce el apetito. Los rayos solares mejoran nuestros niveles de serotonina. El neurotransmisor que regula nuestro estado de ánimo. Por eso cuando vas un rato a la playa o das un paseo una soleada mañana, no solo te sientes feliz, sino que seguramente tendrás menos hambre. Esto es porque los mayores niveles de esta sustancia suprimen el apetito, por lo que comerás menos en un clima más cálido.

Reduce el riesgo de sufrir cáncer. Exceptuando el cáncer de piel, que está claramente ligado a la cantidad y la intensidad de sol que recibe nuestro organismo. La vitamina D proporcionada por la luz solar puede ayudar a reducir significativamente el riesgo de otros tipos de cáncer.

Las personas expuestas a altos niveles de luz solar son significativamente menos propensas a morir de cáncer de mama, colon, vejiga, útero, esófago y estómago.

– Reduce las enfermedades del corazón. Hay mayor probabilidad de morir de enfermedad cardíaca en invierno que en verano. Y se cree que esto es debido a los bajos niveles de vitamina D. Los niveles de colesterol también aumentan en invierno y esto se debe a que nuestros niveles de vitamina D caen. Y exponer a las personas con presión arterial alta a los rayos UVB en un salón de bronceado reduce la presión arterial en cantidades similares a una medicación para ello.

Reduce los estados de tristeza. Muchas personas se ven afectadas por estados de tristeza o trastornos afectivos estacionales. Estos fenómenos son causados específicamente por la falta de luz solar. Sal a caminar una hora por la mañana durante los meses de otoño e invierno y 15 minutos al día en verano. Evitarás la tristeza.

Alivia dolores. Estar al sol ayuda a calentar los músculos del cuerpo, alivia la rigidez y reduce el dolor causado por condiciones inflamatorias como la artritis.

Ayuda a prevenir la esclerosis múltiple. La esclerosis múltiple es una enfermedad del sistema nervioso central, que provoca temblores e incluso parálisis. La causa no se conoce. Los científicos han observado que la exposición a la luz solar en la infancia parece reducir drásticamente el riesgo de desarrollar esta enfermedad en un futuro. Los científicos también han señalado que la incidencia de EM es menor en los países más soleados.

Previene la diabetes. La vitamina D puede ayudar a prevenir en niños el inicio de la diabetes tipo I cuando pasan a ser adolescentes. También se cree que una deficiencia de vitamina D contribuye a la diabetes tipo II.

 

 

Tomar el aire

Por estas y otras muchas razones, esa antigua expresión de salir a tomar el aire, no solo es un sabio consejo, sino que puede suponer incontables beneficios para nuestra salud. Además de aportar importantes ventajas para una vida saludable.