Las empresas, con el objetivo de ir renovándose cada día y conseguir estrategias más eficaces en los trabajos en grupo, han recurrido a algo que está en pleno auge, como es la inteligencia emocional. El disponer de trabajadores que sepan relacionarse, comunicarse y entenderse entre ellos es un valor añadido para cualquier grupo de trabajo, como iremos viendo a continuación.

En muchas empresas los trabajos en grupo resultan fundamentales, por la necesidad de desarrollar nuevas ideas y por realizar un trabajo multidisciplinar, en el que cada uno de los componentes aporte lo necesario desde la visión de su disciplina o especialidad concreta. Cuando el grupo es participativo y existe una buena relación entre los componentes, inevitablemente influye en los resultados y la eficacia de las estrategias a desarrollar. Un buen ambiente de trabajo siempre facilita que se puedan obtener mejores resultados.

Con la necesidad de crear nuevos métodos de trabajo, los empresarios y encargados recurren a técnicas que son propias de la psicología. Se ha demostrado que las personas que tienen un mayor grado de inteligencia emocional son capaces de crear un mejor ambiente de trabajo, un entorno constructivo con predisposición a compartir y crear interacciones positivas.

El hecho de tener equipos de trabajo donde sus componentes sepan conectar emocionalmente, aporta un valor adicional a estas relaciones laborales. Ya que supone que las personas conecten mejor, puedan comprenderse y la comunicación sea más eficiente y clara. Cuando hay una buena comunicación, y el ambiente es confortable, los resultados acaban llegando de una forma fluida.

¿Qué aspectos de la inteligencia emocional mejoran los trabajos en grupo?

Gracias a los estudios que se han realizado en los últimos años acerca de las emociones, la psicología positiva ha logrado hallar un concepto que aglutina una serie de habilidades de gran importancia. Este concepto es el de la inteligencia emocional, que se popularizó gracias a Daniel Goleman y su libro “Inteligencia emocional” publicado en 1995.

Para Goodman, Devadas & Hughton (1988): “un equipo de trabajo es un grupo pequeño de individuos (entre 4 y 9), organizados en una tarea e integrados en la estructura organizativa, con unos objetivos específicos y posibilidades de interacción frecuente (presencial o no). El objetivo con estos equipos es que cuenten con la información y con los recursos suficientes para poder tomar decisiones de forma autónoma.”

El concepto de la inteligencia emocional abarca muchas habilidades que están todas en relación a la gestión de las emociones. Entre ellas, para los trabajos en grupo destacan las siguientes:

Transparencia en la comunicación

Al poder intercambiar sentimientos y formas de pensar los vínculos se estrechan, aumenta la confianza y las relaciones son más significativas. La transparencia en la comunicación permite, además, que en los trabajos en grupo haya una mayor honestidad y claridad en las ideas. De esta forma se evita que haya malentendidos, rencores y un ambiente tóxico dominado por los prejuicios.

Este aspecto de la inteligencia emocional nos conduce a a crear un sentimiento de conexión entre los distintos integrantes del grupo. De forma que hay un mayor conocimiento de las propias emociones y de las personas con las que nos relacionamos. Esto puede suponer un mayor rendimiento dentro del grupo.

Capacidad de escucha y darse cuenta

Saber escuchar en un grupo de trabajo tiene un valor extraordinario. Se aportan muchas ideas y hay contribuciones de todo tipo, cuando hay una escucha toda aportación va sumando para llegar a lo que se está buscando. Asimilar lo que está diciendo otro componente del grupo ayuda a darse cuenta del valor y esfuerzo de cada opinión y punto de vista. Mediante este reconocimiento los integrantes del grupo se sienten con más confianza y entusiasmo para proponer ideas y expresar sus diferentes puntos de vista, entendiendo que las demás personas escuchan y los tienen en cuenta.

Establecimiento de normas y respeto mutuo

Para que el grupo esté unido y haya cierta organización entre sus componentes, el establecimiento de normas resulta esencial, al igual que el respeto mutuo. Es importante que se respeten las diferencias individuales, haciendo una integración de cada punto de vista que sea diferente. De esta forma se valida la contribución de cada persona, sin caer en los ataques y el aislamiento.

Estos factores propios de la inteligencia emocional, no tienen mayor relevancia si solo algunos componentes del grupo de forma individual los poseen. Lo importante es integrarlo dentro del grupo, para que esté presente como identidad de grupo. El reto consiste en estimular estas actitudes en todos los integrantes que conforman el grupo.

Factores que promueven la inteligencia emocional en el grupo

Los investigadores en inteligencia emocional centrada en los grupos, Druskat y Wolff, confirmaron que las personas emocionalmente inteligentes no generan, necesariamente, grupos emocionalmente más capacitados.
“Un equipo con miembros emocionalmente inteligentes no genera necesariamente un grupo emocionalmente más inteligente. Un equipo, como cualquier grupo social, tiene su carácter propio. Por lo tanto, la creación progresiva de una espiral autoreforzadora de confianza, de identidad grupal y de eficacia del equipo requiere algo más que la presencia de algunos miembros con comportamiento emocionalmente inteligente. Requiere una atmósfera en la cual las normas edifiquen capacidad emocional (la capacidad para responder constructivamente en situaciones emocionalmente incómodas) e influencian constructivamente las emociones. La inteligencia emocional de los equipos es más complicada que la individual, porque los equipos interactúan en un mayor número de niveles”

Estos autores identificaron tres factores que son los que promueven, de alguna forma, la inteligencia emocional en el grupo:

  • Sentido de identidad grupal.
  • Sentimiento de que hay efectividad en el grupo.
  • Confianza entre los integrantes del grupo.

Estos factores ayudan a promover la inteligencia emocional en el ámbito grupal. Lo cual implica poder responder de una forma constructiva ante situaciones emocionalmente incomodas. Ayuda, además, a facilitar un mayor desempeño y rendimiento por parte de cada miembro del grupo en todos los campos de actuación.

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