La mejor manera de conectar con la parte creativa que todos llevamos dentro es siendo capaces de desterrar las capas de creencias e ideas erróneas que hemos ido acumulando alrededor de nuestro verdadero yo. Este es un viaje apasionante hacia nuestro interior y la herramienta más poderosa que todos tenemos a nuestro alcance es la meditación.

¿Todas las personas son creativas?

 

 

Todos los seres humanos estamos tocados con el don de la creatividad, desde que nacemos, pero no todos somos capaces de disfrutar plenamente de él. Cuando somos niños venimos repletos de ideas brillantes, no tenemos prejuicios ni ponemos freno a todas las grandes ocurrencias que nos vienen a la mente, sin embargo, a medida que vamos creciendo, esa creatividad se va marchitando, vamos asumiendo juicios de los demás, nos comparamos con otros y poco a poco vamos perdiendo esa esencia fresca que nos caracterizaba.

Otra característica del ser humano, relacionada directamente con la creatividad es la imaginación. La imaginación tiene un poder asombroso, nos dota de la capacidad para pensar en palabras, números e imágenes. Nos permite interpretar el mundo mediante las ideas y creencias que hemos ido acumulando desde nuestra experiencia personal. Pero si somos capaces de tener una visión propia del mundo también seremos capaces de modificar dicha visión y poder llegar a pensar de otro modo.

Ken Robinson, el experto mundialmente conocido en desarrollo del potencial humano, en su libro El Elemento, nos invita a descubrir nuestra pasión, ese descubrimiento, afirma, lo cambia todo. Cuando disfrutamos haciendo aquello que más nos apasiona desarrollamos toda nuestra creatividad, ese es el lugar donde siempre hemos querido estar.

A medida que vamos creciendo, todo aquello que nos va sucediendo afecta a nuestra creatividad, y a la percepción que tenemos de ella. La mirada creativa no sólo afecta a lo que aportamos al mundo sino también a lo que pensamos y sentimos acerca de él. Por eso es tan importante reiniciar la conexión con nuestra verdadera pasión.

¿Cómo puede la meditación hacer que fluya la creatividad?

 

Fuente: Pixabay/Hans

 

Numerosos estudios han demostrado que la meditación transforma nuestra estructura cerebral aumentando la atención y ayudándonos a seleccionar estrategias y estructuras de pensamiento beneficiosas. El hemisferio izquierdo es el encargado de tareas analíticas, precisas, calculadoras y estratégicas, mientras que el hemisferio derecho es el que sustenta la parte creativa e intuitiva del ser humano. Se ha demostrado que a través de la meditación se consigue silenciar el hemisferio izquierdo y dar mayor protagonismo al derecho, lo cual está estrechamente relacionado con dejar volar nuestra imaginación y creatividad.

¿Cómo podemos realmente llegar a descubrir nuestra pasión?

 

 

A través de la meditación y la atención plena podremos cultivar “la mente de principiante”, esa actitud que nos hace estar presentes y poder sorprendernos y maravillarnos con todos los detalles que nos rodean como cuando éramos niños. Es esa “mente de principiante” la que nos ayuda a conectar con nuestra creatividad esencial, pura y sincera. Si observamos a un niño dibujar, podemos apreciar que cuando dibuja, simplemente está dibujando, está plenamente centrado en lo que está haciendo en ese momento y comunicándose incluso con su propio dibujo, si un adulto se pusiese al lado del niño a compartir ese espacio de creatividad, seguramente estaría realizando el dibujo pero su mente, mientras tanto, estaría danzando de un pensamiento a otro sin llegar a estar presente del todo en el disfrute del dibujo en sí.

Es por eso, que si conseguimos estar presentes y conectar con nuestro interior, desarrollaremos un bienestar que nos hará darnos cuenta de cuáles son las capacidades más destacadas que poseemos dentro de nosotros y seremos capaces de desarrollarlas y poder mostrarlas al exterior.

Una práctica útil para poder aprovechar al máximo tu creatividad

 

 

Es aconsejable dedicar unos minutos a meditar antes de emprender cualquier tarea que precise de nuestra creatividad e inspiración, es una manera de conectar con lo mejor de nosotros mismos, relajarnos y dejar fluir todo lo bueno que podamos aportar. Podemos realizar esta práctica incluso en nuestro lugar de trabajo.

Si se trata de una oficina, por ejemplo, podemos escoger una postura cómoda en nuestra silla, colocar las manos relajadas sobre las piernas y pisar firmemente el suelo, dedicamos unos segundos a realizar respiraciones profundas y después tomamos conciencia de cómo está nuestro cuerpo, sentimos si tenemos tensión en alguna parte del mismo. Después tomamos conciencia, seguramente vendrán a nuestra mente pensamientos que no tendrán nada que ver con el proyecto al que vamos a dedicar la meditación, pero no importa, amablemente los invitamos a apartarse de nuestra atención.

Puede ser de gran ayuda visualizarnos en un espacio abierto y agradable, en una postura cómoda y abriendo una caja de madera llena de regalos en forma de ideas; podemos ir viendo qué ideas van saliendo de la caja, sin juzgar, escogiendo las que nos interesan para esta ocasión y dejando volar las que no nos convienen en ese momento. A través de esta práctica podemos llegar a tomar conciencia de la gran fuente de inspiración que somos nosotros mismos.

Si fuésemos capaces de regalarnos diariamente unos minutos dedicados a este tipo de prácticas todos gozaríamos de unas mentes más abiertas, flexibles y capaces de aportar ideas frescas en cualquier ocasión. Merece la pena deshacerse de viejas creencias, ideas limitantes y complejos que se han ido adhiriendo a esa gran joya que es nuestra creatividad.

Gracias a la meditación podemos dejar de lado juicios y viejas creencias que llegan a bloquear la parte creativa de nuestro cerebro.

 

 

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