Afortunadamente, cada vez son más las personas que se sienten interesadas por saber qué es la meditación. Probablemente, este interés tenga que ver con el hecho de que estamos viviendo un cambio de paradigma a todos los niveles y, para poder adaptarnos a los nuevos tiempos que vienen, todos necesitamos hacer una pausa. La vida que llevamos está llena de prisa, ruidos y, cada vez más, está consiguiendo agotar el sistema nervioso de muchísimas personas.

El hecho de meditar, más allá de lo que puedan creer las personas que no lo conocen, no se trata de alcanzar estados hipnóticos o de transportar nuestra mente a otras realidades. Tampoco se requiere que nos sumerjamos en profundos mundos silenciosos o que aspiremos a llegar a levitar. La meditación es algo mucho más sencillo que todo eso.

 

Fuente: Pixabay/sciencefreak

¿Qué es meditar?

Meditar es, ante todo, una práctica de atención y concentración. Se trata, sobre todo al principio, de un ejercicio de paciencia y constancia.

Meditar es, fundamentalmente, la no distracción, estar presente y ser capaces de observar la paz interior que todos llevamos dentro de forma natural.

El hecho de meditar nos ayuda a aprender a estar en calma y a alejarnos de la excitación habitual de nuestra mente. Consigue también separarnos de todos los estímulos sensoriales que nos rodean y que hacen que nuestra mente se disperse continuamente.

La meditación nos ayuda a sentirnos cómodos al conocer nuestra mente y ser capaces de observar sus distintos estados. Así mismo, nos permite crear un remanso de paz donde esa mente pueda descansar de su continuo ir y venir.

En definitiva, podríamos decir que la meditación es una técnica que consigue dar estabilidad a nuestra mente y consecuentemente también a nuestro cuerpo, emociones y pensamientos. Esa estabilidad logra que la mente no esté continuamente viajando del pasado al futuro y que deje de tomar decisiones por sí misma, como habitualmente solía hacer.

El verdadero y último significado de la meditación es conseguir estar siempre en presencia de lo que es y ser consciente de las distracciones. De esta forma podemos disfrutar de la paz, descanso y tranquilidad de la mente.

 

Fuente: Pixabay/suc

¿Por qué debería meditar?

Los beneficios que se han podido comprobar en personas que practican la meditación son muy numerosos. Por ejemplo, se ha observado que las personas que meditan habitualmente presentan un envejecimiento más lento en su cerebro. También se ha podido ver que la meditación puede reducir los síntomas de la depresión y ansiedad y mejorar la concentración. Así mismo, está demostrado que consigue cambiar la estructura biológica del cerebro.

De igual modo, se ha visto que las personas que meditan tienen un sistema inmunológico más activo, y que la tensión arterial se normaliza, en los casos en los que no lo estuviera. También la memoria y la calidad de sueño mejoran en gran medida.

Estoy segura de que después de leer algunos de los muchos beneficios que la meditación proporciona, estás deseando comenzar a meditar.


Consejos para meditadores principiantes

Ante todo, comienza con tranquilidad, no te agobies. Meditar es mucho más fácil de lo que puedas imaginar. En principio, lo importante es que tengas claro que quieres hacerlo y decidas que mereces hacer ese pequeño esfuerzo cada día. Piensa que la meditación puede ser un estupendo regalo que te hagas a ti mismo.

1) Comienza poco a poco: de la misma manera que a nadie se le ocurre empezar a ir al gimnasio y realizar rutinas tan largas como las que llevan a cabo los culturistas más experimentados, con la meditación, no podemos empezar queriendo meditar más de cinco o diez minutos al principio.

La primera semana de práctica ponte una alarma que te marque como mucho diez minutos. El hecho de quedarte con ganas de más te ayudará a disfrutar más de tu práctica.

2) Que tu boca sonría ligeramente: aquellas partes de nuestro cerebro que están implicadas en el bienestar se ven afectadas positivamente cuando sonreímos. Si mantienes una ligera sonrisa durante tu meditación la práctica será mucho más placentera.

3) Medita sin sueño y sin demasiada hambre: lo ideal es meditar cuando no tengas demasiado sueño y con el estómago vacío, pero nunca tanto como para que sientas hambre, ya que esto conseguiría distraerte.

4) Encuentra tu momento y tu lugar: procura que tu meditación sea siempre a la misma hora y en el mismo sitio, si es posible. Será más fácil que no abandones si consigues crear una rutina.

5) Cierra los ojos y respira: una vez sentado, con la espalda recta, en tu sitio preferido y alejado de ruidos y estímulos, comienza a observar tu respiración. Inhala despacio por la nariz y suelta el aire, también despacio, por la boca. Repite esta respiración varias veces, de forma consciente, hasta que vayas sintiendo que comienzas a relajarte.

6) Observa tu mente: una vez tranquilo, comienza a observar los pensamientos que llegan a tu mente. Al mismo tiempo, mantén la atención en tu respiración. Podrás observar que a tu mente llegan todo tipo de pensamientos, no te aferres a ninguno de ellos. Imagina que estás mirando al cielo y que los pensamientos son las nubes que tu observas sin más. No te subas en ninguna de esas nubes.

Después de un rato observando los pensamientos, puedes comenzar a poner tu atención e los espacios que hay entre ellos. Una vez hecho esto, podrás comprobar como, si no te dejas llevar por los pensamientos y solo los observas, cada vez aparecerán en tu mente con menor frecuencia. Esto te proporcionará una sensación de calma y claridad que en el estado normal de la mente es imposible de percibir.

 

Fuente: Pixabay/dolvita108

 

Si algún día no tienes demasiado tiempo, no dejes de hacerlo. Es mejor acortarlo que no hacerlo. El hecho de meditar cinco minutos es mejor que nada, te lo aseguro.

No obstante, además de dedicar ciertos momentos del día a meditar también puedes utilizar otros momentos del día a hacer pequeñas meditaciones que te servirán de mucha ayuda también. Como muestra te dejo un vídeo para que aprendas una sencilla meditación de tan solo un minuto.

 

 

 

Esta práctica la puedes llevar a cabo todo el tiempo que te apetezca. Te puedo asegurar que, aunque al principio te cueste un poco de trabajo concentrarte, una vez cogido el tranquillo es muy fácil y te costará dejar de hacerlo.

En conclusión, meditar cada día podrá permitirte ‘parar’, y experimentar de primera mano los beneficios de llevar una vida consciente. Y en eso puede ayudarte el método Crear Salud, que te guiará a la hora de establecer el hábito de meditar en tu día a día. Además, también te enseñará las bases para aprender a nutrirte adecuadamente y llevar una vida activa.

Anímate y prueba la app Siente – que puedes descargar aquí – y se convertirá en tu mejor compañera para guiarte en el camino de la meditación. Se trata de una metodología muy sencilla, que te abrirá las puertas del mindfulness y la psicología positiva, para mejorar tu bienestar y en definitiva, ser más feliz.

 

 


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