El ritmo de vida que llevamos favorece a las grandes empresas alimentarias para hacernos creer que no es necesario que invirtamos parte de nuestro precioso tiempo en hacer una compra consciente, seleccionando con cuidado cada ingrediente y cocinar nosotros mismos todo aquello que vayamos a consumir. Nos bombardean con publicidad que nos ofrece platos suculentos, deliciosamente salados o dulces y llenos de calorías y aditivos que no nos aportan nada bueno para la salud. Este tipo de alimentos procesados aporta muchas menos proteínas y vitaminas que el alimento en su estado natural o casero. Por eso, para poder llevar un estilo de vida saludable, merece la pena cambiar nuestros hábitos de consumo.

 ¿Qué deberíamos evitar comprar?

Cuando entramos en una gran superficie de alimentación es difícil no dejarse llevar por la colocación estratégica de los productos, la iluminación, la temperatura, y si además, vamos con hambre, estamos perdidos. Si desactivamos el piloto automático y somos conscientes de que todo lo que nos rodea no es más que un escenario para conseguir que consumamos sin pensar, podremos lograr comprar sólo lo que necesitamos y no saldremos con sensación de haber caído en la trampa una vez más llevando muchísimas cosas que no necesitábamos.

Conviene hacer una lista de la compra, en ocasiones nos puede parecer un poco tedioso pero conseguiremos ahorrar tiempo y dinero. Si estamos convencidos de querer hacer un cambio en nuestro estilo de vida, sería muy positivo planificar un menú semanal en el que nosotros mismos cocinemos todos los productos sin recurrir a alimentos procesados tipo sopas de sobre, ensaladas preparadas, alimento enlatados, tomate frito envasado, etc. Con un poco de organización podemos desterrar de nuestra lista los alimentos procesados, que son los productos responsables de gran parte de los problemas de salud de nuestra sociedad.

Alimentos procesados son aquellos alimentos que no los consumimos tal y como los encontraríamos en la naturaleza, sino que son sometidos a diversas modificaciones industriales y se les agregan diferentes aditivos, tales como colorantes, conservantes (como la sal), saborizantes, o incluso alimentos que se mezclan con otras sustancias o se someten a altas temperaturas. Suelen contener grandes cantidades de grasa, azúcar y sal por lo que es muy importante que mantengamos a raya su consumo y optemos por alimentos en estado natural. Podríamos decir que cuando un alimento contiene más de dos ingredientes en su etiqueta ya se podría considerar que se ha convertido en otro diferente y es un alimento procesado.

 

Personas haciendo la compra

Fuente: Pixabay / ElasticComputeFarm

 

 

¿Por qué cuesta tanto dejar de tomar alimentos procesados?

Tal vez te encuentras en un momento de tu vida en el que estás intentando llevar un estilo de vida más saludable, o necesitas perder peso, te haces el firme propósito de comer sano pero después de unos días vuelves a caer en las redes de los alimentos procesados y la comida basura. ¿Sabes por qué ocurre eso? Porque la sal, el azúcar y los aditivos que llevan este tipo de alimentos causan adicción.

Un grupo de investigadores de la Universidad de Michigan lanzó un estudio en el que demostró que los alimentos procesados crean adicción, al consumirlos, el cerebro experimenta casi la misma respuesta que cuando se consumen drogas como la heroína o la cocaína. La sensación de placer que obtenemos cuando comemos este tipo de alimentos hace que se anule la sensación de saciedad, continuamos comiendo cuando hemos llegado a nuestro límite. Gran parte de culpa de no poder parar de comer la tiene un aditivo altamente peligroso que se encuentra en muchos alimentos preparados y en la comida china, es el glutamato monosódico. Un veneno que mata lentamente y es el mayor responsable del aumento de la obesidad en el mundo.

 

Alimentos con aditivos cancerígenos

Fuente: Pixabay / cegoh

 

Para averiguar si tienes un problema de adicción con este tipo de comida, puedes hacerte estas preguntas, si la mayoría de las respuestas son afirmativas signfica que la respuesta es sí.

