El sentimiento de inseguridad está en muchas ocasiones arraigado a nuestra propia personalidad y, aunque creamos que forma parte de nosotros, vencer la inseguridad es posible. Resulta desagradable experimentar esta sensación, puesto que nos afecta en todas las áreas de nuestra vida, por eso es importante que nos atrevamos a aumentar nuestra seguridad. A continuación veremos cómo…

Esta sensación de inseguridad que nos inunda y limita nuestras acciones, ilusiones y sueños, aparece como una voz interna que nos dice que no somos capaces de hacer algo. Acostumbramos a escucharla, a hacerle caso y a sentir que nos somos capaces de conseguir lo que nos gustaría, y lo peor de todo es que entonces dejamos de intentarlo.

 

A medida que evitamos las acciones en las que creemos que vamos a fracasar y dejamos de intentarlo, el sentimiento de inseguridad se va fortaleciendo, haciéndose cada vez más presente. Al darle tanta fuerza se convierte en un auténtico tirano, sus mensajes se vuelven más crueles y acabamos creyendo realmente que tenemos poco valor y que vamos a fracasar en cualquier intento de conseguir algo con lo que soñamos y que, por lo tanto, no merece la pena intentarlo.

Esta energía que se apodera de nosotros proviene de nuestro miedo a fracasar, a sentirnos débiles, y de nuestro propio sentimiento de inferioridad. En vez de luchar contra esta voz que en realidad lo que quiere es protegernos, debemos de comprenderla, aliarnos con ella y demostrarle que, independientemente de los resultados, nos valoramos y nos respetamos igualmente.

Para dejar de alimentar estas expectativas negativas que tienes hacia ti mismo, y para ganar autoestima y vencer la inseguridad, tendrás que seguir algunas pautas con respecto a cómo te estás tratando y los mensajes que no has cuestionado, sobre lo que supone cometer errores y no obtener los resultados esperados.

 Actitudes para vencer la inseguridad

Vencer la inseguridad te va aportar muchos beneficios en todas las áreas de tu vida ya que, sobre todo, te vas a demostrar a ti mismo que eres capaz de hacer mucho más de lo que crees. Además, en vez de vivir los errores como un fracaso, los podrás incorporar como parte de tu aprendizaje y desarrollo personal. Porque ¿quién está libre de cometer errores?

El único hombre que no se equivoca es el que nunca hace nada.
Goethe

 

 

Equivocarnos y cometer errores forma parte de nuestro proceso, que supone estar intentando todos aquellos retos que se nos presentan para ir adquiriendo habilidades y aprendizajes de las nuevas experiencias. Todo esto va sumando y le va diciendo a nuestra voz interna que no somos menos que nadie por el hecho de caernos una y otra vez, más bien somos valientes por intentarlo y seguir levantándonos, aprendiendo de cada paso y circunstancia.

Modifica tu lenguaje interno

Como hemos dicho anteriormente, los mensajes que internamente te mandas suelen ser destructivos y son los que verdaderamente te impiden hacer las cosas. Esto es debido a la exigencia que tienes de ti mismo y tu autocrítica. Al tener un concepto de que cometer errores es fracasar y que lo único que importa es el éxito y los resultados, tu subconsciente no para de repetírtelo en cada momento.

Este lenguaje interno hay que saber escucharlo. Una de las técnicas más apropiadas para aprender a concentrarse, escucharse, y por lo tanto, comprenderse, es la de la meditación. Al meditar, entenderás de dónde proceden estos mensajes, te harás consciente de ellos y, cuando aparezcan, serás tú quién les digas que ahora te toca a ti decidir, que no necesitas que te sigan protegiendo, porque tú vales mucho más que cualquier resultado.

Cambiar los mensajes destructivos por constructivos

Mediante tu lenguaje interno, lo que haces es comprenderte mejor, en vez de decirte mensajes como: “que torpe soy”, “siempre me sale mal”, “nunca soy capaz de hacerlo”, etc. Estos solo son mensajes destructivos que te hacen ser una persona cada vez más insegura. Cámbialos por mensajes más constructivos como: “En otra ocasión podré hacerlo mejor”, “voy a aprender de esto que ahora me ha salido mal”, etc. Esto te ayudará a hacerle entender a tu subconsciente que te valoras por encima de las circunstancias, y que no estás dispuesto a hundirte a pesar de que las cosas no salgan como te gustaría.

Fíjate en tu lenguaje no verbal

A través de nuestro lenguaje no verbal, estamos mostrando realmente cómo nos encontramos. Este tipo de lenguaje tiene mucha más credibilidad que el oral. Teniendo en cuenta que la mayor parte de nuestra comunicación está representada por el lenguaje no verbal, merece la pena prestarle atención.

Este tipo de lenguaje revela mucho acerca de nuestra personalidad. Seguro que, si te fijas en la postura, los movimientos, tono de voz y gestos de una persona, puedes identificar si es insegura. Las personas inseguras suelen cumplir con las siguientes características de lenguaje no verbal:

  • Tienden a bajar la mirada.
  • Hablan con un tono bajo y titubeando con lo que dicen.
  • Al iniciar una conversación no suelen tomar la iniciativa.
  • Cuando hablan con otra persona se muestran incapaces de mantener la mirada.
  • Su posición corporal suele ser encorvada.
  • En ocasiones, hablan rápido para terminar cuanto antes su intervención por miedo a decir algo inapropiado.

Si te ves reflejado en alguno de estos aspectos, te animamos a que lo identifiques en el momento en el que te suceda e intentes modificarlo. Es importante tu actitud corporal para que te muestres a ti mismo y a los demás con una predisposición más confiada y tranquila. Esto también serán mensajes que te estés dando a ti mismo que te ayudarán a mantenerte con una mayor confianza.

Reconoce tus talentos y cualidades

Las personas inseguras tienden a resaltar sus defectos, anteponiéndolos a cualquier virtud o habilidad. El foco de atención lo tienen puesto en lo negativo, en lo que no les gusta de sí mismos. Esto es algo que nos suele pasar a menudo, siendo una actitud que alimenta nuestra inseguridad.

¿Y si intentamos reconocer nuestros talentos, habilidades y cualidades, teniendo en cuenta lo que se nos da bien, lo que nos gusta, y en lo que en cierta manera destacamos? Para ir adoptando esta actitud es importante que dediques un tiempo a ello.

 

A través de la meditación, podrásl concentrarte y parar esos pensamientos que de forma automática siempre aparecen destacando tus defectos. Centras tu foco de atención en los aspectos positivos, en pensar en tus capacidades, en tus cualidades, aquello que se te da bien y por lo que puedes estar contento. Dedica un tiempo a realizar este ejercicio. Anota, si quieres, las cosas que has encontrado que te gustan de ti, recuérdalas y hazlas más presentes en tu día a día, de manera que tu confianza se vea reforzada.