La meditación es una práctica que conlleva numerosas ventajas y beneficios a quienes deciden practicarla. Muchas de ellas inciden directamente sobre el estudio y la concentración, lo cual consigue mejorar los resultados académicos en los estudiantes. Así pues, vamos a ver cómo influye la meditación en los estudios.

¿Qué es el mindfulness?

En primer lugar, queremos comentarte en qué consiste el mindfulness, ya que esta es la técnica de meditación en la que vamos a enfocarnos. Pues bien, el mindfulness consiste en meditar, pero centrándote en lo que estás viviendo en el presente. Cuando meditas practicando esto, consigues centrar toda tu atención en el momento que estás viviendo en la actualidad. Todo ello utilizando una conciencia plena y observándolo todo con interés, curiosidad y aceptación. No se trata de que juzgues el por qué te encuentras en dicha situación ni que te centres en momentos pasados y futuros, sino que te centres en cómo estás ahora y qué quieres cambiar.

Esto te permite tomar decisiones mucho más específicas para mejorar tu presente al corto y medio plazo. De esta forma, el largo plazo vendrá cargado de buenos resultados y frutos positivos que recoger.

En definitiva, esta técnica consigue que te relaciones directamente con aquello que te ocurre aquí y ahora. Ya que solo así podrás trabajar conscientemente con aquello que te aflige.

Fuente: raiPR / Pixabay

¿Cómo influye la meditación en el estudio?

Ahora que tienes una idea más clara acerca del mindfulness debes entender que llevarlo a cabo te proferirá cuantiosos beneficios en tu vida académica. A fin de cuentas, meditar es un ejercicio intelectual que fomentará tu concentración y el desarrollo de mecanismos mentales que te permitirán afrontar las jornadas de estudio de una forma más productiva y eficiente.

Así pues, vamos a ver más detenidamente cuáles son estos beneficios.

Tendrás menos estrés

Así es, al tener una idea más real, consciente y consecuente de cuál es tu situación actual, tu mente estará mucho más sana y más libre de estrés. Además, podrás encarar cualquier preocupación que se derive de tu rutina académica de una forma más efectiva, evitando así entrar en pánico en momentos de mucha presión como los periodos de exámenes o las entregas de trabajos.

Cuando meditas, serás capaz de dejar tu mente en blanco y centrarte en lo que tienes entre manos dejando a un lado cualquier problema o preocupación que pueda distraerte y que sea ajena a tus estudios.

Te sentirás más feliz

Independientemente de tus resultados académicos, te sentirás mucho más feliz. Esto se debe a que conseguirás incrementar tu alegría interior al poner tu atención en tu autoestima y en tus progresos y no únicamente en los resultados que obtengas en tus estudios.

Mejora de la concentración

Si eres estudiante, bien sabrás lo importante que es la concentración a la hora de estudiar y asimilar los conocimientos necesarios. Pues bien, la concentración se basa mucho en el autoconocimiento psicológico y en tu capacidad para apartar el aluvión de ideas que no tienen que ver con lo que estás estudiando en un momento concreto.

Meditando conseguirás mejorar tu quietud mental. A fin de cuentas, vivimos en un mundo en el que cada vez hay más estímulos, lo cual puede perjudicarte si tu atención se dispersa. Al practicar cada día la meditación lograrás controlar tu mente y no identificarte con cualquier idea aleatoria que ronde tu cabeza. Por el contrario, podrás hacerlas a un lado y centrarte mucho mejor.

Por último, destacar que controlando la respiración también potenciarás tu concentración durante el estudio, lo cual también se ejercita al practicar mindfulness. 

Fuente: caio_triana / Pixabay

Mejorarán tus relaciones personales

La vida académica tiene un componente muy importante que son las relaciones personales.  Relacionarse adecuadamente, tanto con los profesores como con los compañeros, es imprescindible para que tu experiencia en el ámbito académico sea favorable y enriquecedora para ti.

Y te preguntarás, ¿y qué tiene que ver esto con el mindfulness? Pues tiene que ver, y mucho. En primer lugar, conforme te acostumbres a practicarlo conseguirás conocerte muchísimo mejor. Por ende, tendrás tus necesidades emocionales y psicológicas mucho mejor definidas y podrás cuidarte a ti mismo con mayor facilidad.

Y esto influirá muy positivamente en tu autoestima, algo vital para entablar relaciones sanas con los demás. Por otro lado, también te beneficiará ya que podrás centrarte en relacionarte con quienes verdaderamente encajen contigo, lejos de intentar incluirte en grupos que no te beneficien o que no te aporten lo que necesites.

Reducirás la ansiedad

Aunque es cierto que hay personas que sobrellevan muy bien los periodos de estrés, no está de más meditar para conseguir paliar la ansiedad. La vida del estudiante puede ser muy estresante ya que, generalmente, los periodos de entregas de trabajos y exámenes están todos aglutinados y en diferentes etapas se vive una presión bastante más alta que en el resto del curso.

Meditar, al menos una vez al día, puede ayudarte a relajarte y a ordenar tus ideas y tu mente para que tu organización sea mucho mejor. De esta forma, desarrollarás mecanismos para gestionar tu nerviosismo y trabajar mejor bajo presión.

Fuente: PublicDomainArchive / Pixabay

Iníciate en el mindfulness 

En definitiva, esta técnica de meditación puede ayudarte muchísimo en tu vida estudiantil. Así pues, para que sepas cómo podrías iniciarte, te daremos algunos consejos.

  • Debes buscar un lugar tranquilo donde meditar. Al menos al principio. Con la práctica podrás hacerlo en cualquier lugar, pero para iniciarte es mejor un lugar que te inspire tranquilidad.
  • Lo ideal es que empieces poco a poco meditando diez minutos al día para después ir incrementando el tiempo conforme te sientas cómodo con esta práctica.
  • La constancia es muy importante por lo que deberás meditar cada día al menos diez minutos. De lo contrario, no verás el cambio ni el avance en tus facultades de concentración y en tu capacidad de estudio.
  • No te rindas si las primeras veces no sabes cómo hacerlo. Alcanzar los diferentes estados mentales lo es fácil pero la práctica hace al maestro.

Así pues, si eres estudiante y quieres mejorar tu productividad y sentirte mejor contigo mismo y con los demás, la meditación y el mindfulness son la clave. 

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