  • ¿Te sientes incapaz de eliminar de tu dieta habitual los alimentos con grasa, azúcar y sal?
  • ¿Has intentado en varias ocasiones hacer dieta y terminas abandonando?
  • ¿Sientes que eres incapaz de dejar de comer comida basura a pesar de saber que es perjudicial para la salud?
  • ¿Te has sorprendido en alguna ocasión comiendo a escondidas?
  • ¿Sientes antojos por comida dulce, salada o muy grasa a pesar de no tener hambre?
  • Cuando te sientes triste o con ansiedad, ¿tu mente te pide comida procesada?

 

¿Por qué son tan perjudiciales para nuestra salud?

Somos muchas las personas que hemos permanecido durante años adormecidos por la publicidad y pensando que si algo se vende en los supermercados no debe ser tan malo. Pero estábamos equivocados, este tipo de alimentación conlleva grandes peligros para nuestra salud y en especial para la de generaciones futuras, ya que muchos de sus efectos se desarrollan a largo plazo. El consumo de productos procesados puede producirnos obesidad, diabetes, arterosclerosis, enfermedades del corazón e incluso envejecimiento prematuro.

Hay muchos estudios que demuestran que el consumo de alimentos procesados y la posibilidad de desarrollar cáncer, están estrechamente relacionados. Muchos de los ingredientes que incluyen estos alimentos no se encuentran en la naturaleza y el organismo tiende a almacenarlos porque no sabe cómo asimilarlos. Entre los ingredientes más peligrosos para nuestra salud nos encontramos con los siguientes:

  • Aspartamo, es uno de los edulcorantes no calóricos más utilizados en la industria alimenticia. Se ha podido demostrar que el uso de edulcorantes hace que nuestro cerebro sienta más deseo de consumir cosas dulces, lo mismo que ocurre con el azúcar o las grasas.
  • Butilhidroxitolueno (BHT-E32), este conservante se utiliza para que no pierdan su buen aspecto las grasas de los productos, se encuentra en salsas cremosas para ensaladas, repostería, bizcochos, etc. y está demostrado que produce cáncer de pulmón e hígado en ratas de laboratorio.
  • Butilhidroxianisol (BHA-E-320), es un conservante que podemos encontrar en snacks como las patatas fritas y está demostrado que es un alterador del sistema endocrino.
  • Fosfatos. Se calcula que más de 20.000 alimentos cuentan con este ingrediente en sus etiquetas. Su consumo está asociado a un alto riesgo de enfermedades cardiovasculares.
  • Nitritos y nitratos. Se utilizan para que aunque pase el tiempo, las carnes procesadas, como los embutidos, sigan manteniendo ese tono rosado. Son altamente cancerígenos.
  • Aditivos de aluminio, se utilizan como estabilizadores y está demostrado que a grandes dosis en el organismo mayor incidencia de enfermedades neurodegenerativas.
  • Bromato de potasio. Es un aditivo utilizado en productos de panadería que garantiza que los productos estén esponjosos, dorados y con volumen. Produce tumores en las células del riñón y en tiroides.
  • Propilparabeno. Se utiliza como conservante en repostería tipo muffins y en diversos colorantes. Su uso se asocia con problemas de fertilidad masculinos.

 

Las grasas trans, otro ingrediente a evitar

Las grasas trans o grasas hidrogenadas, son aceites que se transforman en grasa sólida al sufrir un proceso de hidrogenación. Se utiliza para incrementar la duración de los alimentos y mejorar su aspecto. Si echáis la vista atrás, cuando de pequeños consumíamos bollería de chocolate, este se derretía si hacía calor y tenía mal aspecto dentro de su envoltorio, esto, hoy en día no ocurre, la bollería de chocolate tiene una capa perfecta y se mantiene dura, sin derretirse, incluso cuando la temperatura es elevada.

Las grasas trans las podemos encontrar en la bollería industrial, en los helados, las palomitas, las galletas, en las margarinas, etc. Su consumo produce problemas coronarios, diabetes, inflamación, cáncer.

 

Zona de comida procesada en supermercado

Fuente: Pixabay / 27707

 

Si decides dejar de lado este tipo de alimentos notarás rápidamente beneficios en tu organismo, tendrás más vitalidad, menos ansiedad por la comida y comenzarás a adelgazar sin apenas darte cuenta. Elegir alimentarse de manera saludable al principio cuesta trabajo, porque hay que sortear constantemente los estímulos con los que nos bombardean las grandes empresas alimentarias e invertir parte de nuestro tiempo descifrando el etiquetado de los productos, pero al final, merece la pena.

 

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