Imagina que cierras los ojos y tienes poderes mágicos. Sí. Poderes mágicos. Puedes parar el ritmo frenético de tu mente. Los nervios quedan lejos, empiezan a empequeñecerse y desaparecen. Puedes dominar tu mente.

Sientes tu respiración lenta, pausada y agradable. Sientes cómo tu respiración te da vida. Y el ajetreo diario se calma. Como por arte de magia, aquel problema que por la mañana había hecho que tu día se desmoronase y empezases a tener palpitaciones, simplemente, desaparece.

¿Te imaginas tener poderes mágicos? ¿Te imaginas alejar el estrés de ti? Pues te voy a dar una buena noticia: es posible. Y no necesitas magia.

Te voy a contar un secreto: la meditación es “mágica”

Una vez me contaron un secreto y ahora yo te lo voy a contar a ti. Hay enemigos que intentan boicotear tu bienestar diariamente y a los que has de aprender a hacer frente. No debemos dejarnos llevar por ellos. Estos enemigos que intentan atacar nuestra paz interior y nuestro bienestar son: el miedo, la ansiedad y el estrés. O lo que es lo mismo: vivir en el pasado y futuro.

Has de trabajar la interioridad frente a la dispersión del mundo actual. Has de usar técnicas para aprender a mirar hacia adentro, reflexionar y estar en silencio. Y, de esta manera, permaneceremos abiertos a nosotros y al mundo.

Los estímulos tecnológicos no ayudan a calmar la mente al final del día. Así que buscar formas de aplacar los pensamientos es crucial. Y debemos esforzarnos por encontrar ese espacio, solo para nosotros, donde poder ponernos en contacto con nuestro ser más profundo y calmarlo.

Para calmarte, cuentas con diferentes tipos de meditación que pueden ayudarte, tanto a iniciar el día como a terminarlo. Abre bien los ojos y lee estos maravillosos tipos de meditación que te abrirán las puertas de la paz y calma.

¡Descubre los diferentes tipos de meditación! Hay uno especial para ti

1. La meditación budista o completa de la mente

Es una meditación para que aprendas a mantener la mente en el momento presente, en el ahora. Tu mente se distrae y, muchas veces, la ansiedad y los nervios provienen de que no paras de pensar en cosas que has hecho o tienes que hacer. Cosas que te han pasado y cosas que pasarán.

La meditación budista usa la mente, tu mente. Tienes que entender la meditación no como una práctica ni un ejercicio, sino como un modo de estar en el mundo.

Según Buda, nos dejamos llevar por la cadena de reacciones y deseos de nuestra mente. De este modo, no somos capaces de vivir en el presente, estar en el presente. No sentimos lo que estamos haciendo. Mientras lavas los platos, en vez de pensar en lo que estás haciendo, puedes estar pensando en mil cosas. Pero intenta volver al presente. Tienes que centrarte en lo que haces y hacerlo con la mente.

Haz este ejercicio: lava los platos. Tu mente rápidamente intentará llenarse con pasado y futuro. Poco a poco, intenta atraer tus pensamientos hacia el ahora, hacia la acción de lavar los platos. Es una forma de mantener la atención plena y aprender a no distraerte.

2. Meditación vipassana o penetrante

Se basa en la observación de tu mente. La finalidad es ver las cosas como son. La puedes practicar siguiendo una serie de etapas:

– Conducta: tendrás que dejar atrás las mentiras y el sexo, no puedes robar, etc. De este modo, prepararás la mente.

– Respiración: centrarte en tu respiración te trae al presente.

– Observa tus sensaciones: ¿qué siente tu cuerpo? Identifica tus sensaciones, pero no las reacciones a ellas.

– Emana amor y bien.

3. Meditación zazen

Se basa en la experiencia del vacío. Tienes que contar tus respiraciones y no perderte. Si descuentas, empieza de nuevo. Solo así experimentarás la nada.

4. Meditación mantra

Se basa en cánticos sagrados para que puedas llegar al estado de meditación. La meditación mantra estimulará tu glándula pituitaria y pineal con las vibraciones de los cánticos. Se trata de una meditación muy poderosa.

5. Meditación trascendental

Consigue fama en los años 70 y 80, ya que los Beatles empezaron a practicarla. Se practica cada día, por la mañana y tarde, durante 20 minutos, y tendrás que repetir un mantra sagrado. No está ligada a ninguna religión determinada.

6. Meditación chakra

Tendrás que visualizar tus 7 chakras a modo de espirales esparcidas por tu cuerpo. A cada chakra le corresponde un color y unas características. Tendrás que guiar la energía hacia los distintos chakras.

7. Meditación kabbalah

Es religiosa y empezó a ser enseñada por los líderes espirituales judíos, que pensaban que les acercaba a Dios. Al principio, inhalas y exhalas cada dos veces. En la primera, pronunciando el sonido “sh”; y, en la segunda, pronunciando “mm” con el fin de ir aplacando la mente.

8. Meditación sufí

Tendrás que alejarte del ego y crecerá en ti la virtud. Es de origen religioso. Usarás la energía del amor para ir más allá de tu mente y acercarte a la divinidad.

9. Meditación dzogchen (se pronuncia zog-chen)

De origen tibetano. Meditarás naturalmente, sin mantras ni ejercicios de respiración. Las bases son “solo sentándote”, “solo respirando” y “solo siendo”.

Empieza a meditar

Ahora que sabes los diferentes tipos de meditación que tienes a tu alcance, ya no hay excusas para alcanzar la paz. Decide cuál es la meditación que más se adapta a ti, tu ser y tu modo de creer en la vida. Hay una meditación especial para ti. Y, si no sabes cuál elegir, prueba. Lánzate al ejercicio de meditar y prueba distintos modos de meditación.

Ya sea con cantos o sin ellos. Ya sea sentado, estirado o de pie. Con los ojos abiertos o cerrados. Lo que importa es conseguir llegar a tu mente. Practicando la meditación de modo regular conseguirás controlar tu mente y que ella deje de controlarte y eso te abrirá el camino de una vida desde una perspectiva totalmente nueva. Te sentirás como cuando ves por primera vez el mar: libre.

Libérate y medita. No te arrepentirás.