Nuestra vida transcurre entre prisas y ajetreos diversos. La tendencia es poner la atención en todo lo que ocurre fuera de nosotros. En un momento de cambio como el que estamos viviendo, el hecho de mirar en nuestro interior se convierte en una necesidad. La meditación es el mejor camino para volver a encontrar aquello que realmente somos.

Nos vemos empujados a mirar hacia afuera

La sociedad, que entre todos hemos creado nos empuja de forma continua a engalanar cada vez más nuestra periferia. Nuestra imagen, nos dicen, es lo primero que debemos de atender. Gracias a esta imposición, se ha creado un gran mercado en el mundo de la imagen. Los gimnasios, los centros de belleza y las tiendas de moda son, actualmente, los grandes lugares de culto, donde las personas se congregan de forma masiva.

Además de la imagen física, el acicalamiento exterior pasa también por tener un currículum impecable. Cuantos más títulos, masters o cursos tengamos en nuestro haber, mucho más valdremos. También podríamos incluir aquí que una persona con poca cultura o que no sepa los suficientes idiomas, es probable, que encuentre pocas oportunidades en un mundo tan competitivo.

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Curiosamente, a base de tanto ir hacía afuera, hemos olvidado nuestro interior. ¿Quién valora a una persona por los valores que tiene? Es algo que se pasa por alto demasiado a menudo.

Es más, muchísimas personas podrían pasar horas hablando de si mismas sin conocerse interiormente ni lo más mínimo. Podrían hablar de lo que han logrado o esperan logran a nivel exterior pero nunca de cómo se sienten o de cómo creen que son.

Todo esto es normal si nos damos cuenta del ritmo tan frenético que lleva nuestra vida. Vivimos saltando de meta en meta y nos olvidamos de disfrutar del trayecto. Al mismo tiempo, como nuestra atención se centra en el exterior nos olvidamos de que existe un mundo interior muy rico y desconocido.

Mirar hacía el interior se hace imprescindible

Afortunadamente, este tipo de vida comienza a hacer aguas por todas partes. Son muchas las personas que viven situaciones de ansiedad, depresión y otras enfermedades que se relacionan con el estrés. El consumo de medicamentos que alivian los síntomas de estas enfermedades se ha disparado. Sin embargo, son muchas también las personas que prefieren encontrar soluciones alternativas que vayan a la raíz del problema.

La meditación, según se ha podido comprobar a través de diversos estudios, es un estupenda herramienta para conseguir vivir de un modo más tranquilo y saludable. Así mismo, es una maravillosa manera de viajar a nuestro interior.

No debemos de creer que el viaje al interior es un regreso al vientre materno. Este viaje consiste en llegar a despertar y reencontrarnos con la Vida con mayúsculas. De esta forma, accedemos a las potencialidades propias de cada persona, reconciliándonos con las diferencias entre unos y otros.

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El hecho de meditar nos acerca a la felicidad verdadera sin importar lo que suceda a nuestro alrededor. Cuando alcanzamos esta felicidad, afrontamos lo que ocurre en nuestro cuerpo o en nuestra mente sin tensión. Al desaparecer la tensión, aparece la genuina naturalidad que yace en nuestro interior y, con soltura, vivimos lo que aparezca en nuestra vida.

Incluye la meditación en tu vida

Si llevas tiempo pensando en la posibilidad de comenzar a meditar te aseguro que es muy fácil. Para comenzar no necesitas hacer un curso ni nada parecido. Con que dispongas de 15 o 20 minutos todos los días es suficiente.

No te imagines que hacen falta grandes cosas para empezar a meditar. Con un poco de constancia y unas pequeñas reglas se puede comenzar y experimentar resultados muy pronto. Si dedicas todos los días un ratito a la meditación empezarás a sentir como tu forma de ver la vida cambia. Las situaciones que antes te parecían angustiosas se convierten en simples retos a resolver. Incluso aquellas personas a las que antes difícilmente soportabas comenzarán a parecerte muy diferentes.

Cómo comenzar

– Reserva 15 minutos: lo primero es decidir en que momento del día te viene mejor meditar. Una vez decidido, procura no cambiar la hora ya que así crearás un hábito. Necesitas encontrar un sitio tranquilo donde no seas molestado.

La mejor postura es sentado, puede ser en una silla o en el suelo. Programa una alarma que te avise al terminar el tiempo, para que puedas estar tranquilo.

– Observa tu respiración: comienza haciendo una inspiración profunda y observa conscientemente la sensación que te produce la entrada del aire. Intenta mantener unos segundos el aire dentro de tus pulmones. Ahora exhala muy despacio. Repite esta secuencia diez veces, sin dejar de poner tu atención en el acto de respirar.

– Observa tus pensamientos: después de las respiraciones seguro que te encuentras muy relajado. Es el momento de comenzar a observar los pensamientos que llegan a tu mente. Es muy importante que no te dejes llevar por ellos. Solamente observa y deja que se marchen.

– Utiliza un mantra: si te cuesta mantener la observación de tus pensamientos y tu tendencia es a dejarte llevar por ellos, puedes utilizar una palabra. Puede ser un mantra o cualquier palabra que te inspire tranquilidad. Tendrás que repetirla muy lentamente en tu mente como si se tratara de un sonido en cámara lenta, con eco. Deja que la palabra se diluya muy despacio. En cuanto aparezca un pensamiento, vuelve a pronunciar mentalmente la palabra elegida.

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– Abre los ojos y observa: una vez terminados los quince minutos abre los ojos y quédate en calma. No te muevas de momento. Solo observa tu alrededor de forma tranquila. Podrás percibir que todo a tu alrededor está dotado de una paz que antes no tenía. Poco a poco, comienza a mover tus manos, tu cuello, tus brazos y levántate.

Te habrás dado cuenta de la sencillez de la meditación. Es muy importante que no te critiques o te juzgues acerca de cómo has meditado. Cualquier resultado es válido. El hecho de sentarte a meditar, aunque te hayas distraído constantemente, ya marcará una diferencia en tu vida.

La meditación, como todo en esta vida, es cuestión de ir cogiendo forma. Con un poco de dedicación y constancia, conseguirás incluir un hábito en tu vida muy difícil de eliminar.

¡La meditación engancha!  Te lo aseguro.