La falta de concentración y las distracciones tienen mucho que ver con nuestro rendimiento. Si eres capaz de reconocer que tienes este problema, aquí encontrarás la manera de combatir esa falta de concentración y mejorar tu capacidad de atención.

No obstante, no te creas que son pocas las personas que sufren falta de concentración. Desafortunadamente, es un mal muy común en nuestros días. Es bastante difícil concentrarse en un mundo que cada vez nos ofrece más variedad de estímulos.

No hace tanto tiempo. lo normal era hacer una tarea en cada momento. Sin embargo, actualmente se considera muy productivo el hecho de desempeñar varias tareas a la vez. Lógicamente, si hacemos tantas cosas a la vez, la concentración será menor, no podría ser de otra manera.

 

 

Fuente: Pixabay/geralt

Hacemos muchas cosas y muy rápido

Además de la manía multitarea que caracteriza a nuestra sociedad, tenemos también que añadirle el elemento de la rapidez. Si no eres lo suficientemente rápido seguramente no interesas demasiado en nuestro vertiginoso mundo. ¿Cuántas veces nos impacientamos, por ejemplo, con un camarero que se toma su tiempo para ponernos un café? Y es que todos estamos muy bien adiestrados para adorar a la diosa velocidad.

Es por todo esto que, poco a poco, hemos ido perdiendo la capacidad de concentración, propia de hacer una cosa en cada momento y a un ritmo tranquilo y agradable. Muchas personas ni siquiera se acuerdan de lo grato que resulta hacer las cosas ‘a fuego lento’.

No obstante, la falta de concentración es algo que se puede solucionar. Podríamos decir que la concentración se trata de otro músculo que necesitaremos ejercitar para poner en forma.

Comenzaremos por entender que hábitos de vida fomentan la capacidad de concentración.

Come adecuadamente

El hecho de alimentarnos bien es muy importante para todas las funciones que lleva a cabo nuestro cuerpo. Particularmente, el consumo de glucosa para el cerebro y la capacidad de concentración es básico. Así mismo, es extremadamente importante comer de manera consciente y tranquila.

El Dr. Ewan C. McNay y el Dr. Paul Gold, de la Universidad de Yale en Estados Unidos, llevaron a cabo una investigación muy importante al respecto. Con su trabajo pudieron medir los niveles de azúcar en el sistema nervioso de las ratas. De esta forma, pudieron observar que el hecho de concentrarse para salir de un laberinto hacía que la glucosa disminuyera significativamente. De ahí se pudo deducir que la glucosa es el combustible del cerebro de la misma manera que la gasolina lo es para el coche.

Así mismo, los humanos, para poder mantener nuestro nivel de concentración necesitamos un aporte continuo de glucosa en nuestro cerebro. Pero es muy importante que esta glucosa se suministre de manera continua, lo que se consigue con una dieta rica en cereales integrales y legumbres, nunca con azúcar o productos refinados.

 

Fuente: Pixabay/422737

Duerme bien

Todos sabemos que el dormir mal o poco repercute en nuestra productividad, salud y estado de ánimo. Además, si no dormimos bien tendremos mayor propensión a enfermedades, ya que nuestro sistema inmunológico no se encontrará en las mejores condiciones.

Cuando estamos descansados nuestra capacidad de concentración es mucho mejor, por lo que tenemos que procurar dar a nuestro cuerpo el descanso que necesita. Lo ideal es dormir un mínimo de 7 horas sin interrupción, el máximo dependerá de cada persona.

Introduce espacios de silencio en tu vida

El ruido, las prisas, y el ajetreo contribuyen, en gran medida, a que nuestra atención se disperse. Por eso te recomiendo encontrar la manera de introducir el silencio en tu vida.

La mejor práctica es la meditación. Un rato de meditación cada mañana hace verdaderas maravillas  Reserva 10 o 15 minutos cada mañana para meditar. Encuentra un sitio tranquilo y cierra los ojos. Haz unas cuantas respiraciones profundas y lentas, para que el cuerpo se relaje todo lo posible. Después, solo tendrás que esperar a que aparezcan los pensamientos y observarlos. Imagina que son nubes y que van apareciendo por el cielo azul que es tu mente. Lo único que harás será observarlos y dejar que pasen. Permanece en ese estado de observación durante los quince minutos. Al terminar, respira profundamente de nuevo.

Esta sencilla práctica meditativa conseguirá serenar tu mente y repercutirá, durante todo el día, en tu capacidad de concentración.

Pequeños ejercicios de concentración

Además de una dieta adecuada, dormir bien y meditar, también puedes practicar estos sencillos ejercicios que te ayudarán a incrementar tu concentración. Al principio te costarán un poco, pero con constancia irás notando como mejoras.

  • Visualiza una imagen: con los ojos cerrados, piensa en una figura geométrica (triángulo, círculo o cuadrado). Concéntrate en ella, imaginándola con toda tu fuerza. Intenta que los pensamientos que acudan a tu mente no borren esa imagen. Al principio comienza con tiempos cortos y ve aumentando según te sea más fácil. Con el tiempo podrás complicar las figuras.
  • Visualiza un color: de la misma manera, visualiza un color. Piensa en él durante 20 segundos para empezar. Con el tiempo irás incrementando el tiempo. Más adelante podrás poner el color en las figuras geométricas del ejercicio anterior. Y ya sabes, no dejes que los pensamientos te desvíen de la atención que estás poniendo en ese color.

 

Fuente: Pixabay/ Devanath

 

  • Observa un punto: dibuja un círculo negro pequeño en una hoja de papel en blanco. Centra tu mirada en él, durante todo el tiempo que puedas. Después, cierra los ojos y mantén la imagen en tu mente.
  • Escucha un sonido: elije cualquier sonido que oigas a tu alrededor. Podría ser el canto de un pájaro o el sonido de un reloj. Pon toda tu atención en el sonido y en el espacio que existe entre los distintos sonidos. Mantén tu atención en ello durante uno o dos minutos.
  • Observa tu cuerpo: habitualmente somos poco conscientes de lo que pasa dentro de nuestro cuerpo. Por eso, pon toda tu atención en tu percepción corporal. Intenta sentir que pasa dentro de ti. Cómo te sientes, física y emocionalmente. Observa también lo que perciben tus sentidos. Céntrate en los olores o en la textura de algo que estés tocando. No le pongas nombre, simplemente sé consciente de todas estas sensaciones.

 

Llevando a cabo estos sencillos ejercicios, poco a poco, notarás que tu nivel de concentración mejorará y con ello el placer de disfrutar de cada momento.

 

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