Si quieres aprender a meditar pero nadie te ha dicho realmente cómo hacerlo, es normal que pienses que es una disciplina complicada, como hecha solo para monjes tibetanos y gente cuyas vidas contemplativas les permiten invertir grandes cantidades de tiempo en “pensar”.

Nada más lejos de la realidad. Meditar es tan sencillo como cada cual se permita hacerlo. Es algo que puede realizar cualquier persona, sin importar del tiempo del que disponga (diez minutos se pueden sacar de cualquier parte del horario, por muy apretado que esté). Meditar no es un sinónimo de “pensar”, aunque sean dos conceptos más o menos relacionados.

¿Qué es la meditación y para qué sirve?

La meditación es una forma de llevar la mente, la consciencia, a un estado muy particular en el que se pueden ver las cosas con más claridad.

Durante la meditación se puede dar una concentración especial sobre el momento presente y la realidad en el mismo. Es decir, se presta atención a lo que pasa en el aquí y el ahora. Puede parecer que es sencillo, pero pese a que en teoría se nos antoja algo cercano, comprender lo que nos está pasando por dentro y lo que ocurre a nuestro alrededor en el momento presente es algo a lo que no estamos nada acostumbrados.

 

 

Durante la meditación podemos llegar a salirnos del flujo normal de pensamientos en el que cotidianamente y a lo largo del día estamos sumergidos. Esto además no ocurre de forma descontrolada, sino que somos conscientes del proceso y lo manejamos en todo momento.


Hay formas diferentes de meditar

En muchas ocasiones se focaliza la atención en cosas concretas que, o bien suceden dentro del propio cuerpo; por ejemplo, cuando para meditar centramos la atención en la respiración, controlándola y tratando de ser conscientes de todas las sensaciones que podemos asociar con el acto de inspirar y/o espirar.

Otras veces (y sin ser incompatible con lo que hemos hablado de la respiración), la meditación se apoya en recitar lo que se denominan ‘mantras’. El típico ‘om’ que popularmente se asocia con los estados meditativos es, efectivamente, un mantra, pero existen otros muchos, dependiendo de la intencionalidad de la meditación y del tipo de meditación del que estemos hablando.

Aunque actualmente solemos asociar “meditación” con las culturas orientales, la meditación es un fenómeno que se ha dado en casi todas las culturas que conocemos, adaptándose a las necesidades de los diferentes grupos culturales.

¿Es útil en la vida diaria?

La meditación es útil siempre, pero además puede ayudar en casos de ansiedad o tristeza e incluso puede servir para apoyar el tratamiento psicológico de algunas dolencias psíquicas, como los trastornos de ansiedad o la depresión. De hecho, es tan útil que una variante de la meditación es lo que se ha venido a llamar mindfuless.

Mindfulness es una palabra que alude al concepto ‘atención plena’ y es una técnica de meditación que se ha adaptado al mundo de la psicología, en concreto es considerada como una de las terapias de última generación.

 

¿Qué tengo que hacer para aprender a meditar?

En primer lugar, es mejor ponerse a ello en momentos en los que no haya una prisa especial por terminar cuanto antes (al menos al principio). Reservar un tiempo determinado a veces ayuda mucho a minimizar las distracciones que produce estar pensando en las cosas que hay que hacer en el futuro.

En segundo lugar, es necesario un espacio más o menos tranquilo, sobre todo al principio, donde sepas no van a molestarte. En tercer lugar, es necesario que te conciencies de que no siempre va a salir bien, y que no deberías sentir presión para obtener un resultado concreto. Sé constante.

La meditación centrada en la respiración

Vamos a presentarte un método para que te introduzcas en el mundo de la meditación de forma sencilla. Este método de meditación te podrá servir, en el futuro, como una forma de comenzar otros procesos de meditación o como técnica de relajación profunda. Además, podrás practicarlo en cualquier momento y en cualquier lugar.

1. Antes de empezar:

Sobre todo al principio, busca un momento en que no tengas que hacer nada durante unos quince minutos, para poder reservarlos a la meditación. Es aconsejable que no estés excesivamente cansado. Para empezar a probar, también es recomendable que no estés especialmente alterado.

Ponte cómodo. Por ahora olvídate de la “postura del loto”. Lo mejor es estar sentado o tumbado, con la ropa aflojada.

Puedes hacerlo con los ojos abiertos o cerrados. Al principio es preferible que cierres los ojos y vayas abriéndolos en sesiones posteriores si quieres entrenarte para poder meditar en cualquier lugar.

2. La técnica

Tienes que comenzar a hacer una respiración abdominal y lenta. La respiración abdominal se consigue respirando sin abrir la caja torácica, es decir, utilizando el diafragma. Lo que podemos ver cuando hacemos respiración abdominal es que al respirar se nos hincha la tripa, por eso podemos tener la sensación de que es llevar el aire hasta las tripas.

Comienza a tomar aire de esta forma, por la nariz (no por la boca) lentamente, hasta llenar los pulmones. Retenlo un poquito. Después suelta el aire como intentando que la espiración dure el doble de tiempo que la inspiración.

Si sientes mareo posiblemente estés yendo muy rápido (ten en cuenta que estás tomando mucho aire); puedes tomarte más tiempo en ir soltando aire.

3. Cuando domines la respiración profunda y lenta

Céntrate en las sensaciones que te da la respiración: cómo el aire pasa por la nariz, cómo entra en las fosas nasales, cómo baja hasta los pulmones…

Vas a tener un millón de sensaciones incómodas en tu cuerpo y de pensamientos que van a asaltar tu cabeza. Es lo normal. Eso lo tenemos siempre, pero ahora puedes darte cuenta. Simplemente déjalos estar e irse.

Posteriormente podrás centrarte en sensaciones físicas concretas (como el latido del corazón o las sensaciones musculares) o en pensamientos concretos.

4. Ya puedes decir que estás meditando

Después de practicar unas cuantas veces en ambientes controlados, puedes empezar a probar en diferentes sitios. Solo necesitas disposición para hacerlo (para poder concentrarte).

En conclusión, la meditación podrá permitirte ‘parar’, y experimentar de primera mano los beneficios de llevar una vida consciente y saludable. Y de esto mismo trata el método Crear Salud, que te ayudará a establecer nuevos hábitos en tu día a día, no solo para que empieces a meditar, sino para aprender a nutrirte adecuadamente y llevar una vida activa.

Anímate y prueba la app Sienteque puedes descargar aquí – y se convertirá en tu mejor compañera para guiarte en el camino de la meditación. Se trata de una metodología muy sencilla, que te abrirá las puertas del mindfulness y la psicología positiva, para mejorar tu bienestar y en definitiva, ser más feliz.


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