Aunque nuestro entorno está en constante trasformación y nosotros cambiamos a cada momento, las personas tenemos cierta tendencia a aferrarnos a situaciones pasajeras, a sentimientos o elementos materiales que no son eternos. Aceptar los cambios con flexibilidad es esencial para alcanzar la felicidad. 

Esta actitud, de negación ante el cambio, conduce a la frustración y al malestar emocional. Por este motivo, resulta muy importante aprender a aceptar que nada es permanente y empezar a dejar que los cambios fluyan: para conseguirlo, la meditación es una técnica muy útil.

Aceptar el cambio a través de la meditación

La Ley de la impermanencia es un principio budista que nos enseña a comprender que la resistencia al cambio es un camino erróneo, ya que si hay algo imparable es la constante trasformación de cuanto nos rodea, de nuestro cuerpo y mente.

El principal motivo por el cual nos resistimos a los cambios es el miedo. Es fácil tener miedo a perder lo que tenemos, a que nos abandonen, a envejecer. Sin embargo, existe un aspecto muy positivo en el hecho de que todo cambie, y es precisamente que las malas situaciones y los momentos en los que estamos experimentando dolor tampoco son eternos.

Un caso muy común, que puede servirnos como ejemplo, sería este: podemos ver con frecuencia cómo personas que experimentan una separación, tras años de relación, se encuentran perdidas, sin saber qué hacer con su nueva situación. Esto sucede al tener la creencia de que un matrimonio, una relación, no cambiará en el tiempo, cuando es imposible tener esa certeza.

Elegir el camino de la aceptación ante los cambios nos ayudará a vivir en armonía, a afrontar con mayor entereza cuantos problemas se nos presenten en la vida y a mantener nuestro bienestar y paz interior.

Para conseguirlo es preciso, en primer lugar, interiorizar el hecho de que nada permanece. La meditación es un arma poderosa que te ayudará en este y en otros sentidos.

Beneficios de la meditación para aceptar el cambio

Los beneficios de la práctica de la meditación son numerosos: te enseña a frenar los pensamientos poco constructivos, te ayuda a calmar el cuerpo y a tomar consciencia del momento presente.

Cuando se practica meditación se experimentan importantes mejoras tanto físicas como emocionales, y se activa la parte más creativa de nuestro cerebro, de la que surgen los pensamientos positivos y las ideas.

Al poner freno al estrés psicológico y a los pensamientos negativos, estamos más preparados para entender y asumir ciertas realidades, como la impermanencia, y podemos hacerles frente con calma y sabiduría.

En las clases de meditación se aprenden técnicas de control mental, con ejercicios de atención plena, que nos muestran la capacidad que todos tenemos para elegir una actitud frente a la vida que sea más acertada y nos ayude a ser más felices.

Una vez que sabemos meditar, podemos hacerlo en cualquier momento que queramos y basta con unos diez minutos al día para que obtengamos buenos resultados.

Abrazar el cambio

Estamos en constante movimiento, y podemos luchar inútilmente o encontrar la belleza de esta realidad. Debido a que nada dura para siempre, las cosas buenas se aprecian más y los malos momentos sabemos que tampoco durarán para siempre.

Estar abierto al cambio nos abre a nuevas oportunidades, a crecer, a aprender, a vivir experiencias únicas. Si dejamos de aferrarnos a lo que tenemos y empezamos a soltar, a dejar ir, descubriremos que, en realidad, no necesitamos tantísimas cosas que, hasta el momento, creíamos esenciales para ser felices.

Con frecuencia, detrás del miedo a los cambios existe una falta de confianza en uno mismo que nos hace pensar que dependemos de objetos materiales o de personas para poder vivir en plenitud.

Estos miedos, en cambio, conducen a menudo a todo tipo de situaciones indeseadas, como relaciones destructivas, dependencias, adicciones, o a permanecer bloqueados y estancados, sin atrevernos a emprender nuevos caminos.

Afrontar las pérdidas

Cuando perdemos a alguien a quien amamos, el dolor puede ser tan fuerte que pensamos que jamás pasará. El sufrimiento de las pérdidas cuando muere un ser querido, o cuando una relación acaba, es perfectamente natural y no se debe huir de él ni negarlo. La clave está en experimentarlo con consciencia para después, poco a poco, dejarlo ir.

Aferrarse a todo aquello que amamos forma parte de nuestra naturaleza y no es fácil tener siempre presente que ninguna situación permanecerá en el tiempo. Por este motivo, es tan fuerte el sentimiento de pérdida.

En este sentido, la meditación también nos ayuda a calmar el dolor, a ser conscientes de lo que nos está ocurriendo y a reconocer que, por mucho que nos cueste creerlo, el inexorable paso del tiempo nos curará las heridas.

Las emociones cambian en nuestro interior de manera constante, por ello no es posible que un mismo estado emocional se mantenga sin transformarse. Las situaciones dolorosas, además, se convierten en muchas ocasiones en aprendizajes vitales que nos hacen más fuertes y nos impulsan a crecer.

La meditación como crecimiento personal

Gracias a la meditación podemos conectar las emociones con nuestro cuerpo, encontrando el bienestar que produce simplemente estar en calma con uno mismo. Además, meditar nos ayuda a alcanzar niveles muy altos de concentración, y a enfocar nuestra mente en lo que deseamos mejorar de nuestra vida.

De este modo, podremos centrarnos en nuestros objetivos, apuntando nuestra atención y nuestra energía en la dirección adecuada y visualizando todo aquello que nos gustaría conseguir.

La meditación es una práctica de enorme utilidad para alcanzar la felicidad: nos enseña a ser flexibles ante lo que no podemos controlar, como los cambios, y nos ayuda a encontrar las herramientas que tenemos en nuestro interior para tomar el control sobre nuestros pensamientos y nuestras emociones.

De esta forma, tendremos una mayor capacidad para centrarnos en nuestros objetivos, apoyándonos siempre en pensamientos sanos, positivos y constructivos.

Encontrar nuestros recursos interiores para afrontar la vida está a nuestro alcance, así como escoger el camino que nos aleje del malestar y nos acerque a la mejor versión de nosotros.

Meditar es la clave para encontrar una nueva perspectiva desde la que observar todo lo que nos ocurre, y es la llave de la felicidad para muchas personas.

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