A veces, estamos tan inmersos en nuestras vidas que no nos damos cuenta de que al tener un pequeño acto generoso con los demás podemos hacer que su día sea más brillante, feliz e incluso que ganen en confianza hacia ellos mismos y alegrarles el día. Este estar inmersos en nuestras necesidades nos ocurre cuando no estamos conectados con el presente, cuando nuestra mente está pensando en cosas pasadas o preocupada por hechos futuros, porque cuando realmente estamos viviendo el ahora, no se nos escapan esos pequeños detalles que podemos tener con los demás.

Un pequeño detalle puede marcar una gran diferencia en la vida de alguien

Fabula estrella de mar

Fuente: Pixabay / Pexels

En ocasiones, si no nos animamos a realizar una buena acción por una buena causa es porque pensamos que solamente con nuestro esfuerzo no es suficiente, que no tiene sentido, que si nadie más hace lo mismo, no tendrá la suficiente fuerza nuestra acción, pero estamos equivocados. Existe una fábula, la del niño y la estrella de mar que viene a explicar esta sensación que a veces nos desanima cuando pensamos en realizar una labor altruista:

Hubo una vez, un hombre mayor, que salía a pasear todas las mañanas por la playa, allí, durante varios días, veía a un niño que se afanaba muy inquieto en devolver al mar todas las estrellas que podía cuando la marea las dejaba en la arena de la playa. Las estrellas de mar sólo pueden vivir cinco minutos fuera del agua y en la arena había cientos de ellas. El hombre, todas las mañanas veía la misma escena y se preguntaba por qué perdía el tiempo ese niño. Una mañana decidió acercarse a él y preguntarle que por qué lo hacía, si la mayoría de ellas morirían, entonces el niño abrió su manita y le mostró una estrella de mar de color rojo brillante y antes de devolverla al agua le dijo “Porque para ella sí tiene sentido”.

Fuente: Pixabay/andreas160578

Esta fábula viene a ilustrar que no es necesario que nuestras acciones lleguen a un gran número de personas, cuando tenemos un detalle con alguien, esa persona va a ser más feliz, y probablemente también le apetezca a ella tener detalles con otras personas. Con la generosidad se produce el efecto dominó. La fuerza de la amabilidad es como una onda expansiva, las personas suelen abrirse a ella y les anima a ser mejores y dar lo mejor de ellos mismos.

La película “Cadena de favores“, basada en el libro Pay It Forward de Catherine Ryan Hyde, nos enseña cómo pequeñas acciones pueden llegar a reproducirse exponencialmente y conseguir que muchísimas personas reciban detalles positivos en su vida. Esta novela, escrita en los 90, trata de un niño de 12 años que en la escuela le piden que piense en una idea que cambie el mundo y que la ponga en acción. A él se le ocurre hacer buenas obras para tres personas pero que estas personas, para poder recibirlas, deben hacer por adelantado tres buenas obras por otras tres personas. De esta manera, tres buenas obras se convierten en 9, después en 27, rápidamente en 81 y así sucesivamente.

La autora del libro no se imaginó que la idea central de su novela y de la película iba a ser llevada a la vida real y que miles de personas se iban a animar a poner en práctica esta gran idea. Entre los favores que se fueron realizando se pudo observar que hubo una época en la que muchas personas decidían pagar el peaje del puente Golden Gate a la persona que venía detrás o pagar el café en Starbucks a alguna persona que estaba esperando la cola.

Si cada uno de nosotros hiciese todo lo posible por ser más amable y considerado con las personas que le rodean, esto, funcionaría como una gran epidemia contagiosa de amor y generosidad y tendría una fuerte repercusión en nuestra sociedad. Salir del egoísmo y dejar de mirarnos el ombligo tiene muchísimas ventajas, no sólo para los demás, sino aunque parezca raro, para nosotros mismos, porque nos hace sentirnos más felices. Te animo a leer este artículo en el que también hablábamos sobre cómo la amabilidad puede cambiar tu vida.

¿Qué pequeños gestos amables podemos poner en práctica?

Para ser amable no hace falta tener mucho dinero, ni demasiado tiempo libre, en nuestro día a día probablemente, sólo hace falta estar atentos, y encontraremos muchas maneras de hacer la vida más feliz a las personas y los seres que nos rodean.

Ofreciendo agua a un perro

Fuente: Pixabay / MatanVizel

  • Elogiar el trabajo de alguien. Un ejemplo sencillo, la próxima vez que utilices un baño público, si te encuentras a una persona haciendo las labores de limpieza del mismo y te parece que está haciendo bien su trabajo, puedes felicitarle y decirle que has sentido que deja realmente limpios los baños, que da gusto entrar en ellos. Yo lo he hecho y le cambia el gesto a esa persona, te aseguro que el resto de su día lo vive de otra forma.
  • Regalar una sonrisa y un “Buenos días, ¿qué tal estás?” de manera sincera, a nuestros vecinos o compañeros de trabajo.
  • Sujetar la puerta cuando entramos a algún lugar a la persona que está detrás.
  • Ayudar a alguien que vaya cargado por la calle, aunque no lo conozcamos, eso le hará sentirse bien y a ti también.
  • Mostrar empatía cuando hables con un amigo o conocido, observa a la persona con atención y percibe de qué manera puedes ayudarla. Puede ser que esa persona esté pasando por un momento agobiante en su vida y agradezca que te ocupes de alguna tarea que llega a realizarla con dificultades. Cuando alguien nos ofrece una mano sincera, ese pequeño gesto hace que la carga que estábamos soportando nos parezca más ligera y fácil de llevar.
  • Realiza una donación a una causa que te parezca importante. No tiene por qué ser un donativo económico, tal vez puedes aportar tus conocimientos sobre lo que mejor se da hacer en la vida, o tu tiempo para realizar alguna acción que se necesite en ese momento. Puede que incluso puedas donar ropa que no te sirva, mantas o toallas que estés pensando renovar.
  • Cede tu asiento cuando vayas en transporte público. A veces es tan simple como levantar la vista del libro que estés leyendo o del teléfono móvil y analizar si hay alguien que necesita más descansar que tú en ese momento.
  • Haz sonreír a alguien, eso siempre es agradable y puede hacer que el día de esa persona sea diferente.
  • Escribe buenas “reviews” en internet sobre servicios que hayas utilizado y te haya parecido que cumplían tus expectativas. Es una manera de ayudar a otros usuarios que estén buscando opiniones y también es una manera de ayudar a esas empresas que se esfuerzan en ofrecer un buen servicio a sus clientes.
Persona participando en labores de cooperación

Fuente: PIxabay / billycm

Ser generosos nos hace más felices, cuando tenemos gestos de generosidad con alguien trabajamos la compasión, este sentimiento nos hace sentirnos parte de la humanidad y hace que la imagen que tenemos de nosotros mismos y de nuestra sociedad sea más positiva. Además, cuando eres generoso con los demás, también lo eres contigo mismo y viceversa. Es un gesto de gratitud, haz lo que te ha gustado que te hiciesen por ti. Las personas felices poseen más energía para hacer el bien en su entorno y ese ciclo positivo es contagioso.

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