Vivimos rodeados de ondas electromagnéticas artificiales. La telefonía móvil inalámbrica, los electrodomésticos o las lineas eléctricas están radiando continuamente nuestro espacio vital. El hecho de que no sean visibles a veces nos hace olvidar que están ahí y que pueden perjudicar nuestra salud.

En los últimos años las radiaciones electromagnéticas han aumentado considerablemente. Aunque no lo notemos, los efectos de estas ondas se van acumulando y pueden dañar la salud, de manera más especial en niños y jóvenes. Es cierto que estas nuevas tecnologías nos facilitan la vida enormemente y difícilmente podríamos vivir sin ellas. No obstante, si estamos bien informados, podremos hacer uso de ellas de manera más segura.

Qué son las ondas electromagnéticas

Según explica Jose Miguel Mulet, profesor de bioquímica en la Universitat Politécnica de Valencia “Las ondas electromagnéticas son una forma de transmisión de energía que se puede transmitir en el vacío y a la velocidad de la luz, en la cual hay un campo eléctrico y uno magnético orientados en perpendicular. El espectro electromagnético -que es el conjunto de todas las ondas electromagnéticas- es muy amplio. Hay diferentes tipos. Las peligrosas son las ionizantes”. “Las ondas se ven, pero nuestros ojos sólo perciben un trocito de esa radiación electromagnética: la luz visible”, añade.

Fuente: Pixabay/geralt

Una onda electromagnética está constituida por pequeñas cargas de energía llamados fotones. Según sea la frecuencia de la onda así será la energia de cada fotón. Si la frecuencia es más alta la cantidad de energía contenida en el fotón es mayor.

Todos los sistemas biológicos se ven afectados por las ondas electromagnéticas.

El efecto que causan viene determinado por la intensidad del campo magnético y por la cantidad de energía que contiene cada fotón.

Podemos distinguir entre ondas electromagnéticas de baja frecuencia (campos electromagnéticos) y de muy alta frecuencia (radiaciones electromagnéticas)

Cómo nos afectan estas ondas

Diferentes estudios han comprobado como una exposición prolongada a este tipo de radiaciones puede agotar el sistema autorregulador de los seres vivos. Quizá no te hayas dado cuenta pero puede que pertenezcas al cinco o diez por ciento de la población que es electrosensible. Las personas que tienen este tipo de sensibilidad suelen sufrir dolores de cabeza, insomnio, depresión e irritación.

En su momento, la Organización Mundial de la Salud, reconoció que  los teléfonos móviles podían ser el el origen de muchos casos de cáncer. Parece ser que en varios ensayos se pudo observar un claro aumento de gliomas que podrían atribuirse al uso de estos aparatos, aunque aún se sigue investigando.

Por mucho que aún no haya nada definitivamente demostrado, el Dr. Martín Pall, profesor de Bioquímica en la Universidad de Washington, aconseja que hagamos el menor uso posible de estos dispositivos ya que estamos ante una tecnología aún muy nueva y podría estar detrás de muchas de las enfermedades de nuestra sociedad.

Fuente: Pixabay/music4life

¿Están estas ondas en nuestro hogar?

Fuera de casa poco podemos hacer. Sin embargo, en nuestra casa tenemos la posibilidad de intentar disminuir de alguna manera este tipo de ondas.

Por supuesto, las ondas electromagnéticas no solo tienen que ver con el móvil o el router. Todos los aparatos eléctricos y electrónicos emiten campos eléctrico magnéticos, radiofrecuencias, campos eléctricos estáticos y muchos otros tipos de ondas..

Wifi

Es muy importante que coloques el router lejos de los lugares donde las personas suelen estar más a menudo. Tampoco es recomendable colocarlo en sitios reservados para el descanso. Cuando lo estemos usando es necesario que tengamos buena cobertura para evitar las retransmisiones que provocan ciclos de trabajo más altos y, por lo tanto, mayores radiaciones. Cuando no vayas a usar el wifi es conveniente que lo apagues, ya que aunque no lo utilices el aparato está enviando señales cada cierto tiempo.

Teléfono inhalámbrico

Este tipo de teléfono es uno de los aparatos que más actividad tienen pues generan una gran intensidad de campo. Sería muy recomendable evitarlo. Si no fuera posible lo deberíamos situar en el mismo sitio que el wifi.

Electrodomésticos

Cuando nos sea posible, colocaremos los electrodomésticos pegados a las paredes que den al exterior. Esto facilitará que la radiación fluya hacia el exterior y se contaminarán menos otras habitaciones.

Este tipo de aparatos tienen unas ondas menos dañinas si están a cierta distancia. El mayor problema tiene que ver con la suma de todas ellas. Si por ejemplo estás en la cocina y hay varios aparatos como el horno, el frigorífico, la vitrocerámica, la televisión y el wifi, podrías estar recibiendo demasiada radiación y, quizá notar ciertos síntomas como los que hemos mencionado.

El móvil

Es muy importante que te acostumbres a alejar el móvil de la cabeza cuando hablas. Se ha podido comprobar que al alejar el móvil de nuestro cerebro se reduce considerablemente la influencia de su campo magnético. Utiliza siempre que puedas auriculares o manos libres.

Nunca deberías dormir con el móvil encendido en la mesilla. Cómo máximo, podrías tenerlo a tu lado en modo avión, aunque lo ideal sería tenerlo apagado.Y, en tu día a día, nunca deberías transportarlo junto a tu cuerpo, siempre lo más alejado posible. Así mismo, cuando lo estés cargando mejor no tenerlo demasiado cerca.

Fuente: Pixabay/kulinetto

Apaga los aparatos que no uses

Cuando no estés usando un aparato, apágalo. Es muy habitual dejar los aparatos como la televisión o el ordenador en stand by y esto no es una buena medida. Estos aparatos si no están apagados siguen emitiendo ondas. Además, aunque creamos que no, suponen un gasto de electricidad importante.

¿Qué aparatos emiten menos radiación?

Los equipos más antiguos son los que emiten más radiaciones. Los aparatos de tercera generación vienen con dispositivos incorporados que reducen la emisión de ondas.

Así mismo, los televisores de plasma y las LED emiten muy pocas radiaciones. En cuanto a los ordenadores, es mejor usarlos con la batería porque al tenerlos enchufados estaríamos más expuestos a las ondas.

Hemos visto que, observando ciertas reglas podemos reducir considerablemente la cantidad de ondas electromagnéticas a las que nos exponemos. De la misma manera, parece ser que existen ciertos elementos que absorben cierta cantidad de ondas como por ejemplo los cactus y los orgonitas. Quizá poner algunos de ellos cerca de ciertos aparatos podría ser una medida, además de decorativa, saludable.

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