El mindfulness, aunque se ha popularizado actualmente en nuestra sociedad, es una técnica milenaria que procede de la meditación. Esta técnica también llamada atención plena o conciencia plena ha sido fuente de muchas investigaciones, sobre todo en el ámbito de la psicología positiva, de donde se extraen sus beneficios y su aplicación como terapia.

Aunque hayas oído y leído mucho sobre el mindfulness es posible que no te haya quedado claro del todo en qué consiste. A lo largo de este texto vamos a ver en qué consiste esta técnica de la que tanto se habla. También veremos algunos de sus beneficios que ya han sido comprobados, e indagaremos en su sentido y lo que es capaz de aportar a nuestras vidas.

 

 

Suele haber una gran confusión con los conceptos que se utilizan para denominar a esta técnica. Lo cierto es que el mindfulness procede la meditación y toma este nombre al ser una técnica específica que se centra sobre todo en la atención plena. La ciencia prefiere hablar de mindfulness que de meditación, y ha centrado todos sus esfuerzos en comprobar lo que puede aportar a nuestras vidas la atención plena. Actualmente se han obtenido esperanzadores resultados al respecto.

Lejos de las definiciones que se le pueda dar a este concepto, lo importante acerca de esta técnica es su práctica y que sea ejercitada mediante nuestro compromiso, hasta que llegue a resultar un hábito. El conocimiento, la teoría y todo lo que podamos leer sobre el mindfulness no tienen ninguna importancia si no se practica. La única forma de hacerse una idea y de saber bien en qué consiste es practicar el mindfulness. Esto es algo que es importante que quede claro.

¿Para qué necesitamos el mindfulnees?

Reflexiona… El mindfulness no ha llegado a occidente precisamente en este momento por casualidad. Los investigadores de las ciencias de la salud han puesto todo su interés en esta práctica por una razón, y es por el modo de vida que hemos adquirido en estos tiempos. Los cambios que se han ido sucediendo han sido de gran envergadura, esto ha supuesto tener que adaptar nuestras mentes a muchas cosas para las que no estamos preparados.

Hoy día es muy común cosas que nos están perjudicando gravemente a la salud. Es común el estrés, la ansiedad, la represión de las emociones, la falta de espontaneidad, las relaciones tóxicas, los conflictos con el trabajo, con la pareja y la familia, etc. Vivimos en un mundo algo caótico, que sin duda hemos creado nosotros. Estamos desbordados por un mundo gobernado por las tecnologías. Nos cuesta tomar decisiones profundas, que hayan sido reflexionadas, porque tenemos que hacer las cosas lo más rápido posible para ser eficientes en un ambiente muy competitivo.

 

 

Pedimos a gritos soluciones, poder salir de esta dinámica autodestructiva. Pedimos ser más humanos en un mundo en el que nos estamos deshumanizando. ¿Qué salidas hay? ¿Qué camino hemos de tomar? ¿Se puede salir del sufrimiento que nos estamos generando? Estas son preguntas a las que procura dar respuesta la psicología positiva. Es por ello que surge la aparición del mindfulness, debido a que los investigadores necesitan terapias alternativas a las que ya tenemos. Estas terapias tienen más que ver con la profundidad de nuestro ser, para indagar en nuestras potencialidades y hacer un uso de las emociones más saludable.

Ante tanto vaivén necesitamos parar un poco, escucharnos y atender a nuestras necesidades reales. Hemos descuidado aspectos fundamentales de nosotros, y hay que volver a generar hábitos que nos hagan sentir el dolor sin pasar por un sufrimiento constante innecesario. Necesitamos generar hábitos saludables, que nos permitan relacionarnos con nosotros mismos y con los demás de una forma más honesta y profunda.

Para estas cuestiones tan importantes necesitamos el mindfulness, para que hagamos un reaprendizaje acerca de todo lo que está yendo mal en nuestras vidas. Siendo la buena noticia que la solución está en nosotros mismos, y esto realmente es esperanzador.

Los beneficios y el sentido del mindfulness

Desde la psicología positiva se han investigado los beneficios de mindfulness, y se han obtenido resultados muy prometedores, por eso no es de extrañar que este tipo de investigaciones se estén ampliando y su crecimiento sea imparable. Entre lo que se ha comprobado estos son algunos de los beneficios más destacados de la práctica del mindfulness:

Disminución de la ansiedad y el estrés

Nos ayuda a disminuir nuestra ansiedad y estrés. Estos son algunos de los síntomas habituales en la vida que llevamos actualmente, muy pocas personas escapan de estas grandes bestias que se apoderan de nosotros. El mindfulness nos aporta con sus ejercicios las claves para disminuir el estrés que nos provocan muchas de las situaciones que vivimos.

Aunque haya circunstancias y adversidades por las que sea inevitable pasar, lo que sí podemos hacer es modificar nuestra actitud ante ellas; y esto es lo que realmente nos va hacer disminuir las tensiones, adoptando otra actitud más calmada, relajada y, sobre todo, saludable. Centrarnos en el aquí y ahora, en el momento presente, nos distancia de las preocupaciones y los pensamientos que están constantemente hurgando en el pasado y el futuro.

 

Concentrarte, prestando atención a lo realmente importante

La atención plena permite que ejercitemos nuestra concentración, para dirigir nuestra mente y nuestros pensamientos donde nosotros necesitemos. Adquiriendo el hábito de aprender a concentrarnos, nos alejamos de las distracciones para acercarnos a lo que nos beneficia y nos trae paz a nuestra vida.

¿Hacia dónde necesitamos centrar nuestra mente? Sobre todo a la calma, y a que tengamos la sensación de que no va por donde ella quiere sin ningún control. Nosotros la dirigimos y el mindfulness nos ayuda a observar nuestros pensamientos para que sepamos de dónde proceden y qué sentido tienen.

Gestión emocional

El aprender a gestionar nuestras emociones es algo que también se ha popularizado mucho en estos últimos años, y viene de la mano del mindfulness. Las emociones son un problema cuando no les prestamos atención, cuando las reprimimos o las ocultamos. Habitualmente al no saber qué hacer con ellas, las tapamos e impedimos que se manifiesten. Bajo esta forma de actuar las emociones acaban apareciendo de una forma desproporcionada y manifestándose a través de nuestro cuerpo, generándonos enfermedades y sufrimiento.

¿Cómo nos ayuda la atención plena a gestionar mejor nuestras emociones? Esta técnica nos ayuda a que profundicemos mejor en nosotros y tengamos conciencia de lo que nos sucede y de lo que sentimos. Al ser más conscientes también de lo que pensamos y cómo lo hacemos, logramos comprender nuestras emociones, e identificar de dónde proceden. De esta forma vamos adquiriendo los recursos suficientes como para poder gestionarlas, y responsabilizarnos de ellas, sin tener que echar la culpa a los demás de que nos hayan generado esas emociones desagradables.

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