La psicología es una disciplina de las ciencias de la salud que fue constituida a finales del siglo XIX. Fue durante esa época, cuando se produjeron los primeros intentos de aplicar los hallazgos psicológicos conseguidos en los laboratorios de investigación a los distintos ámbitos de la realidad social. Lo que la psicología estudia está en constante cambio, por eso ha experimentado muchos avances desde entonces. A continuación veremos el crecimiento que ha experimentado la psicología y los distintos campos de estudio donde se aplica.

La psicología día tras día está en plena expansión. Su evolución va de la mano de nuestra evolución como seres humanos. Su principal fuente de estudio somos los seres humanos, y los fenómenos psíquicos que se producen a lo largo de nuestro desarrollo. Esto incluye todas las funciones y nuestras características como seres humanos: sexualidad, motivación, aprendizaje, etapas del desarrollo, memoria, percepción, personalidad; y todo lo que representa a nuestra psique y conducta en general.

La psicología está dedicada a estudiar las complejidades del comportamiento humano, como cabe esperar debe adaptarse constantemente a la realidad de nuestra evolución. Estos cambios que experimentamos se producen tanto a nivel cerebral y fisiológico, como a nivel conductual y relacional. La psicología trata de explicar, con la mayor precisión y eficacia posible, lo que nos lleva a comportarnos de forma saludable o de una forma que supone un deterioro que se ve reflejado en las diversas áreas en las que nos desarrollamos.

Es por esto, que la psicología está presente también en el ámbito social: educación, marketing, trabajo, familia, pareja, fenómenos de grupo, deporte, etc. En todas estas áreas se pueden presentar múltiples dificultades para una persona, que por distintas causas, no logre adaptarse de forma adecuada.

La psicología clínica es una de las especialidades de la psicología que se centra esencialmente en las dificultades, malestar subjetivo y sufrimiento, que puede tener un individuo a la hora de interactuar con su día a día, en las diferentes áreas donde se desarrolla. Sus investigaciones tienen en cuenta todos los factores, para la realización de una evaluación, diagnóstico y tratamiento. También para cualquier tipo de prevención de posibles causas que afecten a la salud mental y la conducta adaptativa.

La psicología está implicada en nuestras vidas

Como hemos visto, la psicología está implicada en todos los aspectos y áreas en las que nos desarrollamos como individuos. Es por ello que el estudio y manejo de esta disciplina conlleva una gran dificultad. Los seres humanos somos de una gran complejidad y estamos en constante cambio. Contando, además, con que cada uno de nosotros somos muy diferentes.

Un objeto de estudio como es el ser humano, y en concreto su conducta, su mundo emocional y sentimental, no supone una tarea fácil de estudio. La psicología no es una ciencia exacta, conoce bien sus limitaciones, y sería totalmente inocente que pretendiese conocer completamente al ser humano. El conocimiento acerca del ser humano podrá avanzar, podrán ir sabiéndose cada vez más cosas, pero nunca tendrá un fin, no es posible un conocimiento completo.

Por esto la psicología como ciencia, para desarrollar sus tratamientos, intervenciones y prevenciones se basa en las estadísticas, y en el mayor número de casos en los que ha funcionado una terapia. No puede asegurar que funcione para todas las personas por igual, pero si que tenga una validez lo más alta posible. Se intentan controlar todas las variables y factores posibles que estén interfiriendo con la terapia, incluso el propio psicólogo es un factor que influye en cómo se puede desarrollar la misma.

La psicología experimental es interesante en fenómenos observables, para que se pueda constituir una psicología empírica que logra tansformarse en experimental cuando esas observaciones se pueden controlar a través de un laboratorio, siendo objeto de medición. De tal forma, se constituyen los test que sirven como herramienta para los psicólogos a la hora de hacer una correcta evaluación y diagnóstico.

Es inevitable que la psicología esté implicada en nuestras vidas, ya que somos seres sociales que estamos interactuando constantemente con nuestro medio. El cómo nos relacionamos es un campo apasionante e interesante de investigación, para aprender más acerca de nosotros y de la formación de cada cultura.

La psicología cuenta con diferentes corrientes de intervención

La psicología se tiene que ir renovando constantemente, sus conocimientos van ampliándose, y en consecuencia, aparecen diferentes corrientes que ven a las personas desde diversos puntos de vista. Poder tener los diferentes puntos de vista para tratar a una persona, supone de un valor adicional. Los psicólogos que tienen esta flexibilidad, son los que se llaman psicólogos eclécticos. De esta forma el profesional se adapta lo máximo posible a su paciente.

En el desarrollo de la psicología experimental y conductual, fue apareciendo a su vez la psicología dinámica, con el psicoanálisis, que está centrado en conocer el mundo interno en referencia a los traumas, experiencias y vivencias del pasado que puedan estár influyendo negativamente en el presente de la persona. A su vez fue desarrollándose el humanismo, una corriente que estaba más centrada en el individuo, alejándose así de las estadísticas y de los métodos conductistas y experimentales.

En la corriente humanista la visión es holística, se tienen en cuenta todos los aspectos de la persona, incluido su ambiente, pensamientos, emociones, sentimientos, percepciones y conducta. También entiende al individuo como un todo, por lo que el dolor físico también puede estar en relación con cualquier sufrimiento, conflicto o dolor emocional.

La terapia cognitivo-conductual ha sido la que más ha representado a la psicología clínica, debido a que se ha probado la eficacia de sus tratamientos. Esto no significa que sea la más completa ni la mejor opción para la mayoría de los casos, sin embargo, es la que por su validez, se estudia en el ámbito académico. En la evolución de esta terapia han aparecido las terapias de 3ª generación, entre las que destaca el mindfulness. Recientemente considerado como uno de los tratamientos más efectivos para tratar el estrés. Basándose en la atención plena, el mindfulness nos ayuda a relajarnos, concentrarnos y permanecer en el momento presente. Ya que nuestra ansiedad aparece, sobre todo, cuando nuestra mente está centrada en la cavilación del futuro y la rumiación del pasado.

Guardar

Guardar