Por lo general, en esta sociedad actual tendemos especialmente a complicarnos la vida. Ser feliz se convierte en toda una odisea a la que pretendemos llegar, y no sabemos muy bien cómo. Buscamos la felicidad a través de múltiples caminos, creemos que está en el éxito, en los bienes materiales, en mantenerse joven y atlético, en cuidar lo mejor posible de nuestro aspecto y en cosechar muchas amistades. Para ser feliz en tu día a día vamos a darte algunas recomendaciones que quizás no esperabas.

Un error muy común es empeñarnos en ser felices a toda costa, cuando ser feliz es algo que simplemente se vive, no es algo que se atesore para luchar por ello y no soltarlo. Como bien sabemos la felicidad es algo intangible que además no se puede medir. Por eso, antes de nada, deberíamos cuestionarnos el concepto que tenemos acerca de la felicidad, no vaya a ser que estemos buscando donde no debemos.

Nos han inculcado y solemos creer que la felicidad es un producto de las circunstancias que vivimos, que tiene que ver más con lo que nos sucede que con lo que hacemos. Visto así, sería una cuestión de azar ser feliz o no. Pero, sin embargo, vemos como personas que viven en unas condiciones muy difíciles con circunstancias nada agradables son capaces de disfrutar de su día y ser felices, ¿cómo es posible esto? A continuación veremos una hipótesis sobre lo que significa ser feliz, y cómo puedes conseguir disfrutar de cada día, independientemente de lo desastroso que sea.

Para ser feliz hay que buscar en el lugar adecuado

Cualquiera de nosotros, seamos de dónde seamos, y por muy diferentes que parezcamos, tenemos todos algo en común, el mismo propósito: el anhelo para ser felices. De alguna manera u otra el ser humano siempre se ha embarcado en la aventura personal de ser feliz. Pero ¿por qué muchos, por mucho que se hayan empeñado a lo largo de su vida no lo han conseguido, y sin embargo otros fácilmente sí? Quizás la respuesta esté en que los que no han logrado ser felices en su día a día estaban distraídos buscando donde no debían.

Para que reflexiones mejor sobre esta idea comparto contigo una clásica historia sufí:

“Una noche, un hombre que regresaba a su casa encontró a un vecino debajo de una farola buscando algo afanosamente.
-¿Qué te ocurre?- preguntó el recién llegado.
-He perdido mi llave y no puedo entrar en casa- contestó este.
-Yo te ayudaré a buscarla-
Al cabo de un rato de buscar ambos concienzudamente por los alrededores de la farola,
el buen vecino preguntó:
-¿Estás seguro de haber perdido la llave aquí?-
-No, perdí la llave allí- contestó el aludido señalando hacia un oscuro rincón de la calle.
-Entonces ¿qué haces buscándola debajo de esta farola?-
-Es que aquí hay más luz- ”

Esta enseñanza ancestral nos habla de la pérdida de contacto con la realidad. Nos empeñamos en obtener asuntos tan profundos como la felicidad, en lugares insustanciales y banales donde lo que hallamos son más impedimentos y obstáculos, impidiéndonos ver lo más importante, y es que la felicidad no se encuentra en ningún lugar donde haya que buscarla. La felicidad se encuentra en uno mismo, en nuestra profundidad y naturaleza, formando parte de nuestra sabiduría, de nuestro crecimiento y desarrollo personal.

El día a día se puede hacer rutinario y amargo, siendo aburrido y difícil, pero la llave para disfrutar de él se encuentra precisamente en tu actitud, tu reflexión y tu energía para explorar la felicidad que se encuentra en tu interior. Cuando te atreves a recorrer el camino del descubrimiento personal, encuentras que todo lo que nos han vendido es humo, se desvanece por si solo, y nada tiene que ver con la auténtica felicidad.

Es en el conocimiento interior donde aprendemos a ser felices

La mayoría de las personas pasan por la vida sin haberse  conocido realmente. Lo cierto es que no nos han educado ni preparado para la reflexión ni para concedernos un tiempo valioso cada día para comprendernos y entendernos mejor. Vivimos muy alejados de nosotros mismos, con una armadura que nos hace incapaces de mostrar nuestro estado interno, tanto para los demás como para nosotros mismos. Esto forma parte del autoengaño del que la mayoría de nosotros hemos sido y somos presos.

En este mundo impaciente en el que vivimos queremos soluciones rápidas, que nos den las claves o lo que debemos de hacer para conseguir una mayor felicidad. Consejos para vivir una vida más feliz y ponernos en marcha para hacer cosas con las que no acabamos de comprometernos: hábitos saludables, una mejor actitud ante la vida, disminuir el estrés, gestionar las emociones, etc. Sabemos que todo esto realmente influye en nuestra felicidad, pero lo que realmente influye ante todo es el compromiso que adquiramos con nosotros mismos.

Si reflexionas e integras la idea de que la felicidad está en ti, comprenderás el valor del cuidado personal, de aprender a valorarte y estimarte como te mereces. Es así como acabas adoptando actitudes que van en consonancia a cómo te encuentras. Sin necesidad de tener que forzarte y obligarte a dar pasos, puesto que será algo que vayas necesitando honestamente en tu recorrido interno. Es por esto que por mucho que nos digan qué debemos hacer y cuáles son las claves para aumentar nuestra felicidad, todo esto no sirve de nada si no realizamos el ejercicio básico que es mirar hacia dentro, para reflejarlo hacia fuera.

Sabrás que estás en el camino correcto cuando adquieras compromisos con tu felicidad y vayas dando pasos hacia tu conocimiento interior. No pierdas tu tiempo en buscar recetas para ser feliz, dedícalo a ti, atendiendo a tus necesidades y motivaciones para explorar la felicidad que te ayudará a disfrutar de tu día a día.