Hay algo que es importante que sepas, tú eres la persona con la que vas a pasar el resto de tu vida, por lo tanto te conviene valorarte, quererte y amarte; tu calidad de vida, las relaciones significativas que tengas, las alegrías, la intensidad de tu malestar e, incluso, tu salud dependerán de esto, de cómo aprendas a tratarte. Te vamos a mostrar cómo, a través de la meditación, puedes emprender este camino tan bello.

Nuestra autoestima realmente depende de nosotros mismos. El error está en creer que el cómo nos sintamos y cómo nos encontremos depende de cómo se comporten los demás con nosotros o cómo nos vean. Sin embargo, dependiendo siempre de las circunstancias externas, es inevitable que nuestra autoestima sufra altibajos continuamente.

 

 

Si hay algo de lo que puedes darte cuenta y tomar conciencia en tu vida diaria, es que las personas más felices son aquellas que han aprendido a quererse, a valorarse y a experimentar sentimientos de compasión y amor propio a pesar de lo que estén viviendo. ¿Cómo lo hacen estas personas? Pues bien, estas personas lo primero que han aprendido es a aceptarse, sin intentar dar una apariencia para complacer a los demás.

Seguro que te habrás preguntado “¿por qué a través de la meditación puedo aprender a valorarme?” Es muy sencillo, a través de la meditación te inicias en un proceso de compromiso y responsabilidad contigo mismo. Tu mente es la que habitualmente te acaba distrayendo de las cosas que son realmente importantes, y la falta de conciencia hace que responsabilices a los demás de tu malestar y de las emociones que te resultan desagradables.

Gracias a la meditación emprendes un camino hacia la toma de conciencia, de compasión y aceptación. En ese trayecto te preparas para ver la realidad con más flexibilidad y un sentimiento de agradecimiento. Veremos a continuación lo que esto supone…

Aceptación y toma de conciencia

Cuando te inicias en el proceso de la meditación, alejando de tu mente todas las distracciones que te hacen criticar, culpar y juzgar a los demás. Te adentras y te centras completamente en tu autoconocimiento, sin este conocimiento acerca de ti difícilmente puedes comprenderte, y si no te comprendes no te perdonas todo lo que consideras que has hecho mal. Tus fallos, en vez de verlos como algo propio de la vida que te hacen evolucionar, los ves como un error tuyo, creyendo que tienes que cumplir un castigo por ello.

El inconsciente tiene un gran poder sobre nuestra conducta. Si nosotros no hemos podido perdonarnos en ciertas circunstancias del pasado, aunque no nos demos cuenta, en el presente que vivimos estaremos boicoteando nuestra felicidad y nuestro bienestar creyendo que no somos merecedores de ello.

 

 

Uno de los aspectos esenciales de los que se encarga la meditación es que aprendamos a encontrarnos en paz en nuestro presente, esto implica perdonar lo que hemos podido hacer en el pasado, sabiendo que lo hemos hecho lo mejor que hemos podido, y quedarnos anclados en la frustración de lo que podríamos o deberíamos haber hecho supone un automaltrato psicológico, que nos llena de sufrimiento y malestar, además de que no nos deja avanzar con nuestra vida presente.

Para que logres encontrarte en paz con tu presente, has de desprenderte de la rabia, el odio y la frustración que tienes hacia ti mismo. Al calmar tu mente con la meditación, comienzas a verte en tu esencia, con tus defectos, tus errores, virtudes y cualidades positivas. Comienza tu proceso de aceptación, y es así con la meditación como puedes comenzar a valorarte.

Focaliza la atención en tu amor

Hay personas que tienen la creencia de que quererse a sí mismas o darse amor y cariño puede ser el principio hacia una actitud egoísta y narcisista. Es un egoísmo sano y recomendable aquel que nos permite cuidarnos y tratarnos bien, para que hagamos lo propio con las demás personas. La relación que mantenemos con nosotros mismos se verá reflejada en cómo actuamos con los demás.

 “Tú mismo, así como cualquier otro en el universo entero, mereces tu amor y afecto.”

Buda

Es de una mayor honestidad ayudar y asistir a quienes lo necesitan, cuando en primer lugar nosotros nos encontramos bien para poder dar lo mejor de nosotros mismos. De otra manera, lo que estaremos ofreciendo es un simple autoengaño. Con la meditación aprendemos a descubrir todas estas trampas del pensamiento que nos hacen descuidarnos y crear una imagen de nosotros mismos irreal, solamente para dar una impresión hacia los demás.

La honestidad a la que nos enseña la meditación es la que no hay que demostrar nada a nadie, ni superar a nadie, somos nosotros mismos los que nos tenemos que demostrar lo que valemos para ir superándonos y creciendo a través de las experiencias por las que pasamos.

 

 

Con la meditación comprenderás en profundidad que tu autoestima y tu valor personal dependen sobre todo de cómo te veas tú, de que hayas podido perdonarte, y sepas que no necesitas compararte con nadie, puesto que a la única persona que has de superar es a ti mismo mediante tu desarrollo personal. De esta manera, cada experiencia la verás como una forma de seguir aprendiendo a quererte y a valorarte por lo que eres.

Sé agradecido contigo, no intentes cumplir con las expectativas de los demás. La aprobación que necesitas es la de ti mismo, no la de los demás, cada persona tiene su propio proceso, sus motivaciones y su desarrollo. Lo importante es que tú te impliques en el tuyo, dando lo mejor que puedas dar de sí. Responsabilizándote de lo que sientes, de lo que piensas y de cómo te comportas, contribuyes a que tu desarrollo y crecimiento personal vaya en relación a cada paso que das a través de tus experiencias. Procura valorarte en cada uno de estos pasos para beneficiarte de todo el amor que eres capaz de dar y recibir.