En nuestra sociedad actual es muy común confundir la depresión con la tristeza y con multitud de síntomas que tenemos asociados a este trastorno. Llamamos depresión al sufrimiento, al malestar, a la desgana y al bajo estado de ánimo. Nos atrevemos a menudo a decir que estamos pasando por una depresión y no dudamos incluso en medicarnos, sin saber realmente lo que nos ocurre.

Existen unos síntomas que caracterizan a este trastorno, que debe de ser diagnosticado por profesionales como el psiquiatra o el psicólogo. También ocurre que muchos profesionales de la salud, como son los médicos de cabecera, toman a la ligera la depresión y recetan antidepresivos a cualquier persona que tenga algún síntoma que pueda confundirse con esa enfermedad.

Conocer cuaáes son los principales síntomas de la depresión nos sirve, sobre todo, para entender mejor lo que nos ocurre ante ciertas circunstancias. En el Manual Diagnóstico de los Trastornos Mentales (En la actualidad el DSM V) aparece recogido cuándo se puede hacer dicho diagnóstico que solo los profesionales con tales conocimientos pueden hacerlo. Analizaremos aquí esos síntomas que tienen que darse de forma conjunta y no por separado durante un tiempo y una intensidad.

Muchas personas encuentran cierto alivio mediante actividades lúdicas, pero también puede que la meditación o control mental ayude a canalizar estos sentimientos aparentemente incontrolables. Es cierto que si se está siguiendo un tratamiento médico es conveniente consultar si la meditación para el caso concreto puede ser útil.

Síntomas para el diagnóstico de una depresión

La depresión ha ido en aumento estos últimos años, y los profesionales informan que en el 2030 será la primera causa de discapacidad. Cualquier persona está expuesta a sufrir una depresión a lo largo de su vida. Y hoy día existen 350 millones de personas diagnosticadas de depresión en todo el mundo. Unos datos alarmantes, teniendo en cuenta lo que supone este trastorno y cuáles son sus consecuencias. Algo que está muy asociado a nuestro modo de vida y de la forma en cómo nos relacionamos. Da mucho para reflexionar ¿verdad?

Cuervo negroPixabay / Kytalpa

Los síntomas nucleares de este trastorno del estado de ánimo son: la pérdida de interés, dejar de hacer las cosas que antes aportaban placer y cierta satisfacción, y la tristeza patológica. A esto se le suma la desmotivación y la falta de vitalidad. Esto es lo que supone cada uno de ellos:

 – Pérdida de interés: se caracteriza por la pérdida de interés hacia actividades que antes se disfrutaba de ellas. Se van abandonando poco a poco sin saber el porqué, surgiendo la desgana y la desmotivación ante cualquier tipo de actividad.

Tristeza patológica: Cuando la persona se siente sin ganas de hacer nada durante la mayor parte del día. Es algo bastante apreciable tanto por la propia persona como por quienes están a su alrededor.

Pérdida de vitalidad: la energía va disminuyendo, el cansancio se apodera durante casi todo el día de la persona. Y se siente fatigado ante movimientos que supongan esfuerzo.

Cambio de peso: aparecen alteraciones en el peso, puede ir tanto en aumento como en disminución. El cambio se va notando en este periodo, puede suponer hasta un 5% de lo que ha ido pesando en otros momentos de su vida. Hay que tener en cuenta que esta pérdida de peso no se debe a una dieta.

Cambios en el ciclo del sueño: se produce un cambio significativo en el sueño, periodos en los que se duerme mucho y otros en los que difícilmente se puede dormir. Estos cambios dificultan tener un sueño reparador, esto genera irritabilidad y cansancio.

Sentimientos de culpabilidad y pensamientos autodestructivos: la rumiación son los pensamientos recurrentes acerca de alguna situación por la que nos sentimos culpables o inútiles. Estos pensamientos persistentes dificultan la atención y la concentración. En los pensamientos autodestructivos se puede tener alguna ideación suicida, y es posible encontrarse en un estado teniendo un mayor temor hacia la muerte de lo habitual.

Estos son los principales síntomas de la depresión que van de forma conjunta. Además, hay que tener en cuenta que deben de ir acompañados de los criterios diagnósticos. Tan solo el profesional cualificado podrá hacer el diagnóstico clínico pertinente. No vale con que hagamos nosotros mismos este proceso de evaluación para llegar a un diagnóstico. Es fácil confundirse y puede suponer un gran problema para la persona que ya de por sí se encuentra mal.

Confusión ante la depresión

Cualquier persona no puede hacer este diagnóstico, por lo que no podemos emplear este término tan a la ligera. Este trastorno del ánimo no solo tiene unos síntomas sino que además va acompañado de un deterioro laboral, familiar, social y de pareja, influyendo en todas las áreas de su vida. Se valora que los síntomas de tristeza no se deban a ningún proceso de duelo, ni que los síntomas estén en relación con el consumo de sustancias o medicamentos. Nuestra recomendación es que ni te autodiagnostiques ni que te automediques.

Chica triste
Pixabay / loilamtan

Hay muchas situaciones y determinados periodos de nuestra vida que confundimos con la depresión. Asumir una etiqueta así puede perjudicarnos, puesto que supone una carga innecesaria. Atravesar un duelo por una pérdida significativa, ya sea por la muerte de alguien importante para nosotros, separarnos de nuestra pareja, que nos echen del trabajo, etc. Puede suponer durante un periodo de tiempo que nos sintamos “deprimidos”. Pero bajo esta situación y estas circunstancias es totalmente normal que podamos sentirnos mal. Además, necesitamos nuestro proceso de recuperación, el cual hay que respetar.

Si experimentas síntomas que están relacionados con la tristeza, la desmotivación y la desgana, antes de creer que tienes una depresión, lo importante es que analices el punto en el que te encuentras de tu vida, que está sucediendo, y por qué te sientes así. Indaga en ti y comprende tus síntomas, te pueden aportar una información muy valiosa para que te conozcas mejor.

Lo interesante y beneficioso es que logres dejar de luchar contra lo que te sucede, y vayas más bien hacia el camino que te haga comprender los cambios que necesitas hacer en tu vida. Los sentimientos, las emociones y sensaciones que experimentamos tienen su sentido, una razón de ser. Te ayudan a mirar y explorar en ti, no para que le pongas una etiqueta a lo que te sucede y asumas un rol específico, sino para que sanes tu presente, haciendo lo que más conviene a tu naturaleza. En este punto es en el que una mirada hacia el interior, mediante la meditación, puede ayudar a comprender qué está pasando. Y, por supuesto, intentar tener una visión positiva y rodearte de personas que te animen, activas y vitales.

Imagen destacada vía: Pixabay / greekfood-tamystika

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