Vivimos en el mundo cuando amamos
Sólo una vida vivida para los demás merece la pena ser vivida

Albert Einstein

 

La felicidad de darse a los demás.

Albert Einstein, a través de esta frase, nos invita a reflexionar sobre lo que implica sentirnos útiles. Todos estamos conectados, y la clave de la felicidad personal está en dar lo mejor de nosotros mismos a los demás. Está comprobado científicamente que cuando sentimos que somos útiles a los demás se incrementan nuestros niveles de serotonina, la hormona conocida como la “hormona de la felicidad”. Entre las funciones de esta hormona, destacan las siguientes:

  • Regula el apetito y el sueño.
  • Regula la temperatura del cuerpo.
  • Hace que disminuyan los niveles de ira y agresividad.
  • Hace que el estado de ánimo no sufra picos, sino que se mantenga estable.
  • Aumenta el deseo sexual.
  • Regula la secreción de otras hormonas como por ejemplo la del crecimiento.

 

¿Es innata la bondad en el ser humano?

El ser humano, desde la más tierna infancia, busca hacer el bien a los demás. Existe una leyenda africana maravillosa que lo ilustra. Se trata de la leyenda del origen de la palabra Ubuntu.

 

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ValeriaRodrigues/Pixabay

 

Cuenta la leyenda, que en un lugar de África, un antropólogo que se encontraba en un pequeño poblado realizando diversos estudios de comportamiento a la tribu que lo habitaba, decidió proponer a un grupo de niños un juego. Iba a colgar una bolsa llena de caramelos de la rama de un árbol. Cuando él diese una señal tendrían que salir todos los niños corriendo y el primero que llegase sería el dueño de la bolsa y podría comérselos todos a su antojo. Cuando él dio la señal, los niños se dieron la mano y corrieron todos juntos hacia la bolsa de caramelos. El antropólogo, sorprendido, preguntó que por qué no habían competido por ella. Ellos respondieron:

–¡Ubuntu! ¿Cómo podría uno de nosotros ser feliz si los demás no lo son?

Ubuntu significa, yo soy porque todos somos. Si todos ganan, tú ganas. Es un concepto de bien universal y nos enseña que si los demás son felices, nosotros también lo seremos.

Esta palabra, por su concepto colaborativo, fue elegida para nombrar el sistema operativo Linux de código abierto.

El dinero sí puede dar felicidad

Michael Norton, profesor de Harvard Business School, en la conferencia TEDxCambridge que dio en noviembre de 2011, habla sobre diversos estudios que ha realizado, que demuestran que el dinero da la felicidad cuando no lo gastamos en nosotros mismos.

 

Norton ha comprobado que el nivel de felicidad de personas que han sido premiadas con la lotería no sólo no aumenta, sino que disminuye cuando destinaban el premio a satisfacer sus propios caprichos, además aumenta la desconfianza hacia el exterior, da la sensación de que todo el mundo va a querer aprovecharse de ellos.

Los ‘niveles’ de felicidad

Decidió realizar varios experimentos para comprobar si el nivel de felicidad aumentaba cuando un grupo de personas disponían de dinero para gastarlo libremente en sí mismos. Uno de estos estudios lo realizó en el campus de la Universidad de Columbia Británica, en Vancouver. Una mañana a un grupo de personas le dio dinero en un sobre con una nota que les animaba a gastárselo en sí mismos y a otro grupo, otro sobre con una nota que les pedía gastarlo en otras personas. Ambos grupos debían realizar los gastos antes de las cinco de la tarde. Unos recibieron el sobre con 5 dólares y otros con 20. Al final del día, comprobaron que esas personas habían realizado el gasto que se les había pedido y se les preguntó por su estado de felicidad. Los que habían gastado el dinero en sí mismas, no habían notado ningún cambio en su bienestar interior, sin embargo, los que habían destinado esa cantidad a otros, afirmaban que se sentían más felices. La cantidad que les tocó en suerte no había influido a la hora de sentirse mejor, lo que realmente había aumentado su felicidad había sido gastarlo en otras personas.

Daba la sensación de que este estudio no era lo suficientemente representativo en Canadá, ya que el nivel de vida de sus habitantes era bastante alto, con lo que decidieron hacer esta misma prueba en Uganda. En este país, cambiaba sustancialmente el modo de gastar el dinero, mientras en Canadá una chica había gastado el dinero destinado a otras personas en comprar un regalo a su madre, en Uganda, una mujer había pagado el tratamiento del hijo de un amigo que estaba gravemente enfermo. También extendió este experimento en empresas, equipos deportivos y lo que sacó en claro es que en los grupos de personas en los que los integrantes destinaron el dinero para los demás, obtuvieron mayor conexión y empatía entre el equipo que en los grupos que habían recibido la orden de gastárselo en sí mismo. Lo que demuestra Norton es que no importa en qué se destine esa cantidad, mientras sea para aumentar la felicidad de los demás, la del donante está garantizada.

Sintiéndonos mejor al apoyar proyectos de voluntariado

 

http://akshy.org/

Akshy.org

 

Otra manera de alcanzar mayores niveles de felicidad es destinando dinero a obras de caridad, está demostrado que esta acción aumenta nuestro bienestar. Existen estudios que representan que la actividad cerebral que se genera cuando sabemos que estamos apoyando a una buena causa es la misma que experimentamos cuando tenemos cubiertas nuestras necesidades básicas. A su vez, sentir que pertenecemos a un proyecto de voluntariado nos ayuda a sentirnos realizados, importantes y ser conscientes de que estamos dejando una huella en el mundo, no importa la magnitud de esta ayuda porque como decía la Madre Teresa de Calcuta “A veces sentimos que lo que hacemos es una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltase esa gota“.

 

Prácticas meditativas que aumentan la conexión con los demás

 

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A través de la meditación y la práctica de la atención plena, podemos trabajar la compasión. Entendemos por compasión la toma de conciencia del profundo vínculo que nos une a todos los seres humanos. Ser compasivo es apoyar al prójimo con todas las herramientas que estén en nuestra mano, pero sin cargar con la mochila de problemas que esa persona lleva cargada en su vida. Este estado sólo podemos conseguirlo cuando somos capaces de no emitir juicios, ni hacia nosotros mismos ni hacia los demás. Cuando llegamos a comprender que en la vida, los hechos son neutros, que no es necesario dotarlos de etiquetas. Podríamos decir que la práctica de meditaciones compasivas nos hace experimentar mayor felicidad cuando somos conscientes de que con nuestra actitud hacemos más fácil la vida de los demás.